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lunes, 9 de abril de 2018

EL MURO DE LIMA



El muro de concreto y púas que separa desde hace cuatro años la pobreza del suburbio de Vista Hermosa y la opulencia del barrio de Las Casuarinas, en Lima, es el espejo de la desigualdad en el reparto de la riqueza que domina en Latinoamérica.
Mientras Perú se ha convertido esta semana en la capital económica mundial al acoger la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), las colinas del sur de Lima muestran el lado oculto del desarrollo económico y la lucha por la reducción de la pobreza.
La región de América Latina y el Caribe es, según Oxfam, la más desigual en ingresos en el mundo, ya que en 2014 el 1 por ciento más rico poseía el 41 por ciento de la riqueza regional, mientras que el 99 por ciento restante debía repartirse el 60 por ciento.
Fuente: La república
En Vista Hermosa, una población en la extrema pobreza ubicada en la parte alta de un cerro en el distrito de San Juan de Miraflores, ha desaparecido el horizonte que sus habitantes contemplaban hace cuatro años cuando invadieron a la zona.
La Lima adinerada que se abría ante sus ojos, y les invitaba a soñar con un futuro mejor, dio la espalda a unas 80 familias cuando construyó un muro de más de tres metros de alto.
"La vista desde acá era bonita, se podía ver toda la ciudad, hasta que los de Las Casuarinas se enteraron que llegamos y construyeron el muro; nos quitaron la vista para que no miremos a su lado, para alejarnos de ellos porque no teníamos su nivel", narró uno de sus habitantes, Amadeo Alarcón.
La amenaza de que se propagaran las invasiones fue el principal argumento para levantar la barrera, además del temor a los robos en Las Casuarinas, una de las urbanizaciones residenciales más lujosas de Perú, ubicada en el distrito de Surco.
Los caminos de barro de Vista Hermosa, las casas de madera iluminadas con velas y los techos con huecos, contrastan con las viviendas valoradas entre 2,5 y tres millones de dólares que se levantan a sólo unos kilómetros.
La pobreza del cerro limeño se ha convertido así en un ejemplo de la desigualdad en Latinoamérica, que vivió un auge económico entre 2001 y 2012 pero que no llegó por igual a todos.
Amadeo Alarcón, que llegó a Lima en busca de oportunidades desde Cajamarca, en la zona andina del norte de Perú, aseguró que de esa prosperidad "no le llegó ni un solo sol", en alusión a la moneda peruana.
La "dificultad para salir de la pobreza" se traduce, según Alarcón, en el "egoísmo de un gobierno" que en los últimos 10 años de bonanza "dio más a los del otro lado del muro".
Otra de las abismales diferencias entre Las Casuarinas y Villa Hermosa, según constató Efe en una visita organizada por Oxfam, es la deficiencia en el acceso a servicios públicos básicos de agua, luz y saneamiento.
"El agua es el más importante, nosotros no tenemos más que un bidón con agua que hacemos que nos alcance para cocinar y lavarnos mientras que, al otro lado, ellos tienen agua hasta para llenar sus piscinas", comentó Alarcón.
Otra vecina explicó a Efe que un bidón grande de agua, que para una familia de cinco integrantes dura hasta una semana, cuesta 20 soles (6,20 dólares; 4.200 pesos chilenos), una fortuna para la pobreza que reina en el lugar.
En Vista Hermosa hablar de riqueza y economía resulta lejano, pues la vida transcurre en medio de criaderos de cerdos, carencias y silos que reemplazan a las alcantarillas.
Al otro lado del muro, la riqueza sigue creciendo, mientras los pobres de Villa Hermosa y toda América Latina mantienen la esperanza de que el muro de la desigualdad algún día desaparezca.






miércoles, 28 de marzo de 2018

MASACRE DE COLNIZA




Asesinan a tiros y cuchillazos a 9 campesinos brasileños
Mapa de Mato Grosso con Colniza al noroeste
Dpa
Foto: Foto Cuartoscuro / Archivo
La Jornada Maya

Colniza, Brasil
Sábado 22 de abril, 2017

Nueve personas fueron asesinadas a tiros y cuchillazos el jueves pasado en un pequeño municipio del centro-oeste de Brasil, según confirmó hoy la policía.

Los cuerpos de las víctimas, todos hombres, fueron encontrados el jueves y hoy. Tras las pericias, se confirmó la forma en que estas personas murieron. El caso ya se conoce en Brasil como "la masacre de Colniza", por el municipio en que la acción fue perpetrada.

Colniza se ubica en la selva amazónica, a mil 65 kilómetros de Cuiabá, la capital del estado de Mato Grosso. Los asesinatos fueron realizados en una área rural del municipio, a 250 kilómetros del centro urbano.

