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martes, 12 de abril de 2016

Asesinato de la familia Romanov

El asesinato de la familia imperial rusa, los Romanov, tuvo lugar en Ekaterimburgo el 17 de julio de 1918.1 El zar Nicolás II, su esposa la zarina Alejandra y sus cinco hijos: Olga, Tatiana, María, Anastasia y Alekséi fueron fusilados junto a aquellos que decidieron acompañarlos en su exilio —entre los que destacaban Eugene Botkin, Anna Demidova, Alekséi Trupp e Iván Jaritonov—. El fusilamiento fue ejecutado por un grupo de bolcheviques dirigidos por Yákov Yurovski bajo las órdenes del Sóviet Regional de los Urales.
Algunos historiadores atribuyen la orden al Gobierno de Moscú, específicamente a Yákov Sverdlov y Vladímir Lenin, quienes deseaban prevenir el rescate de la familia real por la Legión Checoslovaca (que se aproximaba a la zona en su lucha frente a los bolcheviques en el seno del Ejército Blanco) en el transcurso de la guerra civil rusa.2 3 Tal afirmación se apoya en un pasaje del diario de León Trotski.4 Sin embargo, en unas investigaciones recientes efectuadas por Vladímir Solovyov se afirma que no existe documento alguno que señale a Lenin o Sverdlov como responsables.5 6 7 8

Fotografía por la Levitsky Company de la familia imperial rusa. De izquierda a derecha: Olga, María, Nicolás II, Alejandra, Anastasia, Alekséi y Tatiana.
El 22 de marzo de 1917, Nicolás II, desposeído ya como monarca (sus centinelas se dirigían a él como Nicolás Romanov), fue trasladado al Palacio de Alejandro en Tsárskoye Seló donde las nuevas autoridades estaban reuniendo a la antigua familia imperial. El Gobierno provisional ruso lo confinó junto a su familia bajo arresto domiciliario. Rodeados por guardias y recluidos en sus habitaciones, los Romanov fueron inspeccionados en la primera noche con Nicolás de vuelta en las dependencias palaciegas.9
En agosto de 1917, el presidente del Gobierno provisional ruso, Aleksandr Kérenski, evacuó a los Romanov a Tobolsk, supuestamente para protegerlos de la creciente ola revolucionaria. Allí se establecieron en la antigua mansión del gobernador con considerables comodidades. Tras el ascenso al poder de los bolcheviques en octubre de 1917, se endurecieron las condiciones de su arresto y las discusiones sobre un hipotético juicio a Nicolás se volvieron cada vez más frecuentes. A Nicolás se le prohibió vestir charreteras y los centinelas garabateaban dibujos lascivos en la valla para ofender a sus hijas. El 1 de marzo de 1918, la familia fue sometida al mismo racionamiento que los soldados, por lo que hubieron de prescindir de diez sirvientes y renunciar a la mantequilla y al café.10
A medida que los bolcheviques incrementaban su poder, el Gobierno trasladó en abril a Nicolás, Alejandra y su hija María a Ekaterimburgo bajo la dirección de Vasili Yakovlev. Alekséi estaba demasiado enfermo para acompañar a sus padres y permaneció junto a sus hermanas Olga, Tatiana y Anastasia, sin dejar Tobolsk hasta mayo de 1918. La familia fue recluida con los sirvientes restantes en la casa Ipátiev de Ekaterimburgo, que recibía el nombre de Casa del Propósito Especial (en ruso: Дом Особого Назначения).
Los Romanov se encontraban bajo custodia del Ejército Rojo en Ekaterimburgo, puesto que los bolcheviques inicialmente tenían intenciones de juzgarlos. La guerra civil continuaba y el Ejército Blanco (una amplia alianza de fuerzas anticomunistas) amenazaba con tomar la ciudad, por lo que creció el miedo a que los Romanov cayeran en manos de los blancos. Tal posibilidad constituía algo inaceptable para los bolcheviques por dos motivos: en primer lugar, el zar o cualquier miembro de su familia podían convertirse en un símbolo de la lucha blanca y recabar más apoyos para la misma; en segundo lugar, las naciones europeas podían considerar legítimos dirigentes de Rusia al zar o a cualquier otro miembro de su familia si el zar moría. Esto se habría traducido en una mayor capacidad de negociación en favor de los blancos para obtener apoyo extranjero. Poco después de la ejecución de la familia imperial, la ciudad cayó en manos del Ejército Blanco.
A mediados de julio de 1918, las fuerzas de la Legión Checoslovaca se aproximaron a Ekaterimburgo para proteger el ferrocarril Transiberiano, del que tenían control. Según el historiador David Bullock, los bolcheviques creían erróneamente que los checoslovacos tenían la misión de recatar a los Romanov, por lo que cundió el pánico y los ejecutaron. La Legión llegó a la ciudad menos de una semana después y la capturó.11

Ejecución

Hacia medianoche, Yákov Yurovski, el comandante de la Casa del Propósito Especial, ordenó al médico de los Romanov, el doctor Eugene Botkin, que los despertara y les ordenara vestirse con el pretexto de que se los iba a trasladar a un lugar más seguro ante el inminente caos que reinaría en Ekaterimburgo.12 Los Romanov fueron llevados a un semisótano de 6m x 5m. Nicolás preguntó si Yurovski podía traer tres sillas para que Alekséi y los zares se sentaran.
Los centinelas dijeron a la familia real que debían esperar hasta la llegada del camión que los trasladaría. Unos minutos después llegó un escuadrón de ejecución de la policía secreta y Yurovski leyó en voz alta la orden que recibía del Comité Ejecutivo de los Urales:
Nikolái Aleksándrovich, en vista del hecho de que tus parientes continúan con su ataque a la Rusia Soviética, el Comité Ejecutivo de los Urales ha decidido ejecutarte.13
Nicolás, de cara a su familia, se giró y dijo: «¿Qué? ¿Qué?».14 Yurovski rápidamente repitió la orden y se alzaron las armas. Olga, según el testimonio de uno de los guardias, intentó persignarse, pero no lo consiguió al iniciarse el fusilamiento. Según los relatos, Yurovski apuntó su arma hacia el torso de Nicolás y disparó; Nicolás cayó muerto. Yurovski a continuación disparó a Alekséi. El resto de ejecutores comenzaron entonces a disparar caóticamente hasta que todas las víctimas planeadas cayeron al suelo. Dispararon varias veces más y abrieron las puertas para disipar el humo.14 Hubo varios supervivientes, por lo que Peter Ermakov los remató con su bayoneta, ya que los disparos podían oírse desde fuera.14 Las últimas en morir fueron Tatiana, Anastasia y María, que portaban en torno a 1,3 kg de diamantes cosidos en su ropa, lo que hasta cierto punto las protegió.15 Sin embargo, las remataron con la bayoneta igualmente. Olga sufrió un tiro en la cabeza; María y Anastasia parece ser que se agacharon contra la pared cubriéndose la cabeza hasta que fueron alcanzadas. El propio Yurovski mató a Tatiana y Alekséi, Tatiana murió de un solo disparo en la parte posterior de la cabeza.16 Alekséi recibió dos impactos de bala en la cabeza, justo detrás de la oreja, pues los ejecutores se percataron de que no había muerto por el primer tiro.17 Anna Demidova, la criada de Alejandra, sobrevivió al fusilamiento inicial pero fue rápidamente ejecutada mientras trataba de defenderse con una pequeña almohada que había llevado y que estaba rellena de gemas preciosas y joyas.18
La prensa nacional publicó un anuncio oficial dos días más tarde. El zar había sido ajusticiado siguiendo órdenes del Uralispolkom bajo la presión de la aproximación de la Legión Checoslovaca.19 Aunque las fuentes oficiales soviéticas señalaban al Uralispolkom como responsable, León Trotski involucraba en su diario a Lenin. Trotski escribió:
Mi siguiente visita a Moscú tuvo lugar después de la caída de Ekaterimburgo. Hablando con Sverdlov, le pregunté: "Ah, sí, ¿y dónde está el zar?" "Se acabó", respondió. "Ha sido fusilado". "¿Y dónde está su familia?" "Su familia [fue fusilada] con él". "¿Todos ellos?" pregunté, con una aparente sorpresa. "Todos ellos", respondió Yákov Sverdlov. "¿Qué te parece?" me dijo, esperando mi reacción. No di respuesta. "¿Y quién tomó la decisión?" pregunté. "Lo decidimos aquí. Ilich [Lenin] creía que no debíamos dejar a los blancos un símbolo vivo por el que reunir apoyos, especialmente bajo las difíciles circunstancias actuales".4
Sin embargo, no hay pruebas concluyentes de que Lenin o Sverdlov dieran la orden.5 V. N. Solovyov, jefe de una investigación realizada por el Comité Investigador de Rusia en 1993 sobre el fusilamiento,6 concluyó que no había documentos fiables que señalaran a Lenin o Sverdlov como responsables.7 8 Declaró:
Según la presunción de inocencia, nadie puede ser declarado culpable sin pruebas. En el caso criminal, los expertos de las autoridades realizaron una búsqueda sin precedentes de fuentes de archivos empleando todos los materiales disponibles. Entre esos expertos se encontraba Serguéi Mironenko, director del archivo más grande del país, el Archivo del Estado de la Federación Rusa. El estudio involucró a los principales expertos en la materia (historiadores, archivistas). Puedo decir, con seguridad, que hoy no existe un documento fiable que pruebe la iniciativa de Lenin y Sverdlov.
V.N. Solovyov7
En 1993 se publicó el relato de 1922 de Yákov Yurovski. Según el mismo, las unidades de la Legión Checoslovaca se aproximaban a Ekaterimburgo. El 17 de julio de 1918, Yurovski y otros carceleros bolcheviques, temiendo que la Legión liberara a Nicolás tras conquistar la ciudad, lo ejecutó junto a su familia. El día siguiente, Yurovski salió rumbo a Moscú con un informe para Sverdlov. Tan pronto como los checoslovacos tomaron Ekaterimburgo, su apartamento fue saqueado.20

