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domingo, 1 de febrero de 2026

Pedro Segura y Sáenz (1880–1957)

 

Pedro Segura y Sáenz

Hablar del Cardenal Pedro Segura y Sáenz (1880–1957) es adentrarse en la biografía de uno de los personajes más controvertidos, firmes y, para algunos, anacrónicos de la historia de la Iglesia española del siglo XX.

Fue un hombre de una personalidad arrolladora y un integrismo religioso que no conocía de matices, lo que le llevó a enfrentarse tanto a la Segunda República como a la dictadura de Francisco Franco.

1. El azote de la Segunda República
mausoleo en San Juan de Aznalfarache

Segura fue nombrado Cardenal Primado de España (Toledo) en 1927. Con la llegada de la Segunda República en 1931, no tardó en publicar una famosa pastoral en la que elogiaba a la monarquía de Alfonso XIII y advertía de los peligros del nuevo régimen.

  • Consecuencia: El Gobierno provisional de la República lo consideró una provocación directa y terminó siendo expulsado de España.

2. Una relación volcánica con Franco

Aunque uno podría pensar que Segura y Franco serían aliados naturales, la realidad fue muy distinta. Segura representaba el integrismo católico puro que no aceptaba que el poder político (Falange o el propio Franco) interfiriera en los asuntos de la Iglesia.

  • Conflictos célebres: Se opuso a que Franco entrara bajo palio en las iglesias (un privilegio que consideraba exclusivo de la realeza o la jerarquía eclesiástica).

  • Fobia a la libertad de culto: Era radicalmente contrario a cualquier mínima tolerancia hacia el protestantismo o el judaísmo en España, lo que chocaba con los intentos de Franco de suavizar su imagen internacional.

3. El "Rey" de Sevilla

En 1937 fue nombrado Arzobispo de Sevilla. Allí se convirtió en una figura casi mítica. Se dice que mandó instalar un altavoz en la Giralda para que sus sermones se oyeran en toda la ciudad.

  • Censura de costumbres: Prohibió bailes, criticó el cine y hasta el fútbol por considerarlos inmorales.

  • El enfrentamiento final: Sus críticas constantes al régimen obligaron al Vaticano a intervenir. En 1954, la Santa Sede nombró a un coadjutor para quitarle el mando efectivo de la archidiócesis, aunque él se resistió hasta el final.

Más que como una persona "mala" en el sentido criminal, la historia lo cataloga a menudo como un hombre fanático, autoritario y carente de cualquier atisbo de empatía hacia quienes no compartían su visión del mundo. Su "maldad", para sus críticos, residía en una intransigencia que rozaba la crueldad psicológica y el control social absoluto.

Aquí tienes algunas anécdotas y comportamientos que cimentaron esa fama de hombre oscuro y temido:


1. El castigo a las mujeres de Sevilla

Segura estaba obsesionado con la moralidad femenina. No se limitaba a aconsejar; castigaba.

  • El baile: Prohibió el baile agarrado, calificándolo de "pecado mortal". Llegó a enviar a "vigilantes" a fiestas privadas para informar de quiénes bailaban.

  • La moda: Negaba la comunión a las mujeres que no iban vestidas según sus estrictas normas (mangas largas, sin escotes, medias gruesas). Se dice que incluso prohibió la entrada a iglesias a mujeres que llevaban los labios pintados o que no usaban velo, tratándolas públicamente de "prostitutas" en sus sermones.

2. El desprecio por los muertos (El incidente del Alcázar)

Una de las historias que más daño hizo a su imagen fue su actitud con los caídos del bando nacional (el bando que, teóricamente, él apoyaba).

  • Cuando Franco quiso enterrar a los falangistas caídos en las iglesias y poner placas con sus nombres (el famoso "Caídos por Dios y por España"), Segura se negó rotundamente.

  • No lo hacía por humanidad, sino por soberbia: decía que los templos eran solo para Dios y los santos, y que los falangistas eran "paganos" con camisa azul. Esto causó un dolor inmenso a las familias de los fallecidos, que veían cómo su arzobispo les cerraba las puertas en pleno duelo.

3. El control de la alegría: El cine y el fútbol

Segura consideraba que cualquier diversión popular era una distracción del espíritu.

  • Intentó prohibir que los católicos fueran al cine, publicando listas negras de películas.