El lugar es muy aislado: se llega por un camino de tierra en muy mal estado y luego, haciendo 15 kilómetros de barco por uno de los tantos ríos afluentes del Amazonas.

Según las versiones que maneja la Policía, los asesinos entraron el jueves, encapuchados y a los tiros, en el asentamiento campesino Taquaruçu Do Norte, donde vivían las víctimas. Uno de los cadáveres fue encontrado con un cuchillo clavado en el cuello.

Los familiares de los muertos sostienen que los asesinatos se debieron a conflictos por la propiedad de la tierra. La Comisión Pastoral de la Tierra, órgano ligado a la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), remarcó que en el lugar existe un largo historial de conflictos agrarios.

Según el diario O Globo, existen sospechas de que los asesinos serían sicarios contratados por propietarios de haciendas de la región.

El hecho cobró, además, un alto valor simbólico en Brasil, ya que sucedió en la semana en que se conmemoraban 21 años de otra masacre campesina muy significativa, la de Eldorado dos Carajás.

El 17 de abril de 1996, 19 campesinos fueron asesinados por la Policía Militar del estado de Pará, también en el Amazonas, mientras realizaban una protesta en una ruta contra la concentración de tierras por los terratenientes de la zona.

https://www.lajornadamaya.mx/2017-04-22/Masacre-en-Colniza


Ver tambien masacre en Para: La Via Campesina

miércoles, 7 de junio de 2017

Rafael Carrera

José Rafael Carrera y Turcios
José Rafael Carrera y Turcios (Ciudad de Guatemala, 24 de octubre de 1814-ibídem, 14 de abril de 1865) fue un caudillo militar guatemalteco, Jefe de Estado (1844-1847) y presidente vitalicio de la República de Guatemala (1847-1848; 1851-1865). Probablemente el mayor representante de la tendencia conservadora en Centroamérica del siglo xix. Fue el máximo dirigente que luchó contra el Presidente Liberal de la Federación Centroamericana, Francisco Morazán, y se le considera el principal causante de la disolución de dicha Federación al impedir que los liberales despojaran a los conservadores de los privilegios de que hasta entonces disfrutabana aunque logró equilibrarlo con concesiones a los indígenas guatemaltecos —con quienes fue sumamente benévolo y respetuoso— y el apoyo de Inglaterra, lo que llevó a la población guatemalteca a disfrutar de cierta prosperidad durante su gobierno.2 Desde su ascenso al poder, permaneció gobernando directa o indirectamente, mediante presidentes propicios para esto, con apoyo de religiosos y conservadores. Se constituyó como presidente vitalicio, y a pesar de la oposición liberal, se mantuvo en el cargo hasta su muerte.
Varios sucesos internacionales condicionaron el gobierno del general Carrera. La Guerra de Secesión de los Estados Unidosb y la expansión de Inglaterra particularmente en Belice, Roatán en Honduras y el Reino de Mosquitia en Nicaragua. Asimismo, la ocupación militar de México por los Estados Unidos que dio como resultado la incorporación a este país de cerca de 900 000 km² mexicanos y la Guerra de Castas en Yucatán, que se inició en 1847 y que enfrentó a las etnias mayas de la localidad contra los criollos y mestizos y se prolongó hasta 1901.3 Posteriormente, ya cuando los Estados Unidos eran dueños de California, la «fiebre de oro» en ese estado norteamericano y la declaración de Nicaragua como un Estado más de los Estados Unidos —esclavista y hablando inglés—, gobernado por William Walker, y que desencadenó la Guerra contra los Filibusteros.
Localmente, el principal obstáculo que enfrentó el general Carrera fue el deseo del general Francisco Morazán de someter a los conservadores de Guatemala e imponer una Unión Centroamericana dirigida por liberales.

https://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_Carrera 

Carlos Castillo Armas

Carlos Alberto Castillo Armas (Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla 4 de noviembre de 1914 - Casa Presidencial de Guatemala, 26 de julio de 1957). Fue un militar golpista y político guatemalteco. Presidente de Guatemala desde el 8 de julio de 1954 hasta su asesinato en julio de 1957 en el interior de la casa presidencial. Fue conocido por liderar el Golpe de Estado en Guatemala de 1954 organizado por la CIA de Estados Unidos.

Nació en la sureña ciudad de Santa Lucía Cotzumalguapa, municipio de Escuintla. Asistió y se graduó como oficial en la Escuela Politécnica, para posteriormente entrenarse en la base militar de Fort Leavenworth, Kansas, Estados Unidos, donde estableció lazos de amistad con varios militares de aquel país.
En 1944 participó en movimientos contra el presidente Jorge Ubico, y durante la Revolución de 1944 en Guatemala derrocó al general Federico Ponce Vaides del poder. Esto le sirvió para ser designado como el Director de la Escuela Politécnica. Desde este puesto, se perfiló como férreo opositor a la dirección liberal que el país estaba tomando bajo el mandato del doctor Juan José Arévalo,1 y adherirse al liderazgo del coronel Francisco Javier Arana.