Ejecutores

Iván Plotnikov, profesor de historia en la Universidad Estatal de los Urales, considera que los ejecutores fueron: Yákov Yurovski, G. P. Nikulin, M. A. Medvédev (Kudrin), Peter Ermakov, S. P. Vaganov, A. G. Kabanov, P. S. Medvédev, V. N. Netrebin y Y. M. Zelms. Filipp Goloshchyokin, cercano a Yákov Sverdlov —a quien había conocido a comienzos de julio de 1918 en Moscú—, fue el portador de las órdenes para efectuar la ejecución. Tres letones renunciaron en el último momento a participar en el ajusticiacmiento, alegando que no matarían a mujeres y niños.21


https://es.wikipedia.org/wiki/Asesinato_de_la_familia_Romanov 

lunes, 20 de julio de 2015

Frente Revolucionario Unido (FRU)

El Frente Revolucionario Unido (FRU, en inglés Revolutionary United Front o RUF) es un movimiento armado rebelde de Sierra Leona y desde su pacificación un partido político, es dirigido durante su fase armada por Foday Sankoh en 1991. Su principal fuente de financiamiento fueron los llamados diamantes de sangre.1
La guerra civil que causó su alzamiento duró once años (1991-2002) y costó la vida de alrededor de 100.000 personas, 2.000.000 de refugiados (medio millón aún no ha conseguido volver a sus hogares), decenas de miles de mutilados por miembros amputados y cientos de miles de trabajadores esclavizados para la extracción de diamantes.
El líder Sankoh fue detenido por las fuerzas de pacificación africanas pero antes de ser juzgado por crímenes de guerra murió (2003).

Bandera del FRU
El FRU se formó en el sudeste del país hacia 1990 e inicios de 1991,1 desde la zona fronteriza con el oeste de Liberia, gracias al auspicio del presidente de dicho país, Charles Ghankay Taylor, quien buscaba controlar las ricas zonas diamantíferas de su vecino para financiar a su ejército en su propia guerra civil.1 Las primeras ofensivas de la milicia se produjeron en el distrito de Kailahun en marzo de 1991 y se componía en su mayoría de jóvenes (incluidos la mayor parte de sus comandantes), algunos de ellos sierraleoneses exiliados y otros reclutados en el sudeste del país (mientras que en el norte el gobierno hacía lo mismo con los jóvenes locales), así como también liberianos del NPFL de Taylor y burkinabes, algunos de ellos enviados a entrenarse en Libia por el mismo Taylor.1
Los rebeldes atacaron la provincia de Kono el mismo mes, rica en diamantes y la convirtieron en su principal centro de operaciones.2 Producto de sus ofensivas a mediados de los años 90 la mayor parte de las zonas rurales del país estaba en completa anarquía dominada por grupos armados que incluían a los sobels (soldados desertores)1 ocasionalmente estos unían fuerzas con el FRU para atacar pueblos, en respuesta en 1992 se crearon los kamajors, milicias armadas locales que deseaban proteger sus hogares.3
A fines de 1992 tropas del ejército nacional apoyadas por soldados de Guinea lanzaron una ofensiva contra el FRU,4 para aquella ofensiva el gobierno había aumentado el tamaño del ejército a 6.150 hombres, reclutando vagabundos, desempleados, delincuentes, drogadictos, jóvenes sin educación tanto en el campo como en las ciudades.5 Lo que fue clave en la mala calidad de las tropas y la indisciplina que permitieron a FRU controlar el este del país. Procedimientos similares se llevaron a cabo hasta 1997, reclutando incluso niños, sumando 14.000 soldados, sin embargo, estas tropas carecían de disciplina, saqueando y actuando sin obedecer órdenes o establecer contacto con sus comandantes, la falta de contacto entre la tropa y sus comandantes sería un factor que llevaría al golpe de estado de 1997.6
En marzo de 1995 el gobierno contrató a la compañía de mercenarios sudafricanos ante la inoperancia de su ejército,7 el que incluso llegó a cometer continuos saqueos contra civiles1 y la presencia de rebeldes a menos de 20 kilómetros de Freetown,8 la Executive Outcomes, quienes gracias a los 1507 a 2009 hombres altamente entrenados y equipados de que disponían junto a su poder de fuego y movilidad aéreas forzaron al FRU a replegarse, perdiendo varias zonas ricas en diamantes, su principal medio de financiamiento,7 en junio de 1996 expulsaron al FRU del país.7 Los mercenarios recibieron una paga de US$ 1,8 millones al mes (financiados inicialmente por el FMI) para llevar a cabo tres objetivos principales: recuperar las zonas diamantíferas, localizar y destruir las bases del FRU y llevar a cabo un programa de propaganda que diera una base de respaldo popular al gobierno de Freetown.8 A la larga las fuerzas de la EO llegaron a sumar 500 asesores militares y 3.000 veteranos (incluyendo angoleños y namibios) de las guerras de Angola y de la frontera sudafricana con oficiales sudafricanos blancos muy experimentados en operaciones de contrainsurgencia.10 El presidente Kabbah usó dichas riquezas naturales para pagarle a los sudafricanos, sin embargo, en 1997 por los acuerdos de paz suscritos entre el gobierno y el FRU la Executive Outcomes tuvo que retirarse, con esto el FRU volvió inmediatamente al contraataque, recuperando las regiones diamantiferas.11 El ejército sierraleonés, ante tal presión hizo un golpe de estado, esperando lograr la paz con el FRU.
En Freetown, capital del país en mayo de 1997, por invitación del general Johnny Paul Koroma, presidente de facto tras un golpe de estado, al mando del Concejo Revolucionario de las Fuerzas Armadas (Armed Forces Revolutionary Council o AFRC) a ser parte del nuevo gobierno el FUR pasó a apoya el poder golpista.3 En la ofensiva pasaron a controlar muchas de las ciudades del país junto al AFRC. Sin embargo, el ECOMOG y tropas leales al presidente anterior, Ahmad Tejan Kabbah controlaban los alrededores del oeste de la capital, y empezaron a avanzar sobre ella, hasta el acuerdo de paz de Conakri en octubre. Por su parte el FRU lanzó un ataque sobre la parte de la ciudad en poder del gobierno, pero fue forzada a retroceder junto con el AFRC.12 A pesar del acuerdo el ECOMOG retomó la ofensiva el 6 de febrero de 1998 y recuperó el extremo este de Freetown el 12 del mismo mes,13 desde ahí el 1 de marzo inicio una ofensiva que obligo al FRU a abandonar las grandes ciudades, excepto Kailahun, en el oriente del país. Unas 15.000 personas murieron en los meses de batalla por la ciudad.4
Con el oeste y el sur de Sierra Leona bajó control nuevamente del gobierno, en diciembre de ese año. El FRU lanzó el 6 de enero de 1999 volvieron a atacar la capital,3 1 en las dos semanas de combates murieron cerca de 6.000 cíviles.14 La ofensiva fue desastrosa para el FRU que perdió el control del norte del país.
En julio lanzaron un nuevo ataque pero este se detuvo el 17 de julio por los acuerdos de paz de Lomé.15
Sin embargo, el acuerdo de paz no se respetó por parte del FRU y en un ataque de abril de 2000, casí se apoderan de la capital lo que acelero el envió de tropas de la ONU.16
Sus fuerzas se estimaban en 15.000 en 19967 y 6.000 en 1999 (2.000 niños).17 Además se calcula que habían 25.000 milicianos miembros de otros grupos armados (20.000 de ellos kamajors)18 19 que dominaban el sur del país.
El conflicto empezaría a terminar cuando en 2000 una fuerza de 20.000 soldados fue llevada como fuerza de paz por la ONU20 en respuesta el FRU lanzó una ofensiva en la provincia de Masiaka que fue rechazada,1 uno a uno los principales baluartes del FRU en el este del país cayeron.3
En 2002 se desmovilizaron 47.000 combatientes de diversos grupos armados. La guerra civil (1991-2002) costó la vida de 50 a 200 mil personas21 y 10.000 sufrieron la amputación de sus miembros.2
La bandera del partido es verde sobre amarillo. Estos colores están establecidos por el artículo 1 de los Estatutos del partido, que también establece el lema (Dedication, Honesty and Equality for all Sierra Leonans) y el símbolo (un león simbolizando poder y fuerza).