  • Llegó a arremeter contra el fútbol, diciendo que ver a hombres en pantalones cortos corriendo tras una pelota era una "indecencia" que fomentaba las bajas pasiones. Para muchos sevillanos, intentar quitarles el fútbol y las fiestas era un acto de pura malevolencia.

4. La crueldad con su propio clero

No era solo duro con los fieles; era un tirano con sus subordinados.

  • Se dice que humillaba a los sacerdotes en público si su sotana no estaba perfectamente limpia o si detectaba cualquier asomo de pensamiento moderno.

  • Gobernaba la archidiócesis mediante el miedo y el espionaje, creando un ambiente de opresión que hizo que muchos sacerdotes respiraran aliviados cuando el Vaticano finalmente le retiró los poderes.

5. Su odio al "diferente"

Mientras el mundo intentaba sanar tras la Segunda Guerra Mundial, Segura publicó pastorales incendiarias contra los protestantes, a los que llamaba "hijos de la perdición". En una ocasión, sus discursos fueron tan violentos que grupos de exaltados atacaron una pequeña capilla protestante en Sevilla. Segura, lejos de pedir calma, justificó la violencia como "celo religioso".


¿Era malo o simplemente un fanático?

La mayoría de los historiadores coinciden en que Segura no buscaba el beneficio personal (vivía de forma austera), sino que padecía de una soberbia espiritual patológica. Se creía el único intérprete de la voluntad de Dios en la tierra, y eso lo hacía ciego al sufrimiento o a la libertad de los demás.

Una frase que lo define: "En Sevilla no se mueve una hoja de un árbol sin que yo lo quiera". Esa ambición de control total sobre la vida privada de la gente es lo que le ganó la etiqueta de persona "mala" o, al menos, tiránica.

El mausoleo de Pedro Segura es, posiblemente, el monumento que mejor resume su personalidad: colosal, autoritario y diseñado para la gloria eterna.

No está en la Catedral de Sevilla, como cabría esperar de un arzobispo, sino en el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús en San Juan de Aznalfarache, un complejo que él mismo mandó construir en un cerro que domina toda Sevilla.

Segura no quería una tumba discreta. Construyó un complejo monumental inmenso. El mausoleo se encuentra en la cripta, bajo la gran torre de 34 metros coronada por el Sagrado Corazón.

  • La ubicación: El hecho de que esté en un cerro mirando a Sevilla es simbólico; quería seguir "vigilando" la ciudad incluso después de muerto.

  • La escala: Es de un lujo y unas dimensiones que contrastan con la humildad que se le presupone a un seguidor de Cristo. El mármol y la arquitectura buscan imponer respeto y distancia.

2. La inscripción desafiante

Lo más llamativo de su tumba no es el arte, sino lo que dejó escrito. En su epitafio, en latín, se lee:

"Para que después de mi muerte no se hable de mí sino a Dios, he querido que se ponga esta lápida..."

Sin embargo, el resto de la inscripción no es precisamente humilde. En ella recalca sus títulos y, de forma velada, su "victoria" moral sobre sus enemigos (la República y los políticos del régimen de Franco). Es una última palabra escrita en piedra contra todos los que intentaron doblegarlo.

3. Un cementerio privado para su familia

Segura no se enterró solo. Convirtió el lugar en una suerte de panteón dinástico. Allí descansan también sus padres y sus hermanos.

  • Esto fue muy criticado en su momento, pues se consideró que utilizaba un espacio sagrado financiado con donaciones de los fieles para crear un mausoleo familiar privado, algo más propio de la nobleza antigua que de un pastor de la Iglesia moderna.

 

Fuente: Gemini 

sábado, 24 de mayo de 2025

Julius Echter von Mespelbrunn

 

Julius Echter von Mespelbrunn

Julius Echter von Mespelbrunn (18 de marzo de 1545, Mespelbrunn - 13 de septiembre de 1617, Würzburg ) fue el príncipe obispo de Würzburg, un teólogo católico romano, decano de la catedral y político germano, conocido por su dureza en la defensa del catolicismo. Durante su obispado, persiguió a quienes profesaban el protestantismo, desterrando a todos los pastores y predicadores luteranos de su territorio. Exigía que todos los funcionarios públicos fueran católicos, incluyendo los maestros.

Dillinger (2009) también lo identifica como uno de los "pioneros de la reforma tridentina en Alemania. Para ellos, la lucha contra las brujas era claramente parte de una batalla apocalíptica contra el mal y por la pureza de la iglesia". 