Carlos Castillo Armas
Entre 1950 y 1955, durante el gobierno del general Eisenhower en Estados Unidos, se llevó a cabo una cacería de brujas de comunistas, conocida como Macartismo, la cual se caracterizaba por perseguir a personas inocentes por simples sospechas, con acusaciones infundadas, interrogatorios, pérdida del trabajo y negación del pasaporte a los sospechosos de comunismo,7 o encarcelados.8 Estos mecanismos de control social y de represión en Estados Unidos bordearon peligrosamente el totalitarismo y métodos fascistas.9
Uno de los principales personajes del Macartismo era John Peufiroy, quien fue enviado como Embajador de los Estados Unidos a Guatemala, ya que éste era el primer país de la esfera de influencia norteamericana tras la Segunda Guerra Mundial que incluía elementos abiertamente comunistas en su gobierno.10 Llegó procedente de Grecia, en donde ya había realizado una considerable actividad anticomunista, y se instaló como Embajador en noviembre de 1953;10 para entonces, Castillo Armas, ya estaba organizando a su pequeño ejército revoucionario.11 Tras una larga reunión, Peurifoy le dejó claro al presidente Jacobo Arbenz que los Estados Unidos únicamente se preocupaban por remover elementos comunistas de su gobierno11 y luego reportó al Departamento de Estado norteamericano que «el líder guatemalteco no es comunista, pero que seguramente vendrá un líder comunista después de él»,12 y en enero de 1954 le dijo a la revista Time: «la opinión pública estadounidense podría forzarnos a tomar algunas medidas para evitar que Guatemala caiga en la órbita del comunismo internacional».12
El gobierno de Dwight Eisenhower consideró un atropello que el gobierno de Guatemala se tomase en serio los libros de contabilidad de la United Fruit Company, y lo hace saber a Arbenz mediante Peurifoy. Arbenz pretendió pagar, como indemnización, el valor que la propia empresa había atribuido a sus tierras.13 John Foster Dulles, Secretario de Estado, y fuerte accionista de la UFCO, exige veinticinco veces más.14 Paradójicamente, Jacobo Arbenz -acusado de conspiración comunista- no se había inspirado en los trabajos de Lenin sino en los de Abraham Lincoln para impulsar la reforma agraria mediantel el decreto 900, el cual se proponía modernizar el capitalismo en Guatemala y era más moderado que las leyes rurales norteamericanas del siglo XIX.
El 19 de febrero de 1954, la CIA comienza la Operación WASHTUB, un plan para plantar armas soviéticas falsas en Nicaragua que demostrarían los nexos de Guatemala a Moscú.15 16
Con el apoyo de los Estados Unidos, bajo el mando del coronel Castillo Armas que se encontraba exilado en Honduras, de Juan Córdova Cerna, director de la CIA en Centro América, y el Cristo Negro de Esquipulas como Capitán General de la Cruzada Liberacionista, se inició la invasión.