https://es.wikipedia.org/wiki/Frente_Revolucionario_Unido 

Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA)

Unión Nacional para la Independencia Total de Angola o UNITA (portugués:União Nacional para a Independência Total de Angola) es un partido político de Angola, que durante más de 35 años fue un movimiento armado en las guerras de Independencia (1957-75) y Civil (1975-2003) angoleñas. Su fundador y principal líder fue Jonás Savimbi (1934-2002).
Jonás Savimbi y sus seguidores fueron antes de 1967 militantes del Frente Nacional para la Liberación de Angola de tendencia derechista y prooccidental, fundado por Holden Roberto, nacionalista del grupo étnico Bakongo de Angola del Norte. Cuándo Roberto decidió transformar su primer grupo, la Unión de las Poblaciones del Norte de Angola, en el FNLA, reclutó militantes de otros grupos étnicos, como Savimbi que era de la etnia de los Ovimbundu del área de Huambo. Cuando en 1965 tras un golpe de estado con participación directa de los Estados Unidos, el dictador Mobutu Sese Seko se hizo con el poder en la República Democrática del Congo, su cuñado Roberto empezó recibir ayuda financiera de Mobutu y de sus aliados, principalmente de la CIA norteamericana para oponerse al nuevo gobierno izquierdista formado tras la independencia de Angola. La dominación por poderes extranjeros de los Bakongos, que representaba Roberto, y el hecho que este controlara la organización desde el exilio en Leopoldville molestaban a Savimbi. Pero lo que más temía era el gran desarrollo del MPLA, grupo rival que tenía el apoyo de la URSS.

BANDERA DE UNITA
La UNITA rápidamente tuvo mejor armamento que el FNLA, pues CIA comenzó a restar fondos a Roberto, que fue un títere de Mobutu, aunque era más moderado que Sanvimbi. Los Estados Unidos no quisieron estar en tres lados diferentes, ya que también vendía armas a Portugal, y al FNLA, contra los guerrilleros del MPLA . Savimbi comenzó utilizar una retórica populista y a buscar la alianza con el único poder aún no involucrado en la guerra, la República Popular China. Los chinos enviaron armas, fondos, y consejeros militares para sostener la guerra. Para China fue muy importante establecer una base en África contra su vecino, la URSS.

Guerra de la Independencia

La guerra entre las autoridades portuguesas y los diferentes grupos era un conflicto larvado, pero gradualmente se hizo más costoso para el gobierno en Lisboa. Después de la Revolución de los Claveles en 1974, el gobierno socialista se comprometió a hacer un alto en la lucha y dar la auto-determinación a los pueblos de las colonias de Angola, Mozambique, Guinea Portuguesa, Cabo Verde, São Tomé e Príncipe y Timor Oriental. En el caso de Angola, donde había el inicio de una guerra civil entre las guerrillas derechistas e izquierdistas, además de la guerra colonial, el gobierno de Lisboa decidió dar el control al grupo que pudiera tener el control el 11 de noviembre de 1975 de la capital Luanda. La República de Sudáfrica, en aquel tiempo controlada por el régimen racista del apartheid, EEUU, y Zaire (lo que era Congo) apoyaron al FNLA, en un intento de detener el ascenso de fuerzas progresistas izquierdistas, pro-soviéticas y para ganar el control de los recursos naturales angoleños. Cuba y la URSS enviaron armas y consejeros al MPLA, y la República Popular China a UNITA. Pero el MPLA y UNITA estaban mejor armados y el FNLA perdió sus posiciones en el centro del país antes el 11 de noviembre. En aquella fecha, el MPLA obtuvo el control de Luanda y recibió el poder. Los dos movimientos de la oposición continuaron luchando contra el nuevo gobierno.

La Guerra Grande

Después del triunfo del MPLA contra el régimen colonial, la UNITA trasladó su afiliación de China a los Estados Unidos (que ya los apoyaban disimuladamente) y al régimen racista de Sudáfrica, que había abandonado al FNLA en derrota en la campaña norteña del MPLA, que estaba asesorada y apoyada por Cuba en la llamada (Operación Carlota).La ciudad de Huambo, que era la región de nacimiento de Savimbi, se convirtió en su mayor base. En 1970 y 1980, Sudáfrica envió gradualmente mayores cantidades de tropas mercenarias y material de guerra para socavar el gobierno del Presidente Agostinho Neto, en respuesta al apoyo de Neto a la lucha del Organización del Pueblo de África de Sudoeste por la independencia de Namibia. Cuba envió tropas ante esta situación, a petición casi a gritos de ayuda del gobierno angoleño, y así le daba más calor a la Guerra Fría en la región. En 1984 el FNLA derrotada finalizó su lucha contra el MPLA y desapareció de la escena política angoleña hasta las elecciones presidencial de 1992, cuando su jefe Roberto lanzó su candidatura apoyado por Estados Unidos y Sudáfrica. Entonces, Zaire se convirtió en un aliado adicional de la UNITA. En muchas fases de la guerra, el ejército de UNITA utilizó tácticas de "tierra quemada" para impedir que el Gobierno retomara zonas de su control. Esas tácticas incluían matanzas en aldeas enteras, desplazamiento forzado de civiles o utilizarlos como escudos humanos contra ataques del gobierno. El gobierno también utilizaba castigos brutales contra aquellos que ayudaran a los rebeldes. Hasta 2004 hubo 228.838 refugiados angoleños en la continente de África (quinto en la lista de países con dicho problema en África), a causa de la guerra civil. Savimbi recibió críticas por la utilización sistemática de menores secuestrados como soldados en su ejército.

Infraestructura

Aunque a Savimbi le gustaba hablar del conflicto como la lucha de los guerrilleros de UNITA contra una máquina gigantesca, representada por los rusos y cubanos, UNITA nunca fue una resistencia popular, pero sí un grupo muy bien armado (llegaron a tener 63.000 rebeldes entre sus filas en 1989, mientras el ejército del gobierno era de más de 200.000 hombres).1 Después de una campaña bien desarrollada en Jamba, una localidad de la provincia de Cuando Cubango, los conservadores estadounidenses, como Grover Norquist y Michael Johns, convencieron al gobierno del Presidente Ronald Reagan y a grupos privados norteamericanos a defender la guerra total, contra lo que Reagan llamó "El Imperio de mal". En las regiones más afectadas de la guerra en Angola, los conceptos de propiedad privada y libertad económica no existían, porque los dos ejércitos abusaron de la población de la zona para subsistir. Materiales militares para la UNITA llegaron de Sudáfrica y los EEUU, pero comestibles, ropas, y mano de obra los tomó por el saqueo. Millones de angoleños perdieron sus propiedades y se vieron forzados a trabajar o luchar por ellos. Aunque tanto la UNITA como el MPLA cometieron crímenes, es reconocido que los crímenes de la UNITA fueron más crueles y numerosos.