Su monumento más perdurable, después de la Universidad de Wurzburgo, es el Hospital Julius ( Juliusspital ) de esa ciudad, que fundó con la dotación del monasterio abandonado de Heiligenthal. Mediante una hábil administración, mejoró las condiciones económicas, redujo los impuestos y mejoró la administración de justicia. Demostró ser uno de los gobernantes más capaces de su tiempo. Como «fundador y alma de la Liga Católica »,  ejerció una influencia decisiva en el futuro de Alemania.

fuente: wikipedia

sábado, 28 de diciembre de 2024

Isidro Gomá

 

Isidro Goma

Isidro Gomá y Tomás (La Riba, 19 de agosto de 1869-Toledo, 22 de agosto de 1940) fue un clérigo y escritor español, cardenal primado de España durante la Guerra Civil, en la que desempeñó un destacado papel protagonista en favor de los sublevados.

Fue elevado a la mitra de Tarazona en 1927, cuando las relaciones entre la dictadura del general Primo de Rivera y el clero catalán estaban sometidas a duras pruebas. Con el advenimiento de la Segunda República, Gomá mantuvo desde el obispado posiciones integristas y beligerantes; sus ataques contra las reformas del primer bienio republicano en temas como el divorcio, el matrimonio civil o la enseñanza pública (su pastoral Sobre los deberes de la hora presente, de abril de 1931, cuestionaba la obediencia al poder constituido), o sus críticas a la democracia liberal y el parlamentarismo, llegaron a alcanzar resonancia fuera de España.1

En julio de 1933 toma posesión de la silla toledana, vacante desde hacía dos años por la dimisión del cardenal Segura. En diciembre de 1935 alcanzó el cardenalato y, tras un viaje a Roma, logró que en abril de 1936 la Santa Sede confirmase la primacía de Toledo sobre la diócesis de Tarragona, con lo que pasó a sustituir en la dirección de la Iglesia española al «accidentalista» Vidal y Barraquer.1 Pese a lo difícil del momento, en el desempeño de su tarea contó con el beneplácito de extensos círculos del moderantismo republicano, pero sin que su inalterable acatamiento al poder legítimamente constituido impidiera una enérgica repulsa contra cualquier injerencia o extralimitación de la potestad civil en el campo eclesiástico. Línea de conducta a la que conformaría igualmente su difícil y arriesgada actuación durante la Guerra Civil de 1936.

Su intervención fue decisiva para el reconocimiento por la Santa Sede del gobierno de la dictadura militar presidido por el general Franco, y también en 1937 redactó, conociendo los asesinatos de obispos y sacerdotes en la zona republicana, la Carta colectiva de los obispos españoles a los obispos de todo el mundo con motivo de la guerra en España,2 defendiendo el movimiento nacional. También justificó teológicamente la Guerra Civil y dio su aprobación a la designación de "cruzada" a esta. En una de sus intervenciones públicas más conocidas, celebrada en Budapest el 28 de junio de 1938, declaró: «Efectivamente, conviene que la guerra acabe. Pero no que se acabe con un compromiso, con un arreglo ni con una reconciliación. Hay que llevar las hostilidades hasta el extremo de conseguir la victoria a punta de espada. Que se rindan los rojos, puesto que han sido vencidos. No es posible otra pacificación que la de las armas. Para organizar la paz dentro de una constitución cristiana, es indispensable extirpar toda la podredumbre de la legislación laica...».3 Muere cinco años después de haber obtenido de Pío XI la púrpura cardenalicia (19 de diciembre de 1935).

fuente: wikipedia

 


domingo, 14 de enero de 2024

Diego de Landa

 

Diego de Landa Calderón,  fue un misionero español de la Orden Franciscana en la provincia de Yucatán y segundo obispo de la Archidiócesis de Yucatán entre 1572 y 1579. Se le reconoce por ser el responsable de un proceso inquisitorial sin precedentes en las Américas, con un uso preponderante de la tortura para extraer confesiones de paganismo y herejía. En el transcurso de este proceso fue recolectada y quemada bajo su orden la práctica totalidad de los una vez numerosos códices mayas, de los cuales hoy solo se preservan cuatro. Sus métodos fueron controvertidos incluso en su época, lo cual llevó a que su actuación fuera censurada por su superior inmediato, el obispo Francisco de Toral, quien describió su modo de obrar como "tormento" y le relevó del cargo. De Landa solo pudo regresar de España a Yucatán tras la muerte de su antiguo superior jerárquico.