Invasión

Poco antes de la invasión, y para prepararla, el secretario de Estado John Foster Dulles, que era también abogado de la United Fruit, había pedido en la X Conferencia de Cancilleres de la OEA en Caracas una sanción política contra Guatemala. Ante la resistencia de algunos países, Dulles se prodigó en amenazas y chantajes. Según Guillermo Toriello, canciller de Árbenz, «al canciller de Bolivia lo amenazaron con cancelar la promesa de un crédito de catorce millones de dólares. Al canciller del Ecuador lo chantajearon también, amenazándolo con no darle a su país el crédito pendiente de ocho millones de dólares para la construcción de carreteras».
A las 20:00 del 18 de junio las fuerzas del coronel Castillo Armas cruzaron la frontera. Divididas en cuatro grupos, de unos 480 soldados entraron a través de cinco puntos a lo largo de la frontera hondureña y salvadoreña, para simular mayor número de soldados de un amplio frente y para reducir la posibilidad de que toda la tropa entera se encaminara por un único camino desfavorable. Además de estas tropas regulares, diez saboteadores entrenados en Estados Unidos fueron delante explotando los puentes claves y cortando las líneas de telégrafo. Todas las fuerzas de invasión fueron instruidas para reducir al mínimo encuentros reales con el ejército guatemalteco, sobre todo para evitar dañar la imagen del ejército nacional contra los invasores. El desarrollo entero de la invasión fue expresamente diseñado para:
  • Sembrar el pánico
  • Dar la impresión de poseer fuerzas insuperables
  • Atraer la población y a los militares a su lado, antes que derrotarlos
Durante la invasión, la propaganda radiofónica que transmitía Lionel Sisniega Otero desde la embajada norteamericana enviaba falsos informes de enormes fuerzas que se unían a la población local en una revolución popular. Pero casi inmediatamente, las fuerzas de Castillo Armas fracasaron rotundamente: movilizándose a pie y obstaculizados por su pesado equipo no dieron impresión alguna de ser una fuerza poderosa. Esto debilitó el impacto psicológico de la invasión inicial, pues los guatemaltecos comprendieron que no había peligro inmediato; además, uno de los primeros grupos que llegaron a su objetivoa , fueron aplastados por un pequeño contingente de treinta soldados del ejército guatemalteco y sólo veintiocho rebeldes pudieron escapar.
Una derrota mayor sobrevino al grupo de ciento setenta rebeldes que emprendieron la tarea de capturar la protegida ciudad costera de Puerto Barrios: después de que el jefe de policía descubriese a los invasores, rápidamente armó a trabajadores portuarios locales y les asignó papeles defensivos; en cuestión de horas casi todos los rebeldes fueron muertos o apresados, el resto huyó de regreso a Honduras. Tras tres días de supuesta invasión, dos de los cuatro grupos golpistas de Castillo estaban vencidos. Intentando recuperar el ímpetu, Castillo ordenó un ataque aéreo sobre la capital al día siguiente, que fracasó puesto que sólo un avión logró bombardear una pequeña cisterna de petróleo, creando un fuego menor sofocado en veinte minutos.17
Después de estos fracasos rebeldes, el presidente Arbenz mandó a su comandante militar que permitiese a los rebeldes adentrarse en el país, ya que tanto él como su comandante principal no temían al ejército rebelde pero estaban preocupados de que si eran aplastados darían un pretexto para una intervención abierta militar norteamericana, como ya les había amenazado el embajador Peurifoy. La clase oficial, temerosa del ataque norteamericano, no quiso contraatacar y derrotar la diezmada tropa de Castillo.b Arbenz temió que sus oficiales intimidados pactaran con Castillo; lo cual se confirmó cuando una guarnición entera del ejército se rindió ante Castillo unos días más tarde en la ciudad de Chiquimula. Arbenz convocó su gabinete para explicar que el ejército estaba en la rebelión y el 27 de junio Arbenz anunció su renuncia.18 Luego de exponer sus razones, renunció y cedió el poder al coronel Carlos Enrique Díaz, jefe de las fuerzas armadas de la república, convencido de que iba a garantizar la democracia en Guatemala y que todas las conquistas sociales de la revolución iban a ser mantenidas. Tenía la esperanza de que al salir él de la presidencia, los Estados Unidos iban a tolerar un nuevo gobierno de tendencia izquierdista como el suyo.18 Pero Díaz renunció a la presidencia pocos días después, y el poder terminó en manos del coronel Castillo Armas. La caída del "Segundo gobierno de la Revolución" fue seguida por días de desconcierto político durante el cual se sucedieron en el mando juntas de gobierno.

https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Castillo_Armas

martes, 28 de febrero de 2017

LOS ACHE. GENOCIDIO Y DEMOCIDIO EN PARAGUAY



La comisión de verdad y justicia ha sido creada en Paraguay para investigar la violación de derechos humanos cometidas durante la dictadura del general Alfredo Stroessner. Las excavaciones y los hallazgos realizados, sumados a los testimonios recogidos confirman que las desapariciones y detenciones extrajudiciales fueron medidas sistemáticas para eliminar a todos aquellos que se oponían al régimen de Stroessner.

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Alfredo Stroessner Matiauda (Encarnación3 de noviembre de 1912 - Brasilia16 de agosto de 2006) fue un militarpolítico y dictador paraguayo. Fue el 48º presidente de la República del Paraguay entre el 15 de agosto de 1954 y 3 de febrero de 1989, donde ejerció una dictadura que duró 35 años.
 
Alfredo Stroessner
Ya en el poder, con el propósito de poner fin a 50 años de anarquía, Stroessner suprimió inmediatamente las garantías constitucionales, mantuvo bajo control las actividades de los partidos políticos y ejerció una dura represión. Gobernó con el apoyo del Ejército y del Partido Colorado. En este último llevó a cabo una serie de purgas que le facilitaron su control, con el objetivo de mantenerse en el poder. El partido gubernamental se convirtió igualmente en un entramado dedicado al reparto de favores. La corrupción se extendió de esta manera en lo que se recuerda como «la trilogía»: Gobierno-partido-fuerzas armadas.