Cuito Cuanavale

En 1987 las tropas del EPLA (Ejército Popular para la Liberación de Angola, a partir de 1974 llamado FAPLA, Fuerzas Armadas Populares para la Liberación de Angola) y Cuba asaltaron todos los frentes de la UNITA en el sudeste. Los dos bandos se encontraron en Cuito Cuanavale, el 10 de septiembre, y lucharon durante un año. La batalla es conocida como la más grande en la historia africana desde la Segunda Guerra Mundial. En las luchas tomaron parte los ejércitos del Gobierno, la UNITA, Cuba y Sudáfrica. El número de bajas nunca fue publicado, pero la importancia de la batalla lo prueba el hecho de que las fuerzas sudafricanas, especialmente la aeronáutica, fueran derrotadas por enemigos con tecnología igual o superior. La UNITA tuvo que retroceder al sur para impedir un triunfo total del Gobierno. El resultado final incluyó además la retirada de las fuerzas sudafricanas y una contraofensiva cubana que incluyó golpes áereos de Mig-23 a objetivos sudafricanos ubicados en la frontera de Namibia. Cuito Cuanavale es conocido por muchos historiadores como el "Stalingrado sudafricano" por el enorme costo de la derrota en la batalla, lo que propició que Sudáfrica terminara sus operaciones en Angola, reconociera la independencia de Namibia y acabara con el apartheid.

Cese del fuego: 1991-93

La guerra continuaba, a pesar de Cuito Cuanavale, pero, en 1991, la UNITA y el gobierno, con observadores de Portugal y 18 países africanos, firmaron el Acuerdo de Bicisse que supuso un cese al fuego y la convocatoria a elecciones. El Presidente José Eduardo dos Santos obtuvo el 49% contra las 40% de Savimbi en la primera vuelta (1992). Savimbi no admitió los resultados e, inconforme con su derrota reanudó, la guerra en noviembre de ese año.

El Asedio: 1992-94

La segunda parte de la guerra civil, aunque implicaba a menos países, hizo más daño que la primera. UNITA rodeaba ciudades como Huambo, Benguela, y Lobito y no permitía la entrada de las organizaciones de ayuda humanitaria. Pero los fuerzas del Gobierno, demostrando que sin los cubanos también eran eficaces, lucharon contra la UNITA durante meses sin rendirse, en el asedio de Huambo murieron 15.000 personas, incuyendo muchos oficiales de la UNITA, lo que debilito bastante al grupo rebelde. La UNITA nunca logró el control de una ciudad, y tuvo que retroceder cuando fuerzas especiales de la policía y el ejército contraatacaron con mayor vigor. En 1994 UNITA y el gobierno firmaron el Protocolo de Lusaka en la capital de Zambia. El acuerdo se mantuvo durante dos años, en los que 25.000 guerrilleros se desmovilizaron pero en 1996 las luchas siguieron y el Gobierno de Unidad Nacional de 1998 tampoco ayudó, ya que contrató 5.000 mercenarios sudáfricanos.2

La Fase Final: 1998-2003

Hasta 1998, UNITA dispuso sus bases en el sudeste del país, pero, después de una ofensiva del Gobierno, el movimiento se trasladó al noreste. Mientras que el Gobierno utilizó las grandes reservas de petróleo de Cabinda para costear la guerra, la UNITA recurrió a los yacimientos de diamantes en el noreste. Por eso, los diamantes que salieron de Angola en los años 90 y posteriores se llamaron "diamantes de sangre", ya que fueron obtenidos por esclavos de la UNITA. Pero los ingresos de los diamantes, cada vez más mermados por la puesta en marcha del Proceso de Kimberley no bastaron para luchar contra el Gobierno, que recuperó provincia tras provincia y finalmente destruyó el ejército de la UNITA. Savimbi y sus fieles tuvieron que retroceder a la selva y practicar una guerra de guerrillas al viejo estilo. En esta etapa de los 16 grupos que formaban la UNITA, cada uno bastante autonómo 12 fueron destruidos o desmovilizados y el resto retrocedió a la frontera con Zambia, incluyendo la provincia de Huambo su principal centro de operaciones.

Muerte de Savimbi

En el 22 de febrero de 2002, Jonás Savimbi murió en una emboscada. Su muerte fue el fin de la guerra más larga en la historia de África. Antonio Dembo le sucedió como presidente del movimiento, aunque murió también poco después. El General Paulo Lukamba asumió el poder hasta la elección de un nuevo jefe. Mientras, la UNITA declaró un cese al fuego incondicional con el gobierno y comenzó el desarme de sus soldados, de sus 50.000 rebeldes sobrevivientes unos 5.000 se sumaron al ejército. En las elecciones de 2003, Lukamba, Dino Chingunji, y Isaías Sakamuva tomaron parte, y Sakamuva triunfó. Hoy la UNITA es un partido de posturas de centroderecha que ejerce la oposición legal en la Asamblea Nacional con 70 escaños.

https://es.wikipedia.org/wiki/Uni%C3%B3n_Nacional_para_la_Independencia_Total_de_Angola

martes, 23 de junio de 2015

Solución final


La solución final, también conocida en la terminología nazi como «solución final de la cuestión judía» (en alemán, Endlösung der Judenfrage),1 es el nombre del plan de los nazis para llevar a cabo el genocidio sistemático de la población judía europea durante la Segunda Guerra Mundial.2 Solo después de la guerra se empezó a conocer a la «solución final» como el Holocausto o Shoah, es decir, al proceso que involucró la deportación sistemática y exterminio de toda persona clasificada como judía por los nazis independientemente de la religión que profesara.3 La expresión «solución final» fue empleada por Adolf Eichmann, funcionario nazi a cargo de la primera instancia del asesinato en masa, a la que él denominó «reinstalación».4
El 31 de julio de 1941, Reinhard Heydrich, comandante de las Oficina Central de Seguridad del Reich (Reichssicherheitshauptamt o RSHA), recibió una orden de Hermann Göring para preparar la «solución final de la cuestión judía».7 En la carta, que según Adolf Eichmann fue redactada por el mismo Heydrich y presentada solo para su firma, Göring, después de encargar una «solución global» (Gesamtlösung) de la cuestión judía en el área de influencia alemana, repite la orden de que «me presente sin demora un plan global de las medidas organizativas, prácticas y financieras necesarias para la ejecución de la solución final [Endlösung] que se pretende dar al problema judío».19