Una vez ordenado sacerdote (1547?), salió de este convento para iniciar su vida de misionero, al incorporarse al grupo de religiosos que fray Nicolás de Albalate, como procurador de la congregación seráfica de Yucatán, se había encargado de reunir para cuidar de la instrucción y conservación de las naturales de la península maya. En 1549 parte con Nicolás de Albalate y cinco franciscanos más hacia el Mayab, en las recién descubiertas tierras de México, donde los conquistadores y colonos, conforme concluían las guerras con los pueblos nativos, requerían misioneros para cristianizar a los indígenas.6

Diego de Landa


En junio de 1562 Landa llegó a Maní. Ante la aparente implicación de muchos de los caciques, principales, sacerdotes y maestros de escuela, procedió a incoar un proceso de carácter inquisitorial. Estudió la situación y estableció con los religiosos los métodos a seguir: se acordó tomar declaración al pueblo en general y resolver la causa en un solo proceso, para excusar costos y obviar la tardanza que supondrían muchos procesos individuales; solo con “los principales” se procedería por vía inquisitorial individual, por varias razones: el que hubieran vuelto a la idolatría y renegado de la fe católica, que hubieran practicado los ritos idolátricos en lugares sagrados, que hubieran pactado con el demonio y que hubieran corrompido la cristianización de la gente simple. Para el desarrollo de la causa contaba Landa con la colaboración de Bartolomé de Bohórquez, alguacil mayor de la Inquisición ordinaria propuesto por Quijada, quien debía ejecutar sus órdenes de prender a los indios idólatras y hacer que se cumplieran sus autos y sentencias. Por último, se decidió que varios frailes se repartiesen por los pueblos próximos a Maní con el fin de averiguar la propagación de las prácticas idolátricas y castigar a los inculpados, debiendo enviar a los más culpables a Maní, donde quedarían como jueces inquisitoriales, junto a Landa, fray Pedro de Ciudad Rodrigo, fray Miguel de la Puebla y fray Juan Pizarro.

Así comenzaba uno de los procesos más crueles y salvajes de persecución de idolatrías acaecidos en la América hispana.

Los acusados condenados fueron trasquilados, encorazados y ensambenitados, y algunos fueron ejecutados.13 Unos 200 indios fueron castigados con penas que iban de 100 a 200 azotes, hasta la "esclavitud" (servidumbre) por periodos de entre tres y cinco años. Durante los procesos inquisitorios de Landa se usaron también métodos de tortura para interrogar a los acusados e intimidarles para evitar la sublevación y pacificar a la población civil maya (Uno de los métodos fue la garrucha). Landa mando detener a los gobernantes de Pencuyut, Tekit, Tikunché, Hunacté, Maní, Tekax, Oxkutzcab y otros lugares, entre ellos a Francisco Montejo Xiu, Diego Uz, Francisco Pacab, y Juan Pech, quienes fueron escarmentados. Además de los ya mencionados retuvo como rehenes a 127 mujeres y varios hombres, los cuales tuvieron que pagar 45 nueces cada uno por su libertad. En esos momentos las nueces de cacao se cotizaban a 437 por un maravedí de oro; aunque en 1553 el precio de 20 granos de cacao era de 1/5 de Real. Algunos cuentan que se obtuvieron 125 000 almendras de cacao con una ganancia 4 540 pesos oro.

Durante el Auto de Fe se destruyeron numerosos códices y pictografías prehispánicos referentes a la cultura maya. 

Landa aseguraba que tenía evidencia de sacrificios humanos y otras prácticas “idólatras” producto de su investigación, información que a veces se obtenía por la tortura. Sin embargo, alguno de los presuntos sacrificados, como el encomendero Dasbatés, fueron encontrados vivos. Los críticos de Landa demandaron el fin de las actividades de la Inquisición dirigida por Landa.

El biógrafo de Landa, López de Cogolludo, relató las experiencias de Landa en su primer viaje para evangelizar a los indios mayas. En un conocido suceso de alrededor del 1549, Cogolludo cuenta que Landa, recién llegado de España, estando en una remota aldea de la región de Cupules, después de dialogar y predicar su religión ante un grupo de unos 300 indios, en un arrebato de furia procedió a destruir gran cantidad de figuras y esculturas religiosas mayas.

