lunes, 17 de marzo de 2014

Ulises Heureaux

Ulises Hilarión Heureaux Lebert conocido como Lilís (1845 - 1899) fue un militar y político dominicano. Presidente de República Dominicana desde el 1 de septiembre de 1882 al 29 de enero de 1883, desde el 6 de enero al 27 de febrero de 1887 y nuevamente desde el 30 de abril de 1889 hasta su asesinato en 1899. Su forma de gobierno dictatorial condujo al país a la bancarrota, situación que provocaría una fuerte inestabilidad política y seria la causa principal de la posterior intervención norteamericana de 1916.
Ulises Heureux

Heureaux nació el 21 de octubre de 1845 en San Felipe de Puerto Plata, hijo natural de Josefa Lebert, oriunda de las Islas Vírgenes y José Alejandro D'Assás Heureaux Fortune, nacido en Haití y capitán de navío de la Marina Francesa.

Cuando República Dominicana fue anexada a España en 1861, muchos dominicanos se insurreccionaron con la intención de restaurar la independencia perdida. Lilís se integró con entusiasmo a ese movimiento y entró al servicio del general Gregorio Luperón, que era el comandante máximo. Se desempeñó con tanta brillantez que se convirtió en el principal lugarteniente del general.

Luperón  apoyó a Heureaux en las elecciones presidenciales de 1886. El fraude electoral que cometió de nuevo llevo a los seguidores de su oponenteCasimiro de Moya, a una rebelión armada en el Valle del Cibao. Apoyado por Luperón en este problema, Heureaux suprimió brutalmente el levantamiento, poniendo fin al sentir de descontento que había plagado la sociedad dominicana.
Habiendo obtenido el poder nuevamente, Heureaux lo mantuvo en sus manos por el resto de su vida. En 1888 exilió a su mentorGregorio Luperón, y al año siguiente forzó al Congreso a pasar una reforma constitucional aboliendo el impedimento a la re-elección presidencial y eliminando el sistema de votación por voto directo. Para expandir su base de poder, incorporó en su gobierno a miembros del partido político rival: los Rojos .
También desarrolló una amplia red de espías, informantes y policías secretos con el fin de prevenir rebeliones, asesinar o forzar al exilio a políticos que no quisieran cooperar con su gobierno.
Heureaux y sus seguidores se enriquecieron a través de grandes inversiones privadas en la creciente economía de exportaciones. El punto era que “la separación entre los bienes privados del presidente y las finanzas del Estado era vaga, fluida y casi inexistente.

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