Si bien los asesinatos en masa de judíos ya habían comenzado con la invasión de la Unión Soviética, probablemente no se incluían todavía en el marco de un plan premeditado conducente al exterminio total de los judíos europeos. La carta, en realidad, tenía la intención más limitada de asegurar para las SS la competencia exclusiva en todo lo referente a la cuestión judía, dejando al margen sobre todo a Alfred Rosenberg,20 que había sido nombrado el 16 de julio ministro del Reich para los Territorios Ocupados del Este.21 Las órdenes eran vagas también porque en ese momento Hitler todavía se oponía a las deportaciones masivas, lo que confirmó a Joseph Goebbels en una reunión celebrada el 18 de agosto en la que, aunque autorizó que se marcara a los judíos del Reich con una «señal grande y claramente visible» y mencionó su profecía sobre el ominoso destino que les esperaba, le dio prioridad a la finalización de la campaña militar en el este para la asignación de los medios de transporte.22
En el otoño de 1941, Heinrich Himmler, quien concibió el plan que conduciría a exterminar gran parte de la judeidad europea, dio la orden al general de las SS Odilo Globocnik (jefe de las SS para el distrito de Lublin) de aplicar un plan para matar sistemáticamente a los judíos residentes en el Gobierno General.6 Aktion Reinhard fue el nombre en clave dado a la operación por Heydrich, quien había sido el encargado de preparar la «solución final» y sería asesinado por partisanos checos en mayo de 1942.6
Tres campos de exterminio se crearon para tal propósito en Polonia como parte de la Aktion Reinhard: Belzec, Sobibor y Treblinka. En septiembre de 1941 se llevaron a cabo las primeras acciones de exterminio en masa por medio del gas Zyklon B.7
En enero de 1942, las SS iniciaron las deportaciones hacia los campos de exterminio. La «evacuación» (Aussiedlung, palabra código nazi para exterminio) comenzó en el Warthegau y continuó en el Gobierno General a mediados de marzo del mismo año. 23 Al llegar a los campos, las familias judías eran enviadas directamente a las cámaras de gas. El asistente de Globocnik, comandante SS Hermann Höfle, estaba encargado de organizar las deportaciones a los campos de concentración y exterminio.6 Hasta septiembre de 1942, 310 000 personas serían deportadas de Varsovia. Los únicos que permanecían, provisionalmente, eran los trabajadores de las fábricas de la industria bélica.23
En la Conferencia de Wannsee, liderada por Reinhard Heydrich y que tuvo lugar en Gross Wannsee (Berlín) el 20 de enero de 1942, un grupo de funcionarios del gobierno nazi alemán y jerarcas de las SS fijaron la coordinación de las diversas autoridades para el "la solución final de la cuestión judía", es decir, el exterminio en masa de la judeidad europea.5 Se preveía literalmente investigar a fondo toda Europa, partiendo desde el oeste hacia el este y desde el norte hacia el sur, para deportar a todas las personas de ascendencia judía a campos de concentración y exterminio.7
La reunión se destaca como la primera discusión de la «solución final», y también porque los protocolos de la reunión fueron encontrados intactos por los Aliados al final de la Segunda Guerra Mundial y se utilizaron durante los Juicios de Núremberg. Más tarde, Hitler dio instrucciones a Himmler para que divulgara la verdad sobre la suerte de los judíos a las altas esferas nazis. El primero de estos discursos, donde se reconoce la verdad real acerca del Holocausto, se le denomina Discurso de Posen. Hoy en día se suele referir a la resultante de la «solución final» como el Holocausto, de hecho se trata no de un sacrificio ritual sino de un crimen contra la humanidad.
En Auschwitz-Birkenau, el campo más grande, las SS empezaron en enero de 1942 a gasear gente en una granja reformada. A partir del 26 de marzo de 1942 llegaban a Auschwitz numerosos transportes de judíos, organizados por Eichmann, de manera que fue necesario reformar una segunda granja para los mismos fines. En julio de 1942 Himmler ordenó ampliar el campo de Birkenau para poder internar a 200 000 presos, además de construir cuatro cámaras de gas con sus respectivos crematorios.7
Conforme a los planes de la empresa Hoch-und Tiefbau AG Kattowitz, las cuatro cámaras de gas y los crematorios empezaron a funcionar entre el 22 de marzo y el 25 de junio de 1943; las instalaciones de gaseamiento y los hornos crematorios fueron fabricados por la empresa J. A. Topf & Söhne de Erfurt.
En octubre de 1942, Himmler ordenó que todos los judíos debían ser trasladados a Auschwitz o Majdanek. Ejecuciones masivas tuvieron lugar entre el 8 de mayo y el 29 de julio de 1944. Rudolf Höss, por orden de Himmler, debía gasear a más de 400 000 judíos húngaros en Auschwitz. En determinados días fueron asesinadas cerca de 24 000 personas, muchas de las cuales fueron quemadas en hogueras al aire libre dada la escasa capacidad de los crematorios.7
Höss cuenta en sus memorias que en el verano de 1941 fue recibido personalmente por Himmler y este le dijo:
El Führer ha dado la orden de proceder a la solución final del problema judío. Nosotros, los SS, somos los encargados de llevar a cabo esta orden. A usted le incumbe esta tarea dura y penosa.
Al finalizar la cita, le exigió guardar silencio, incluso ante sus superiores.8
Los nazis utilizaron otros campos de exterminio para gasear a los judíos en Polonia, entre ellos cabe mencionar Majdanek y Chelmno. En Majdanek, grupos de judíos considerados «incapaces de trabajar» fueron gaseados. En Chelmno, se emplearon camiones para gasearlos. Sistemáticamente fueron asesinados por los nazis más de tres millones de judíos en los campos de exterminio.6
Durante su proceso llevado a cabo en Jerusalén en 1961, Eichmann confesó públicamente que durante la Conferencia de Wannsee «se estudiaron con rigor los [más efectivos] métodos para exterminar a todo el pueblo judío que vivía en Europa».8
En su totalidad, la solución final involucraba el exterminio de la judeidad europea por gaseamiento, fusilamiento y otras numerosas medidas de asesinato en masa. Unos seis millones de judíos murieron, es decir, dos tercios de la judeidad europea que existía en 1939.6 https://es.wikipedia.org/wiki/Soluci%C3%B3n_final

lunes, 8 de junio de 2015

OrPo, Ordnungspolizei o POLICIA DEL ORDEN

La Ordnungspolizei u OrPo (traducible al español como: Policía del Orden) constituyó la fuerza regular de policía uniformada en la Alemania nazi, existente entre 1936 y 1945.
Debido a sus uniformes de color verde, se refirió también a como Grüne Polizei (policía verde). La Orpo se estableció como una organización centralizada que unificaba las fuerzas de policía municipal o urbana y las fuerzas uniformadas rurales que estaban organizadas estado por estado. Finalmente, el Orpo controló casi todas las fuerzas de mantenimiento de la ley y de respuesta a emergencias del Tercer Reich, incluyendo bomberos, guardacostas, defensa civil, e incluso los vigilantes nocturnos. Durante la Segunda Guerra Mundial la Policía uniformada jugó un importante papel en la perpetración del Holocausto, a través tanto de profesionales de carrera como de los reservistas del cuerpo.2

Ordnungspolizei(ORPO)
Entre 1939 y 1945, la Ordnungspolizei mantuvieron formaciones militares independientes de las oficinas centrales de policía en Alemania. Estas primeras formaciones fueron los Batallones de Policía (SS-Polizei-Bataillone), con diversas funciones auxiliares fuera de Alemania, incluyendo las operaciones anti-partisanas, construcción de complejos defensivos (por ejemplo, el Muro atlántico), y en operaciones militares propiamente dichas.6 Con el avance de la contienda, las funciones de cada uno de estos batallones variaron según las necesidades.7 8 Por regla general, las unidades de la SS Polizei apenas si participaron en combates.9

Durante la invasión de Polonia en 1939, los Batallones de Policía cometieron numerosas atrocidades contra las poblaciones polaca y judía10 y como fuerzas de seguridad patrullaban los perímetros de los Guetos judíos en Polonia (las SS, la SD, y en algunos casos la KriPo eran responsables de la seguridad interna de los ghettos junto a la administración judía11 ). Desde finales de 1941 los Batallones de Policía, junto a otras fuerzas locales de seguridad, colaboraron en el transporte de los judíos desde los guetos de Polonia y la URSS hasta los campos de concentración, al igual que en las operaciones de detención y ejecución de los judíos que se encontraban fuera de los ghettos.12 A veces operando de forma independiente, y otras en conjunto con los Einsatzgruppen, los Batallones de Policía constituyeron un elemento básico en la ejecución de la "Solución Final" durante la Operación Barbarroja, la invasión de la Unión Soviética que comenzó el 22 de junio de 1941. Estos batallones, a veces integrados en regimientos de Policía o bien en unidades separadas que dependían de los SS-und-Polizeiführer, formaron parte de la primera y segunda olas de ejecuciones masivas que asolaron la URSS en 1941-1942, y también en las masacres ocurridos en Polonia.13 En estas fechas, los batallones de la OrPo se vieron directamente involucrados en la muerte de al menos 1 millón de personas.14

Al finalizar la Segunda guerra mundial la OrPo dejó de existir, pero muchos de sus antiguos miembros continuaron ejerciendo sus funciones policiales para las Fuerzas aliadas de ocupación. En la Alemania oriental pasaron a integrarse en la fuerza de policía estatal (Volkspolizei), mientras en la Alemania occidental la estructura policial fue descentralizada otra vez (como ya lo había sido hasta 1936), con cada uno de los nuevos Estados federados estableciendo su propia fuerza de policía (Landespolizei), sistema que ha pervivido hasta la actualidad.