Landa nunca dudó de la necesidad de la Inquisición. Ya sea que la "magia" e "idolatría" fuesen practicadas o no, Landa "estaba convencido28" de la existencia del poder "demoníaco" en Yucatán. Landa creía en el milenarismo,29 y deseaba la conversión de las gentes a la religión cristiana. Debía terminar con las costumbres y tradiciones que consideraba contrarias a la fe cristiana que predicaba; para ello, a veces, se recurría a la tortura o hasta a la ejecución de los condenados, para así desterrar de las comunidades las "malas" costumbres.30

Gaspar Antonio Chi (hijo de Napuc Chi), miembro de la nobleza maya Chi chibal de Maní, estuvo presente en el Auto de fe en su ciudad natal que duró tres meses, y fue testigo de la labor inquisitorial de Landa por la que unos cuantos indios mayas fueron torturados y algunos hasta la muerte. Una vez que el primer obispo de Yucatán, Francisco de Toral, llegó a la península, como solo sabía hablar náhuatl y popoloca, Chi se ofreció como traductor y de paso informó de la actuación de Diego de Landa con las gentes de Maní, actuación que superaba en dureza las instrucciones recibidas de las autoridades eclesiásticas españolas. Con esta información el obispo de Yucatán, Francisco de Toral inició el proceso de juicio contra Diego de Landa, que fue reclamado en España para darle audiencia respecto a los hechos.32

Ya en España, ante el Consejo de Indias, un colegio de doctores fue encargado de investigar la actuación de Landa. La resolución de este comité en 1569, amonestó a Landa por su rigidez pero le absolvió de las acusaciones que se hicieron contra él. No obstante, el obispo Toral no permitió la vuelta de Landa a Yucatán.

https://es.wikipedia.org/wiki/Diego_de_Landa

 


viernes, 29 de diciembre de 2023

Genocidio cultural en Canada y USA

 El genocidio cultural en los Estados Unidos se ha manifestado a través de la desintegración física y cultural de los pueblos indígenas al obligarlos a asistir a internados, junto con la discriminación en su contra mediante el uso instrumental de la ley. El genocidio cultural comprende el desmantelamiento de una cultura y la desocialización de un pueblo.

Contra los indígenas

En referencia al colonialismo en los Estados Unidos, Raphael Lemkin afirmó que «la esclavitud colonial de los indios americanos fue un genocidio cultural».1 También afirmó que el colonialismo en los Estados Unidos, en el contexto de la colonización europea de América, comprendía un «método eficaz y completo para destruir una cultura y desocializar a los seres humanos». Lemkin hizo una distinción entre «cambio cultural y genocidio cultural».1 Definió el primero como un proceso lento y gradual de transición a nuevas situaciones, y vio al segundo como el resultado de un cambio radical y violento que necesitaba «el objetivo premeditado de quienes cometen genocidio cultural». Lemkin creía que el genocidio cultural ocurre solo cuando hay «operaciones quirúrgicas en culturas y asesinatos deliberados de civilizaciones».1

Según Vincent Schilling, quien habló con BBC Trending, muchas personas están al tanto de las atrocidades históricas que se cometieron contra su pueblo, pero existe «una gran cantidad de malentendidos sobre la historia de los pueblos nativos estadounidenses y las Naciones Originarias». Agregó que los nativos estadounidenses también han sufrido un «genocidio cultural» debido a los efectos residuales de la colonización.2

Derecho y genocidio cultural

La experiencia de los indígenas estadounidenses en América del Norte se define como una desintegración física y cultural. Ese hecho se vuelve claro cuando uno examina cómo la ley y el colonialismo fueron usados ​​como herramientas de genocidio, tanto física como culturalmente.1 Según Luana Ross, la suposición de que la ley (una construcción euroamericana) y su administración tienen prejuicios contra grupos particulares de individuos es fundamental para comprender la criminalidad de los nativos estadounidenses y las experiencias de los nativos encarcelados.3 Por ejemplo, en Georgia, la ley de 1789 permitió la masacre indiscriminada de indígenas creeks al proclamarlos fuera de la protección del estado. Aparte de la aniquilación física, el Estado promovió la aculturación mediante la introducción de legislación que limita los derechos sobre la tierra a los indígenas que habían abandonado la ciudadanía tribal.1