Durante su régimen fueron asesinadas entre 300 y 400 personas, debido a sus tácticas de mano dura contra la disidencia, en especial, los comunistas; para ello, empleó la tortura, el secuestro, los asesinatos políticos y el crecimiento de la corrupción.

Fue el primer mandatario extranjero en visitar Chile tras el golpe militar del general Augusto Pinochet en 1973; de esta manera, legitimó su dictadura y se convirtió en su amigo personal.

Stroessner mostró una gran simpatía por los nazis, a varios de los cuales garantizó asilo político en el Paraguay, después de haber sido derrotados en la Segunda Guerra Mundial: entre los más destacado estaban entre ellos el doctor Josef Mengele y Eduard Roschmann. Debido a esta política, fue duramente criticado por los medios de comunicación internacionales. Además, permitió la entrada de dictadores derrocados de otros países, como el ya citado Anastasio Somoza Debayle. El mortal atentado contra Somoza, ocurrido en Paraguay, llevó a Stroessner a cometer todo tipo de atropellos en busca de posibles culpables, como es el caso del periodista chileno Rafael Mella Latorre. Su régimen también es señalado como responsable de políticas genocidas contra los indígenas aché.

En 1992, Martín Almada ―opositor a la dictadura― y el diario Noticias ―a través de los periodistas Christian Torres, Zulia Giménez, Alberto Ledesma y José Gregor, entre otros―, descubrieron los llamados «Archivos del Terror»
Incluyen diversos informes sobre intercambio y traslado de presos políticos, espionaje y control de actividades civiles; al punto que existen informes de reuniones familiares o de simples charlas de amigos. Además se mencionan sesiones de torturas por los más diversos medios aberrantes. Los «Archivos del Terror» reflejan cómo se planificó el Terrorismo de Estado desde Estados Unidos a Sudamérica y desde los ejércitos y la policía hacia la población. Reflejan un sistema de control social propio de una «sociedad orwelliana» donde la más mínima manifestación de inconformidad y rechazo hacia el Gobierno, y la situación social, se consideraba un acto subversivo que era reprimido en forma extrajudicial, sumaria y secreta; mediante asesinatos, secuestros, torturas sistemáticas o desaparición forzosa de personas.

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Los achés ("hombre/persona", según su autodenominación) popularmente conocidos en la literatura etnográfica como guayakí, guaiaqui, guayakí, ' y 'guoyagui' (que significa "ratas rabiosas" o "ratas feroces"),1 son una etnia guaranizada, como otros pobladores originarios del Paraguay.
El etnólogo y antropólogo francés Pierre Clastres describe en su obra"Crónica de los Indios Guayaquis",  la vida, organización política, social y económica, rituales y cosmogonía de los achés. El libro se publicó en el año de 1986, pero convivió con ellos en el 1963. Actualmente, es una de las bibliografías más completas acerca de los achés.
 
Esta etnia se autodenomina aché (persona), pero han sido apodados derogativamente peyorativamente por los invasores guaraníes: guayaquí (ratones del monte). Los primeros informes los localizaban al este de Paraguay y zonas adyacentes de Brasil.
Parece que en el momento del contacto con los europeos la zona estaba poblada por dos grupos lingüísticos principales: tribus de la familia Macro-Ge y tribus de la familia Tupí-Guaraní. Las tribus de la primera familia eran generalmente cazadores-recolectores. Los Tupí-Guaraní, en cambio, eran los típicos horticultores de la foresta amazónica: cultivaban mandioca amarga, tenían cerámica y vivían en pueblos más grandes y más permanentes de aquellos de las tribus Ge. Los Tupí-Guaraní llegaron bastante tarde en esta área, por lo tanto se piensa que los grupos Macro-Ge son los directos descendientes de los antiguos residentes de esta zona.4
En la actualidad han quedado reducidos (tras el proceso colonial español y paraguayo) a unos 1 190 según el censo nacional de 2002, distribuyéndose en seis comunidades: Chupa Pou (de 6000 hectáreas), Arroyo Bandera (de 700 hectáreas) y Kuetyvy ubicadas en los departamentos de Canindeyú; Puerto Barra en el Alto Paraná; Ypetymí en Caazapá y Cerro Morotí en Caagazú. Su último hábitat libre fue la larga serranía de Yvytyrusú, Caaguazú, San Joaquín y Mbarakayú, que divide la cuenca del río Paraguay de la del río Paraná. Las noticias de enclaves de este pueblo en la cuenca del Paraná datan desde el siglo XVI.
Antes de que los achés fueran reducidos en reservas, eran organizados en unidades políticamente independientes que controlaban su propio territorio de caza, en el cual cada unidad nomadeaba durante el año respetando las propiedades ajenas. Cada unidad se subdividía luego en bandas más pequeñas, formadas por algunas familias, hasta alcanzar un número de veinte o veinticinco personas. Este desperdigamiento se relacionaba directamente con la dispersión de los animales para cazar. En la foresta, las bandas eran unidades residenciales económicamente autónomas, y a menudo eran formadas por un núcleo parental bilocal, en el cual uno o dos hombres mayores importantes daban el nombre al grupo.
El poder político entre los achés no era de natura coercitiva, sino un poder no autoritario. Dentro de la estratificación social, existía un jefe que se elegía por ser el que tenía mayor poder al hablar. El jefe no era un hombre que dominaba a los demás o alguien al cual se debía obedecer. Los achés separaban el poder de la violencia. La autoridad se ejercía a través de la palabra, del discurso. El beerugi, el jefe, era el que hablaba, y se definía no por lo que hacía, sino por lo que decía.