 Organización

La Orpo estaba bajo control del Reichsführer-SS Heinrich Himmler, que era el Chef der Deutschen Polizei im Ministerium des Innern (Jefe de la Policía alemana en el Ministerio del Interior). Inicialmente estuvo dirigida por el SS-Oberstgruppenführer und Generaloberst der Polizei Kurt Daluege, pero en 1943 Daluege sufrió un fuerte ataque al corazón y fue destituido de sus funciones. Sería reemplazado por el SS-Obergruppenführer und General der Waffen-SS und der Polizei Alfred Wünnenberg, que ocupó el cargo hasta el final de la contienda.
La Policía uniformada constituía una de las dos fuentes de recursos humanos que abastecían de personal a los Einsatzgruppen, mientras que las Waffen-SS constituían la otra fuente.15

División SS-Polizei

El brazo militar básico de la Ordnungspolizei fue la "SS-Polizei-Division", más tarde la 4.ª División Panzergrenadier de las Waffen-SS. Empleada principalmente como formación de reserva y de retaguardia, la División Polizei fue más conocida por su falta de capacidades militares y habilidades en el combate. La unidad estuvo formada por 4 regimientos de policía, compuestos a su vez por personal de la OrPo y que se solían utilizar para rotar al servicio militar a miembros de la policía, a fin de no perder el personal policial en favor de la Wehrmacht por la orden general de militarización.
En las últimas semanas de la guerra numerosos regimientos de la OrPo y la SS-Polizei fueron transferidos a las Waffen-SS para formar parte de la 35.ª División de Granaderos SS y Policía, que combatiría en las últimas batallas de la guerra.

http://es.wikipedia.org/wiki/Ordnungspolizei


 

miércoles, 29 de abril de 2015

Atila

Atila (llanuras danubianas, c. 395[cita requerida] - Valle de Tisza, 453) fue el último y más poderoso caudillo de los hunos, tribu procedente probablemente de Asia, aunque sus orígenes exactos son desconocidos. Atila gobernó el mayor imperio europeo de su tiempo, desde el 434 hasta su muerte en 453. Conocido en Occidente como El azote de Dios. Sus posesiones se extendían desde la Europa Central hasta el mar Negro, y desde el río Danubio hasta el mar Báltico. Durante su reinado fue uno de los más acérrimos enemigos del Imperio romano, que en esta etapa final del mismo estaba dividido en dos: El Imperio Oriental con capital en Constantinopla, hoy Estambul, y el Imperio Occidental, con capital en Roma y más tarde en Rávena. Invadió dos veces los Balcanes, estuvo a punto de tomar la ciudad de Roma y llegó a sitiar Constantinopla. Marchó a través de Francia y llegó incluso a Orleans, hasta que el general romano Aecio le obligó a retroceder en la batalla de los Campos Cataláunicos en el 451 (Châlons-en-Champagne). Logró hacer huir al emperador de Occidente Valentiniano III de su capital, Rávena, en el 452.
El imperio de los hunos se desmembró y se extinguió tras la muerte de Atila. Los hunos fueron un pueblo nómada de cazadores y ganaderos de los que no se conservan registros escritos propios, por lo que los datos que conocemos provienen sobre todo de fuentes romanas. A pesar de todo, Atila se convirtió en una figura legendaria de la historia de Europa, y en gran parte de la Europa Occidental se le recuerda como el paradigma de la crueldad, la destrucción y la rapiña. Algunos historiadores, en cambio, lo han retratado como un rey grande y noble, y tres sagas escandinavas lo incluyen entre sus personajes principales.

Retrato de Atila por Frescard Malton (probablemente del siglo XIX).
Los hunos europeos pueden haber sido una rama occidental de los xiongnu (o hsiung-nu), grupo protomongol o prototúrquico de tribus nómadas del noreste de China y del Asia Central. Estos pueblos lograron superar militarmente a sus rivales (muchos de ellos de refinada cultura y civilización) por su predisposición para la guerra, su asombrosa movilidad, gracias a sus pequeños y veloces caballos, y su extraordinaria habilidad con el arco.
Atila nació en torno al año 400. En cuanto a su infancia, la suposición de que a temprana edad era ya un jefe capaz y un avezado guerrero es razonable, pero no existe forma de constatarla. A la muerte de su padre, Atila se encuentra con su tío y decide acompañarlo para aprender el arte de la guerra.

Hacia 432, los hunos se unificaron bajo el rey Rua o Rugila. En 434 murió Rua, dejando a sus sobrinos Atila y Bleda, hijos de su hermano Mundzuk, al mando de todas las tribus hunas. En aquel momento los hunos se encontraban en plena negociación con los embajadores de Teodosio II acerca de la entrega de varias tribus renegadas que se habían refugiado en el seno del imperio de Oriente. Al año siguiente, Atila y Bleda tuvieron un encuentro con la legación imperial en Margus (actualmente Pozarevac) y, sentados todos en la grupa de los caballos a la manera huna, negociaron un tratado. Los romanos acordaron no sólo devolver las tribus fugitivas (que habían sido un auxilio más que bienvenido contra los vándalos), sino también duplicar el tributo anteriormente pagado por el imperio, de 350 libras romanas de oro (casi 115 kg), abrir los mercados a los comerciantes hunos y pagar un rescate de ocho sólidos por cada romano prisionero de los hunos. Éstos, satisfechos con el tratado, levantaron sus campamentos y partieron hacia el interior del continente, tal vez con el propósito de consolidar y fortalecer su imperio. Teodosio aprovechó esta oportunidad para reforzar los muros de Constantinopla, construyendo las primeras murallas marítimas de la ciudad, y para levantar líneas defensivas en la frontera a lo largo del Danubio.

Los hunos permanecieron los siguientes cinco años fuera de la vista de los romanos. Durante este tiempo llevaron a cabo una invasión de Persia. Sin embargo, una contraofensiva persa en Armenia concluyó con la derrota de Atila y Bleda, quienes renunciaron a sus planes de conquista. En 440 reaparecieron en las fronteras del imperio oriental, atacando a los mercaderes de la ribera norte del Danubio, a los que protegía el tratado vigente. Atila y Bleda amenazaron con la guerra abierta, sosteniendo que los romanos habían faltado a sus compromisos y que el obispo de Margus (cercana a la actual Belgrado) había cruzado el Danubio para saquear y profanar las tumbas reales hunas de la orilla norte del Danubio. Cruzaron entonces este río y arrasaron las ciudades y fuertes ilirios a lo largo de la ribera, entre ellas –según PriscoViminacium, que era una ciudad de los moesios en Iliria. Su avance comenzó en Margus, ya que cuando los romanos debatieron la posibilidad de entregar al obispo acusado de profanación, éste huyó en secreto a los bárbaros y les entregó la ciudad.
Teodosio había desguarnecido las defensas ribereñas como consecuencia de la conquista de Cartago por el vándalo Genserico en 440 y la invasión de Armenia por el sasánida Yazdegerd II en 441. Esto dejó a Atila y Bleda el camino abierto a través de Iliria y los Balcanes, que se apresuraron a invadir el mismo 441. El ejército huno, habiendo saqueado Margus y Viminacium, tomó Singidunum (la moderna Belgrado) y Sirmium antes de detener las operaciones. Siguió entonces una tregua a lo largo de 442, momento que aprovechó Teodosio para traer sus tropas del Norte de África y disponer una gran emisión de moneda para financiar la guerra contra los hunos. Hechos estos preparativos, consideró que podía permitirse rechazar las exigencias de los reyes bárbaros.
La respuesta de Atila y Bleda fue reanudar la campaña (443). Golpeando a lo largo del Danubio, tomaron los centros militares de Ratiara y sitiaron con éxito Naissus (actual Nis) mediante el empleo de arietes y torres de asalto rodantes (sofisticaciones militares novedosas entre los hunos). Más tarde, presionando a lo largo del Nisava ocuparon Sérdica (Sofía), Filípolis (Plovdiv) y Arcadiópolis. Enfrentaron y destruyeron tropas romanas en las afueras de Constantinopla y sólo se detuvieron por la falta del adecuado material de asedio capaz de abrir brechas en las ciclópeas murallas de la ciudad. Teodosio admitió la derrota y envió al cortesano Anatolio para que negociara los términos de la paz, que fueron más rigurosos que en el anterior tratado: el emperador acordó entregar más de 6.000 libras romanas (unos 1.963 kg) de oro como indemnización por haber faltado a los términos del pacto; el tributo anual se triplicó, alcanzando la cantidad de 2.100 libras romanas (unos 687 kg) de oro; y el rescate por cada romano prisionero pasaba a ser de 12 sólidos.
Satisfechos durante un tiempo sus deseos, los reyes hunos se retiraron al interior de su imperio. De acuerdo con Jordanes (quien sigue a Prisco), en algún momento del periodo de calma que siguió a la retirada de los hunos desde Bizancio (probablemente en torno a 445), Bleda murió y Atila quedó como único rey. Existe abundante especulación histórica sobre si Atila asesinó a su hermano o si Bleda murió por otras causas. En todo caso, Atila era ahora el señor indiscutido de los hunos y nuevamente se volvió hacia el imperio oriental.