A lo largo de la redacción de la Convención sobre el Genocidio, Estados Unidos se opuso rotundamente a la adición del genocidio cultural, incluso amenazando con bloquear la aprobación del tratado si el genocidio cultural se incluía en el texto final.4

Internados

Según Schilling, todavía hay un gran número de nativos adultos que han sido separados por la fuerza de sus familias y enviados a escuelas residenciales nativas, donde fueron golpeados por hablar sus idiomas nativos, agredidos sexualmente por funcionarios escolares o dejados morir en los casos en que contrajeran enfermedades.2 A lo largo de los siglos XIX y XX, Estados Unidos tuvo aproximadamente 350 internados para indígenas financiados por el gobierno y, con frecuencia, administrados por la iglesia.5

Según el Departamento del Interior de los Estados Unidos, los internados indígenas estaban destinados a «asimilar culturalmente a los niños indígenas» a través del retiro forzoso de sus familias y comunidades y su colocación en «instalaciones residenciales remotas donde sus identidades, idiomas, indígenas americanos, nativos de Alaska y nativos de Hawái y creencias» serían suprimidos. Cientos de miles de niños indígenas han sido sacados de sus comunidades durante más de 150 años. Entre 1869 y la década de 1970, cientos de miles de niños indígenas «pasaron o murieron» en estas escuelas hasta que la Ley de Bienestar Infantil Indígena de 1978 otorgó a los padres nativos americanos la capacidad legal de oponerse a la inscripción de sus hijos en estas instituciones.5

La separación de los niños de sus familias con el objetivo de «destruir la identidad de un grupo», parcial o totalmente, se incluye específicamente en la definición de genocidio de la Convención sobre el Genocidio de 1948. Las metas asimilacionistas de los internados eran explícitamente genocidas en la medida en que estas escuelas fueron diseñadas intencionalmente para «matar al indio, salvar al hombre».

Wikipedia

El alcatraz de Canada




Escuela Kamloops




Desde 1863 hasta 1998, más de 150.000 niños indígenas fueron separados de sus familias y llevados a internados estatales en Canadá.

Estos colegios administrados por el gobierno, y operados mayormente por la Iglesia católica, formaban parte de la política para lograr asimilar a los niños indígenas.

A los menores no se les permitía hablar su idioma o practicar su cultura y muchos eran maltratados y sufrían abusos.

Ahora, el aterrador hallazgo de los restos de 215 niños que eran estudiantes de uno de esos internados, la Kamloops Indian Residential School ha puesto de nuevo el foco en los abusos cometidos en estas instituciones.

 

Las iglesias cristianas fueron esenciales en la fundación y el funcionamiento de este tipo de escuelas.

La Iglesia católica, en particular, fue responsable de operar hasta el 70% de los 130 internados, según la Sociedad de Sobrevivientes de Escuelas Residenciales de Indígenas.

 Los niños se vieron obligados a abandonar sus idiomas nativos, hablar inglés o francés y convertirse al cristianismo.

Joseph Maud fue uno de esos niños. En 1966, con cinco años, ingresó en el internado de Pine Creek, en Manitoba.

Se esperaba que los estudiantes hablaran inglés o francés, pero Maud solo hablaba su nativo Ojibwa.

Si los estudiantes hablaban su lengua propia, se les tiraba de las orejas y se les lavaba la boca con jabón, le contó Maud a la BBC en 2015, cuando se publicó un informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR).

"Pero el mayor dolor fue estar separado de mis padres, primos y tíos y tías", le dijo Maud a la BBC.

El informe describió la política dirigida por el gobierno como un "genocidio cultural".

 Fuente: 

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-57369709

Leer también el Alcatraz de Canadá

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-57869607

 