La ruptura decisiva del nexo milenario forjado por los Aché con el
bosque subtropical y su biodiversidad, ocurre en los años 70, bajo el
régimen del General Stroessner. Entre 1970 y 1978, la dictadura
militar emprende la salida forzada del bosque de los últimos grupos
de Aché septentrionales no contactados o en aislamiento voluntario,
llevando a cabo el despojo irreparable de la totalidad de su territorio
ancestral, y desencadenando un ciclo de epidemias que aniquilaron
a cerca de 40% de la población de los Aché norteños.
Los sobrevivientes fueron desplazados, llevados a la Colonia Nacional
Aché-Guayakí de Cerro Moroti, y sometidos a vejámenes como el
consumo forzado de la sal, prohibición de los ritos tradicionales,
imposición del caciquismo, evangelización, por parte de los militares
y misioneros norteamericanos de la News Tribes Misión, primeros administradores de dicha reserva.
Los autores cuentan la matanza de padres y madres con el fin de
atrapar criaturas. Menciona además que a causa de la persecución
de los no indígenas, los Aché del grupo de Yvytyrusu, está en vía de
extinción. Cuando se reducía la cantidad de indígenas los cazadores
buscaban otras poblaciones Aché. Eran considerados por los
estancieros animales malhechores, bestias malolientes que tenían
que ser aniquilados. Incluso llegó a contarse de la implantación de
jugosa recompensas a quienes lograban matar a los indios.

Estos hechos fueron calificados en su momento como de genocidioy etnocidio y fueron denunciados en 1974 ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Existe una buena documentación que da cuenta de las violaciones de derechos humanos, no solo del pueblo Aché, sino de otras etnias guaraníes y chaqueñas. Son los casos del pueblo Ayoreo y del pueblo Paî Tavyterâ. Varios investigadores (Susnik, B. y Chase Sardi, M, 1995) (Bartomeu, M, 2000) (Gómez Perasso, 1987) (von Bremen, V.
1997) (Escobar, T. 1988) (Vázquez, M. 1998) (Fichermann, B. 1988) (Zanardini, J. Biedermann, W. 2001) (Rojas, R. 2004) coinciden en señalar que las violaciones de los derechos cometidos contra los Ayoreo, fueron de la mano de misioneros de diferentes iglesias, destacamentos militares, compañías petroleras, entre otros, en conocimiento y complacencia del gobierno de turno. El pueblo Paî Tavyterâ, que forma parte del grupo lingüístico guaraní y su ocupación territorial abarca la zona norte y noreste del Paraguay Oriental, a partir de la década de los sesenta también fue arrinconado y despojado de su hábitat (Chase Sardi, M., Brun A, Enciso, M, 1990: 409-413) debido a la invasión de los migrantes brasileños y la  colonización en el Eje Este lo que generó un serio deterioro ambiental, territorial y la calidad de vida de los mismos. Desafortunadamente estos casos del pueblo Ayoreo y del pueblo Paî Tavyterâ no fueron suficientemente documentados, de tal suerte que solo se ilustra el caso Aché. Esto no significa que algunas violaciones perpetradas contra los Aché no puedan hacerse extensivas a los Ayoreo y Paî Tavytera, así como algunas de las conclusiones.
Para el caso Aché, la matanza de adultos, la violación de mujeres y adolescentes, los robos, ventas y trueques, de niños y niñas por dinero y/o animales, ocurrieron con la complacencia del Estado. Los que se animaron a contar y revelar estas violaciones sufrieron las consecuencias del destierro, el apresamiento y el descrédito.
Así se tiene, (Chase Sardi, Miguel, 1988: 50-54) “Crímenes contra los Derechos Humanos de los indígenas en el Paraguay”, en el que se señala la situación de los indígenas durante el funcionamiento de la empresa taninera de los Casado. Durante los años 30, 40 y 50, obligaron a los indígenas de ocho etnias a pasar de una economía
de agricultores, cazadores, recolectores y pescadores, a la de jornaleros. En ella se los envenenó, pagándoles el jornal, en más de 50% en alcohol. La cultura fue destruida, la población contaminada, entre las cuales se destaca la prostitución, desconocida anteriormente, siendo diezmados por enfermedades venéreas.