Rey único

Tras la partida de los hunos, Constantinopla sufrió graves desastres, tanto naturales como causados por el hombre: sangrientos disturbios entre aficionados a las carreras de carros del Hipódromo; epidemias en el 445 y 446, la segunda a continuación de una hambruna; y toda una serie de terremotos que duró cuatro meses, destruyó buena parte de las murallas y mató a miles de personas, ocasionando una nueva epidemia. Este último golpe tuvo lugar en el 447, justo cuando Atila, habiendo consolidado su poder, partió de nuevo hacia el sur, entrando en el imperio a través de Moesia. El ejército romano, bajo el mando del magister militum godo Arnegisclo, le hizo frente en el río Vid y fue vencido aunque no sin antes ocasionar graves pérdidas al enemigo. Los hunos quedaron sin oposición y se dedicaron al pillaje a lo largo de los Balcanes, llegando incluso hasta las Termópilas. Constantinopla misma se salvó gracias a la intervención del prefecto Flavio Constantino, quien organizó brigadas ciudadanas para reconstruir las murallas dañadas por los sismos (y, en algunos lugares, para construir una nueva línea de fortificación delante de la antigua).
Ha llegado hasta nosotros un relato de la invasión:
La nación bárbara de los hunos, que habitaba en Tracia, llegó a ser tan grande que más de cien ciudades fueron conquistadas y Constantinopla llegó casi a estar en peligro y la mayoría de los hombres huyeron de ella (…) Y hubo tantos asesinatos y derramamientos de sangre que no se podía contar a los muertos. ¡Ay, que incluso ocuparon iglesias y monasterios y degollaron a monjes y doncellas en gran número!
Callínico, Vida de San Hipatio
Atila reclamó como condición para la paz que los romanos continuaran pagando un tributo en oro y que evacuaran una franja de tierra cuya anchura iba de las trescientas millas hacia el este desde Sigindunum hasta las cien millas al sur del Danubio. Las negociaciones continuaron entre romanos y hunos durante aproximadamente tres años. El historiador Prisco fue enviado como embajador al campamento de Atila en el 448. Los fragmentos de sus informes, conservados por Jordanes, nos ofrecen una gráfica descripción de Atila entre sus numerosas esposas, su bufón escita y su enano moro, impasible y sin joyas en medio del esplendor de sus cortesanos:

Atila en Occidente

Ya en el 450 había proclamado Atila su intención de atacar al poderoso reino visigodo de Toulouse en alianza con el emperador Valentiniano III. Atila había tenido anteriormente buenas relaciones con el imperio occidental y con su gobernante de facto, Flavio Aecio. Aecio había pasado un breve exilio entre los hunos en el 433, y las tropas que Atila le había proporcionado contra los godos y los burgundios habían contribuido a conseguirle el título –más que nada honorífico– de magister militum en Occidente. Los regalos y los esfuerzos diplomáticos de Genserico, que se oponía y temía a los visigodos, pudieron influir también en los planes de Atila.
En cualquier caso, en la primavera del 450, la hermana de Valentiniano, Honoria, a la que contra su voluntad habían prometido con un senador, envió al rey huno una demanda de ayuda juntamente con su anillo. Aunque es probable que Honoria no tuviera intención de proponerle matrimonio, Atila escogió interpretar así su mensaje. Aceptó, pidiéndole como dote la mitad del imperio occidental. Cuando Valentiniano descubrió lo sucedido, sólo la influencia de su madre, Gala Placidia, consiguió que enviara a Honoria al exilio en vez de matarla. Escribió a Atila negando categóricamente la legitimidad de la supuesta oferta de matrimonio. Atila, sin dejarse convencer, envió una embajada a Rávena para proclamar la inocencia de Honoria y la legitimidad de su propuesta de esponsales, así como que él mismo se encargaría de venir a reclamar lo que era suyo por derecho.
Mientras tanto, Teodosio murió a consecuencia de una caída de caballo y su sucesor, Marciano, interrumpió el pago del tributo a finales del 450. Las sucesivas invasiones de los hunos y de otras tribus habían dejado los Balcanes con poco que saquear. El rey de los salios había muerto y la lucha sucesoria entre sus dos hijos condujo a un enfrentamiento entre Atila y Aecio. Atila apoyaba al hijo mayor, mientras que Aecio lo hacía al pequeño. Bury piensa que la intención de Atila al marchar hacia el oeste era la de extender su reino –ya para entonces el más poderoso del continente– hasta la Galia y las costas del Atlántico. Para cuando reunió a todos sus vasallos (gépidos, ostrogodos, rugianos, escirianos, hérulos, turingios, alanos, burgundios, etc.) e inició su marcha hacia el oeste, había ya enviado ofertas de alianza tanto a los visigodos como a los romanos.
En el 451 su llegada a Bélgica con un ejército que Jordanes cifra en 500.000 hombres puso pronto en claro cuáles eran sus verdaderas intenciones. El 7 de abril tomó Metz, obligando a Aecio a ponerse en movimiento para hacerle frente con tropas reclutadas entre los francos, burgundios y celtas. Una embajada de Avito y el constante avance de Atila hacia el oeste convencieron al rey visigodo, Teodorico I, de aliarse con los romanos. El ejército combinado de ambos llegó a Orleans por delante de Atila, cortando así su avance. Aecio persiguió a los hunos y les dio caza cerca de Châlons-en-Champagne, trabando la batalla de los Campos Cataláunicos, que terminó con la victoria de la alianza godo-romana, aunque Teodorico perdió la vida en el combate. Atila se replegó más allá de sus fronteras y sus aliados se desbandaron.

Invasión de Italia y muerte de Atila

Atila apareció de nuevo en el 452 para exigir su matrimonio con Honoria, invadiendo y saqueando Italia a su paso. Su ejército sometió a pillaje numerosas ciudades y arrasó Aquilea hasta sus cimientos. Valentiniano huyó de Rávena a Roma. Aecio permaneció en campaña, pero sin potencia militar suficiente para presentar batalla.
Finalmente, Atila se detuvo en el Po, a donde acudió una embajada formada, entre otros, por el prefecto Trigecio, el cónsul Avieno y el papa León I. Tras el encuentro inició la retirada sin reclamar ya ni su matrimonio con Honoria ni los territorios que deseaba.
Se han ofrecido muchas explicaciones para este hecho. Puede que las epidemias y hambrunas que coincidieron con su invasión debilitaran su ejército, o que las tropas que Marciano envió al Danubio le forzaran a regresar, o quizá ambas cosas. Prisco cuenta que un temor supersticioso al destino de Alarico, que murió poco después del saqueo de Roma en el 410, hizo detenerse a los hunos. Próspero de Aquitania afirma que el papa León, ayudado por San Pedro y San Pablo, le convenció para que se retirara de la ciudad.
Cualesquiera que fuesen sus razones, Atila dejó Italia y regresó a su palacio más allá del Danubio. Desde allí planeó atacar nuevamente Constantinopla y exigir el tributo que Marciano había dejado de pagar. Pero la muerte le sorprendió a comienzos del 453. El relato de Prisco dice que cierta noche, tras los festejos de celebración de su última boda (con una goda llamada Ildico), sufrió una grave hemorragia nasal que le ocasionó la muerte. Sus soldados, al descubrir su fallecimiento, le lloraron cortándose el pelo e hiriéndose con las espadas, pues –como señala Jordanes– “el más grande de todos los guerreros no había de ser llorado con lamentos de mujer ni con lágrimas, sino con sangre de hombres”. Lo enterraron en un triple sarcófago –de oro, plata y hierro– junto con el botín de sus conquistas, y los que participaron en el funeral fueron ejecutados para mantener secreto el lugar de enterramiento. Tras su muerte, siguió viviendo como figura legendaria: los personajes de Etzel en el Cantar de los Nibelungos y de Atli en la Saga de los Volsungos y la Edda poética se inspiran vagamente en su figura.
Otra versión de su muerte es la que nos ofrece, ochenta años después del suceso, el cronista romano Conde Marcelino: “Atila, rey de los hunos y saqueador de las provincias de Europa, fue atravesado por la mano y la daga de su mujer”. También la Saga de los Volsung y la Edda poética sostienen que el rey Atli (Atila) murió a manos de su mujer Gudrun, pero la mayoría de los estudiosos rechazan estos relatos como puras fantasías románticas y prefieren la versión dada por Prisco, contemporáneo de Atila.
Éste fue el fin de los ocho años que duraron las invasiones de los hunos, los bárbaros que hicieron retroceder y extinguirse a Roma. El Imperio Romano de Occidente, del que prácticamente no quedaba más que la propia Roma, fue terminado y destruido por los vándalos, otro pueblo bárbaro.
Los hijos de Atila, Elac (al que había designado heredero), Dengizik y Ernakh lucharon por la sucesión y, divididos, fueron vencidos y desperdigados el año siguiente en la batalla de Nedao por una coalición de pueblos diversos (ostrogodos, hérulos, gépidos, etc.). Su imperio no sobrevivió a Atila.