jueves, 26 de mayo de 2016

Juan Pablo II

Juan Pablo II (en latín: Ioannes Paulus II), de nombre secular Karol Józef Wojtyła4 (Wadowice, Polonia, 18 de mayo de 1920-Ciudad del Vaticano, 2 de abril de 2005), fue el 264.º papa de la Iglesia católica y jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano desde el 16 de octubre de 1978 hasta su muerte en 2005.5 Fue canonizado en 2014, durante el pontificado de Francisco.6
Tras haber sido obispo auxiliar (desde 1958) y arzobispo de Cracovia (desde 1962), se convirtió en el primer papa polaco de la historia, y en el primero no italiano desde 1523. Su pontificado de casi 27 años fue el tercero más largo en la historia de la Iglesia católica, después del de san Pedro (se cree que entre 34 y 37 años, aunque su duración exacta es difícil de determinar) y el de Pío IX (31 años).
Juan Pablo II fue aclamado como uno de los líderes más influyentes del siglo XX, recordado especialmente por ser uno de los principales símbolos del anticomunismo,7 y por su lucha contra la expansión del marxismo por lugares como Iberoamérica, donde combatió enérgicamente al movimiento conocido como la teología de la liberación, con la ayuda de su mano derecha y a la postre sucesor, Joseph Ratzinger.
Jugó asimismo un papel decisivo para poner fin al comunismo en su Polonia natal y, finalmente, en toda Europa, así como para la mejora significativa de las relaciones de la Iglesia católica con el judaísmo, el islam, la Iglesia ortodoxa oriental, y la Comunión anglicana.