PERPETRADORES

Alfredo Stroessner Matiauda
Pastor Milciades Coronel 
Camilo Almada Morel, alias Sapriza
Adan Gogoy Jimenez
J. Eugenio Jacquet
Mari Abdo Benitez
Lucilo Benitez, alias Kururu Pire
Eusebio Torres
Sabino Montanaro Ciarleti
Alberto Cantero 
Juan Aniceto Martinez

FUENTES


http://www.iwgia.org/iwgia_files_publications_files/0295_ache.pdf

Informe Comisión de Verdad y Justicia,  Pag. 177
https://es.wikipedia.org/wiki/Pascua_Dolorosa
https://es.wikipedia.org/wiki/Alfredo_Stroessner
https://www.youtube.com/watch?v=To02zIiMlcE

martes, 21 de febrero de 2017

GENOCIDIO EN LA PAMPA





La Conquista del Desierto fue la campaña militar realizada por la República Argentina entre 1878 y 1885, por la que ingresó al territorio y derrotó a las tribus, pueblos o naciones  mapuche, ranquel y tehuelche y que tuvo como principales consecuencias la incorporación a la soberanía de la República Argentina de una amplia zona de la región pampeana y de la Patagonia (llamada Puelmapu por los mapuches) que hasta ese momento estaba dominada por los pueblos indígenas vencidos que sufrieron la aculturación, la pérdida de sus tierras y su identidad al ser reubicados por la fuerza en reservas indias, museos o trasladados para servir como mano de obra forzada.
Los hechos son actualmente objeto de debate y visiones diferentes, tanto dentro como fuera de ese país. La posición tradicional argentina sostiene que se trató de una gesta militar y una guerra legítima respecto de la efectiva soberanía de la República Argentina sobre territorios heredados del Imperio español y que respondió a los malones mapuches sobre la frontera.12 Contra la posición tradicional argentina, políticos y periodistas argentinos de la época, denunciaron lo que consideraron un "crimen de lesa humanidad" cometido por el Ejército Argentino.
La posición tradicional de las comunidades mapuche, tehuelche y ranquel sostiene que se trató de una invasión ilegítima de los huincas argentinos sobre territorios ocupados ancestralmente.
La conquista del desierto