Apariencia, carácter y nombre

La principal fuente de información sobre Atila es Prisco, un historiador que viajó con Maximino en una embajada de Teodosio II en el 448. Describe el poblado construido por los nómadas hunos, y en el que se habían establecido, como del tamaño de una ciudad grande, con sólidos muros de madera. Al propio Atila lo retrata así:
Corto de estatura, de ancho pecho y cabeza grande; sus ojos eran pequeños, su barba fina y salpicada de canas; y tenía la nariz chata y la tez morena, mostrando la evidencia de su origen”.
Atila es conocido en la historia y la tradición occidentales como el inflexible “Azote de Dios”, y su nombre ha pasado a ser sinónimo de crueldad y barbarie. Algo de esto ha podido surgir de la fusión de sus rasgos, en la imaginación popular, con los de los posteriores señores esteparios de la guerra, como Gengis Kan y Tamerlán: todos ellos comparten la misma fama de crueles, inteligentes, sanguinarios y amantes de la batalla y el pillaje. La realidad sobre sus caracteres respectivos puede ser más compleja. Los hunos del tiempo de Atila se habían relacionado durante algún tiempo con la civilización romana, particularmente a través de los aliados germanos (foederati) de la frontera, de modo que cuando Teodosio envió su embajada del 448, Prisco pudo identificar como lenguas comunes en la horda el huno, el gótico y el latín. Cuenta también Prisco su encuentro con un romano occidental cautivo, que había asimilado tan completamente la forma de vida de los hunos que no tenía ningún deseo de volver a su país de origen. Y la descripción del historiador bizantino de la humildad y sencillez de Atila no ofrece dudas sobre la admiración que le causa. Asimismo, de los relatos del mismo Prisco se desprende con claridad que Atila no sólo hablaba perfectamente el latín, sino que sabía escribirlo; además hablaba griego y otros idiomas, por lo que muy probablemente se trató de un hombre de gran cultura para los cánones de la época.

El contexto histórico de la vida de Atila tuvo gran trascendencia a la hora de configurar su posterior imagen pública: En los años de la decadencia del Imperio occidental, tanto sus conflictos con Aecio (conocido a menudo como “el último romano”) como lo ajeno de su cultura contribuyeron a cubrirlo con la máscara de bárbaro feroz y enemigo de la civilización con la que ha sido reflejado en un sinnúmero de películas y otras manifestaciones artísticas. Los poemas épicos germanos en los que aparece nos ofrecen un retrato más matizado: es tanto un aliado noble y generoso –el Etzel del Cantar de los Nibelungos– como cruel y rapaz –Atli, en la Saga de los Volsung y en la Edda poética–.
Algunas historias nacionales, sin embargo, le retratan siempre bajo una luz favorable. Durante la Edad Media, en los siglos XIII y XIV se dejó sentada la leyenda de los dos hermanos Hunor y Magor, donde se explicaba el parentesco entre los hunos y húngaros, así como la llegada de Atila a los territorios panonios. En Hungría y Turquía los nombres de Atila y su última mujer, Ildico, siguen siendo populares actualmente (siglo XXI). De forma parecida, el escritor húngaro Géza Gárdonyi, en su novela A láthatatlan ember (publicada en español con el título de El esclavo de Atila), ofrece una imagen positiva del rey huno, describiéndolo como un jefe sabio y querido.
Se ha calificado a Atila como un "bárbaro" sin darse cuenta de que los romanos llamaban así a cualquier pueblo que no fuera romano o romanizado, sin importar su grado de cultura ni su estado de civilización. Hay que tener en cuenta, a la hora de formarse una idea correcta del personaje, que los relatos que nos han llegado son todos de la pluma de sus enemigos, por lo que es imprescindible un adecuado expurgo de los mismos.
Aparte de esto, no es improbable que el jefe de una nación guerrera sopesara la ventaja propagandística de ser considerado por sus enemigos el "Azote de Dios", y que debido a ello fomentara esa imagen entre ellos.
El nombre de Atila podría significar “Padrecito”, del gótico “atta” (padre) con el sufijo diminutivo “-la”, ya que sabemos que muchos godos sirvieron en sus ejércitos. Podría ser también una forma pre-turca, de origen altaico (compárese con Atatürk y con Alma-Ata, la actual Almaty). Es muy posible que provenga de “atta” (padre) y de “il” (tierra, país), con el sentido de “tierra paterna” o “madre patria”. Atil era asimismo el nombre altaico del actual Volga, río que tal vez dio su nombre a Atila.

La herencia de Atila y los húngaros

En la actualidad numerosas teorías vinculan a la nación húngara con los hunos. Una sub-etnia dentro de los húngaros conocida como Székely posee trazos genéticos en común con los antiguos hunos. Los Székely originalmente son de habla húngara y llegaron a la cuenca panónica previamente a la "gran ocupación del hogar", comandanda por el Gran Príncipe húngaro Árpad en el 896. Por consiguiente, se estima que los székely o llegaron un par de siglos antes que los magiares, o llegaron junto con los hunos de Atila. El hecho es que tanto los magiares como los székely así como muchas otras etnias eran parte del enorme mosaico conocido como los "hunos", los cuales no eran una sola etnia sino cientos de tribus fusionadas en un solo imperio. En el caso de los propios magiares, el grupo de casi 300.000 personas que llegaron con Árpad estaba compuesto por siete tribus unificadas.
A pesar de su gran fama, poco se sabe del fin de este pueblo que atravesó 10 000 km hasta llegar desde Mongolia a Hungría. La hipótesis más razonable parece ser que la desintegración del imperio de los hunos a la muerte de Atila y las enfermedades europeas (para un pueblo de la estepa asiática con un sistema inmunitario no habituado a ellas) dividieron y diezmaron a la población, que se fue mezclando por diferentes regiones, principalmente en Hungría y Rumanía. No parece muy lógico, que tras 100 años de asentamiento en Europa, ese pueblo desapareciera por completo, o volviera a rehacer el camino a la actual Mongolia. Entre una de las propuestas medievales, los Príncipes y reyes húngaros se consideraban descendientes directos de Atila, afirmando que habían abandonado Europa nuevamente hacia Asia y que tras cuatro siglos regresaron a reclamar su herencia como descendientes del "Azote de Dios". Si en efecto eran descendientes de Atila o no, Árpad y sus descendientes realmente lo creían, así como toda la población circundante, lo cual les sirvió para legitimarse en el poder. Numerosos registros quedaron en base a esta tradición: Por ejemplo, la hija del rey Béla II de Hungría (1131-1141) se refiere posteriormente a su hermano como el "rey de los hunos".
Todas las compilaciones crónicas sobre los reyes húngaros desde la Gesta Hungarorum del siglo XII, y la Crónica Ilustrada Húngara del siglo XIV, hasta las obras de Johannes Thuroczy y Antonio Bonfini del siglo XV, incluyen una extensa parte donde narran los hechos de los hunos previo a los húngaros estableciendo una continuidad entre las dos historias. La creencia de que Árpád descendía directamente de Atila se mantuvo inalterada por lo menos por más de medio milenio entre los académicos medievales y renacentistas húngaros y a nivel mundial. Nicolás Olahus, arzobispo de Esztergom (1553–1568), importante representante del Renacimiento tardío húngaro escribió en latín dos obras en honor a Hungría: Hungaria y Athila publicadas por primera vez en 1568, y narrando detalles geográficos, culturales y arquitectónicos del reino en la primera, así como la vida y hechos del ancestro de los húngaros Atila en la segunda.
Las imágenes de Atila y los hunos continuaron siendo consideradas parte fundamental de la cultura húngara en los siguientes siglos, aunque durante el periodo de la Contrarreforma el tema perdió popularidad. El historiador Pál Hunfalvy (1810 – 1891) consideró esta tradición de los hunos como algo irreal, que habría surgido en el siglo XIII, criticando a Atila y su gente, negando cualquier conexión posible con los húngaros. Esta postura fue atacada por los historiadores Károly Szabó, Géza Kuun, Géza Nagy, Bernát Munkácsi, József Thúry, Frigyes Hirtl y Ármin Vámbéry, sin embargo la cancilleria húngara tomó posición junto a Hunfalvy, manteniéndose académicamente hasta la actualidad.
El nombre Atila es tradicional y extremadamente común entre los húngaros incluso en la actualidad, .

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