Con Bill Clinton (1993). De Hernan Valencias (Colombian journalist)
Juan Pablo II tuvo que afrontar durante su pontificado y también tras su muerte diferentes controversias tanto a nivel interno de la Iglesia como en el encuentro con el mundo contemporáneo. Entre estas controversias la más célebres fueron:
Los extensos y trabajados documentos de la Congregación destacan aquellos puntos que son incompatibles con la doctrina católica.57
  • Otras críticas internas provinieron de los sectores más tradicionales, especialmente debido a la excomunión del obispo francés Marcel Lefebvre, líder del movimiento tradicionalista conocido como la Fraternidad de San Pío X, el 1 de julio de 1988 por consagrar a cuatro obispos sin autorización formal. Juan Pablo II, además de explicitar su tristeza por esa actitud,58 señaló las razones de la decisión en la Carta apostólica Ecclesia Dei presentada en forma de motu proprio: «Ese acto ha sido en sí mismo una desobediencia al Romano Pontífice en materia gravísima y de capital importancia para la unidad de la Iglesia, como es la ordenación de obispos, por medio de la cual se mantiene sacramentalmente la sucesión apostólica. Por ello, esa desobediencia —que lleva consigo un verdadero rechazo del Primado romano— constituye un acto cismático».58 Ya fallecidos Lefebvre y Juan Pablo II, y luego de recibir «el compromiso expresado» por monseñor Bernard Fellay en su nombre y en el de los otros obispos consagrados de «ser y permanecer católicos», de aceptar «todas sus enseñanzas con ánimo filial» y de creer «firmemente en el primado de Pedro y en sus prerrogativas», la censura de excomunión latae sententiae declarada por la Congregación para los Obispos el 1 de julio de 1988 fue levantada por esa misma Congregación el 21 de enero de 2009 «como signo para promover la unidad en la caridad de la Iglesia universal, y por su medio, llegar a remover el escándalo de la división».59
  • Juan Pablo II se mantuvo fiel a las normas de moral sexual emanadas de la encíclica Humanae Vitae, que recordaba la posición de la Iglesia a lo largo de los siglos sobre este tema (promulgada por Pablo VI en 1968). Al igual que Pablo VI esta posición recibió críticas por algunos sectores católicos que proclamaban un cambio de ideología en consonancia con los tiempos; condenó también el uso de anticonceptivos siguiendo a sus predecesores en el pontificado.60 Dicha posición le atrajo duras críticas de sectores que ven a la misma como un obstáculo para la lucha y la prevención de enfermedades de transmisión sexual como el SIDA y el control de la natalidad en países en vías de desarrollo. Sin embargo, dentro de sus principios éticos dio explicaciones profundas a este problema.61
  • Su oposición a relajar las exigencias de celibato de los sacerdotes, especialmente después de las presiones de muchos grupos ante los escándalos de algunos ministros en diferentes países.[cita requerida]
  • La posición de la mujer dentro de la Iglesia católica: en su vertiente doctrinal reafirmó la doctrina católica de que la mujer no puede ser ordenada sacerdote62 y en su vertiente administrativa y de gobierno, la estructura de la Iglesia, formada íntegramente por hombres ordenados, no tiene a ninguna mujer en ningún puesto relevante. Paradójicamente y pese a la confirmación de esta antigua tradición, el pontificado de Juan Pablo II es el que más avances ha tenido en cuanto a la posición de la mujer en la Iglesia católica. Algunas mujeres llegaron a representar a la Iglesia de modo oficial en conferencias internacionales. Fue además el primer papa de la historia que escribió un documento extenso dedicado a la mujer, la Carta Apóstolica "Dignidad de la Mujer" en donde se puede leer: "En el Año Mariano, la Iglesia desea dar gracias a la Santísima Trinidad por el «misterio de la mujer» y por cada mujer, por lo que constituye la medida eterna de su dignidad femenina, por las «maravillas de Dios», que en la historia de la humanidad se han cumplido en ella y por medio de ella. En definitiva, ¿no se ha obrado en ella y por medio de ella lo más grande que existe en la historia del hombre sobre la tierra, es decir, el acontecimiento de que Dios mismo se ha hecho hombre?".63
  • El carácter ecuménico del pontífice: aunque la Iglesia católica adelanta los diálogos ecuménicos con las diferentes Iglesias, en el caso de las Iglesias protestantes no reconoce a sus ministros ni a sus celebraciones eucarísticas como válidas. Sin embargo, el bautismo de las Iglesias protestantes es válido en virtud del antiguo credo ecuménico "un solo bautismo", siempre y cuando sea de acuerdo a la fórmula trinitaria. Los partidarios de Juan Pablo II, por su parte, reconocen los enormes avances que ha habido en este campo en su pontificado y la correspondencia entre más de 400 años de separación de la Reforma protestante y un proceso de diálogo comenzado abiertamente durante el Concilio Vaticano II.64
  • Intento de la Iglesia católica de imponer sus opciones morales en el ámbito civil: los críticos expresan que en materia de asuntos relacionados con la moral sexual, como la oposición a la anticoncepción, al matrimonio entre personas del mismo sexo, la experimentación con carácter terapéutico con células madre embrionarias, el aborto y la eutanasia, entre otros, es una interferencia de la Iglesia en el terreno de lo civil. A través de las conferencias episcopales o mediante la participación de la Santa Sede en numerosos organismos y conferencias internacionales, la Iglesia intenta incidir en la legislación a la que considera en contra de la naturaleza humana. Por su parte, la Iglesia, que confirma el principio de libre determinación de los pueblos, acude al derecho de participación democrática como otro sujeto social más con derecho a disentir. Por otra parte, el principal interlocutor de la doctrina y los dogmas de la Iglesia es el creyente y si bien la Iglesia y las iglesias consideran su mensaje moral de carácter universal por estar basado en la dignidad humana, el no creyente viene respetado en su libre albedrío, tal como viene expresado en el Magisterio, del cual Juan Pablo II no se apartó.65
  • También fue criticado por visitar países de gobierno dictatorial, como Chile bajo la dictadura de Pinochet o la Cuba de Fidel Castro, o por haber apoyado la labor del nuncio en Argentina durante la dictadura militar, Pío Laghi, que, según defensores de los derechos humanos[cita requerida] en Argentina, apoyó tácitamente la represión llevada a cabo por los militares. Al tiempo que esto ocurría, Juan Pablo II criticó públicamente[cita requerida], durante su visita a Nicaragua en 1983 a Ernesto Cardenal, por ocupar un cargo en el Gobierno sandinista, como ministro de educación del régimen que había derrocado la dictadura de Somoza en 1979. Estos incidentes fueron presentados por sus detractores como un alineamiento del papado con las dictaduras militares latinoamericanas. Sin embargo, para otros sectores, visitas como la efectuada a Cuba en 1998, constituyeron un intento del papa por abrir la dureza de los regímenes, como hizo en Polonia, su propio país.
  • Ha sido también criticado por su excesiva proyección externa y su supuesta obsesión por las ceremonias multitudinarias, con la consiguiente presencia en medios de comunicación. Ello habría contribuido a trivializar la figura del papa, hasta el punto de que diversos ambientes católicos le acusan de haber convertido a la Iglesia en un espectáculo de masas y no en el lugar de espiritualidad profunda que debería ser.[cita requerida] El propio Juan Pablo II, sin embargo, solía justificar sus viajes por la oportunidad de hacer presente la doctrina de la Iglesia en todas partes;66 muchas veces —afirman sus partidarios— su viaje ha sido ocasión de dar a conocer al mundo grandes injusticias que de otro modo habrían quedado oscurecidas, como las graves violaciones a la libertad y los derechos humanos en la Europa Oriental de entonces o los barrios de favelas en Brasil o el atraso económico de tantos países de África.
https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Pablo_II