Otra postura argentina cuestiona el accionar del Estado argentino contra las naciones indígenas, tanto por la violencia con que se desarrolló la conquista, como por la imposición unilateral, la insuficiencia de derechos y el objetivo de beneficiar a un grupo de terratenientes. Una opinión más reciente, compartida por las comunidades indígenas, unos sectores argentinos y, estudiosos de otras nacionalidades, sostiene que se trató de un genocidio y un etnocidio institucional.
En un sentido histórico más amplio, el término incluye también a las campañas previas a la Conquista del Desierto, es decir, al conjunto de expediciones militares llevadas a cabo por los gobiernos nacionales y provinciales argentinos que se sucedieron, en contra de los indígenas, antes de la gran campaña de 1879.
Julio Argentino Roca
El Informe Oficial de la Comisión Científica que acompañó al Ejército Argentino dice que 14.000 indígenas resultaron muertos o tomados prisioneras.64 Los prisioneros fueron tanto combatientes como no combatientes. Poco después Roca precisó ante el Congreso de la Nación que se habían tomado como prisioneros a 10 539 mujeres y niños y 2320 guerreros.65 Se estima que la campaña argentina fue causa directa de la muerte de más de mil indígenas (hombres, mujeres y niños).66 Una parte de los sobrevivientes fueron desplazadas a las zonas más periféricas y estériles de la Patagonia. El investigador Enrique Mases ha identificado que muchos de esos prisioneros fueron utilizados como mano de obra sometida en las cosechas de uva y caña de azúcar en Cuyoy el noroeste argentino.67
Unas 3000 personas fueron enviadas a Buenos Aires, donde los separaron por sexo, a fin de evitar que procrearan hijos:68
Para concentrar a los prisioneros se levantó un área cercada con alambre en Valcheta o Comarca del Río Chiquito, lugar que hasta poco antes había sido asiento de una comunidad gennakenk (puelche). La investigadora Diana Lenton afirma que también "hubo campos de concentración en Chichinales, Rincón del Medio y Malargüe".69 Un inmigrante galés fue testigo de aquel encierro y testimonió las condiciones del siguiente modo:
En esa reducción creo que se encontraba la mayoría de los indios de la Patagonia. (…) Estaban cercados por alambre tejido de gran altura, en ese patio los indios deambulaban, trataban de reconocernos, ellos sabían que éramos galeses del Valle del Chubut. Algunos aferrados del alambre con sus grandes manos huesudas y resecas por el viento, intentaban hacerse entender hablando un poco de castellano y un poco de galés: poco bara chiñor, poco bara chiñor” (un poco de pan señor).70
Los prisioneros fueron trasladados a pie por más de mil kilómetros y luego por barco hasta Buenos Aires, donde se estima llegaron unos 3.000 prisioneros. Algunos sobrevivientes han relatado la crueldad del trato, incluyendo el asesinato, la mutilación e incluso la castración de las personas que no podían continuar por el cansancio.70
Al llegar a Buenos Aires, algunos hombres, mujeres y niños prisioneros, fueron obligados a desfilar encadenados por las calles de Buenos Aires. Durante el acto un grupo de militantes anarquistas aplaudieron a los vencidos al grito de "bárbaros son los que les pusieron cadenas”.70
Con posterioridad los prisioneros fueron trasladados a la isla Martín García, desde donde luego de permanecer allí un tiempo fueron llevados nuevamente a Buenos Aires y recluidos en el Hotel de Inmigrantes.70 El gobierno roquista dispuso entonces que los niños y las mujeres fueran entregados para trabajar forzadamente como sirvientes de familias ricas. El diario El Nacional dio cuenta publicitando las entregas:
ENTREGA DE INDIOS. Los miércoles y los viernes se efectuará la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad, por medio de la Sociedad de Beneficencia
El Nacional70
El mismo diario describe aquellas escenas del siguiente modo:
La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos, a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano unos se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra su seno al hijo de sus entrañas, el padre se cruza por delante para defender a su familia.
El Nacional70
La mayoría de los hombres murieron en la isla Martín García, donde aún hoy se preserva parte del llamado Barrio Chino, al que fueron confinados los prisioneros. Los investigadores Mariano Nagy y Alexis Papazian publicaron un artículo titulado "El campo de concentración de Martín García. Entre el control estatal dentro de la isla y las prácticas de distribución de indígenas (1871-1886)". El estudio menciona que hallaron unos 500 documentos que "nos permitían analizar la sistematicidad e intencionalidad genocida". Ambos investigadores descubrieron que a los prisioneros se les suprimía la identidad imponiéndoles nuevos nombres y se los clasificaba en tres categorías: "inútiles, depósito y presos". La documentación examinada también establece que muchos prisioneros, referidos habitualmente como "indios y chusma", fueron entregados como esclavos a familias de la élite porteña: "de la lectura de las cartas de solicitud de indios se desprende que para algunos miembros de las clases dominantes, ser favorecidos con unos cuantos indígenas no era una meta difícil de conseguir".71
El historiador Juan Carlos Depetris en un estudio sobre el "Confinamiento de pampas y ranqueles en los ingenios de Tucumán" concluye que:
El gobierno nacional no deseaba adoptar el sistema de reservas indígenas aplicado por Estados Unidos para afincar a los derrotados. Más aún, procuraba por todos los medios borrar cualquier vestigio de tribu como entidad, temiendo las sublevaciones en masa o los pedidos y reclamos orgánicamente expresados. Se creyó más conveniente y menos oneroso diseminarlos por pequeños grupos de establecimientos rurales de varias provincias del interior y aún en la ciudad de Buenos Aires donde, divorciados por completo de la autoridad de sus caciques y "sometidos al trabajo y al ejemplo de otras costumbres, modificarían las propias, abandonando el lenguaje nativo como instrumento inútil".72
Depetris comenta en su artículo la argumentación del general Eduardo Pico en su informe anual como gobernador del territorio de La Pampa correspondiente a 1896, para justificar la decisión de no establecer reservas indígenas:
...conceder tierras con tal fin (se refiere a reservas indígenas) sería retrogradar a la época en que el cacicazgo sustraía a la población indígena al contacto con la gente civilizada... Las tribus no pueden, no deben existir, dentro del orden nacional.
General Eduardo Pico, 189673
 

PERPETRADORES DESTACADOS

Martin Rodriguez
Federico Rauch
Jose Felix Aldao
Juan Ramón Gonzalez de Balcarce
José Ruiz Huidobro
 Manuel Virto
Jose Albino Gutierrez
Julio Argentino Roca
Adolfo Ansina 
Manuel Bulnes 
Pantaleón Argañaraz
Ramón Maza 
Eugenio del Busto 
Julio de Vedia
Emilio Mitre

FUENTES

https://es.wikipedia.org/wiki/Conquista_del_Desierto