lunes, 3 de marzo de 2014

Adolf Hitler

Adolf Hitler
Adolf Hitler (Braunau am Inn, Imperio austrohúngaro, 20 de abril de 1889 - Berlín, Alemania, 30 de abril de 1945) fue el presidente y canciller de Alemania entre 1933 y 1945. Llevó al poder el Partido Nazi,2 y lideró un régimen totalitario durante el periodo conocido como Tercer Reich o Alemania nazi. Además, fue quien dirigió a Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, iniciada por él con el propósito principal de cumplir sus previos planes expansionistas en Europa.
Bajo la dirección de Hitler, en 1941 las fuerzas alemanas y sus aliados ocuparon la mayor parte de Europa y África del Norte. Esas ganancias territoriales decrecieron paulatinamente después de la batalla de Stalingrado, hasta 1945, cuando los ejércitos aliados derrotaron al ejército alemán. Por motivos raciales, Hitler fue causa de la muerte de diecisiete millones de personas, incluyendo seis millones de judíos y entre medio y millón y medio de gitanos. A eso se le denominó el Holocausto


http://es.wikipedia.org/wiki/Adolf_Hitler 

La prohibición de retroceder en Stalingrado

A menudo se estudia a Hitler como un dictador brutal, pero su faceta como comandante en jefe del ejército alemán (Wehrmacht) fue un catálogo de decisiones militares desastrosas provocadas por su megalomanía y su desprecio por la logística real. El caso del VI Ejército en Stalingrado, comandado por Friedrich Paulus, es el ejemplo definitivo.

·        La estupidez: En noviembre de 1942, el ejército soviético lanzó la Operación Urano, un contraataque masivo que rodeó por completo al VI Ejército alemán dentro de Stalingrado. Paulus y sus generales, conscientes de que se dirigían a una ratonera sin suministros, rogaron permiso para iniciar una retirada estratégica mientras el cerco aún era débil. Hitler se negó en rotundo. Emitió su famosa orden de "prohibido rendirse o retroceder" (Haltebefehl), prometiendo falsamente que la aviación (Luftwaffe) enviaría suministros diarios que nunca llegaron.

·        El resultado: Cerca de 250,000 soldados alemanes y de sus aliados quedaron atrapados en el invierno ruso, muriendo de hambre, congelación y tifus mientras la artillería soviética los machacaba. Cuando Paulus finalmente se rindió en febrero de 1943 desobedeciendo al dictador, apenas quedaban 90,000 supervivientes famélicos. De ellos, solo unos 6,000 regresaron a Alemania tras años en los gulags. Hitler sacrificó un ejército entero simplemente porque su orgullo le impedía aceptar la palabra "retirada".


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