viernes, 12 de junio de 2026

Ferdinand Foch y el general Joseph Joffre (Francia, 1914)

 

Joseph Joffre

Ferdinand Foch

Al estallar la Primera Guerra Mundial, el alto mando francés estaba obsesionado con una doctrina militar llamada el élan vital (el impulso vital) y la ofensiva a ultranza. El mariscal Ferdinand Foch enseñaba en la Escuela de Guerra que "la victoria es una voluntad" y que el fuego enemigo no importaba si el soldado tenía suficiente coraje.

·        La estupidez: Bajo la dirección del general Joseph Joffre, el ejército francés inició la Batalla de las Fronteras (agosto de 1914). Los generales franceses mandaron a sus hombres a cargar a pecho descubierto, en formaciones densas del siglo XIX, tocando música militar y vistiendo uniformes de gala con llamativos pantalones rojo brillante y chaquetas azules. Sostenían que el camuflaje era una cobardía. Los alemanes, parapetados tras ametralladoras atrincheradas, solo tuvieron que apretar el gatillo de forma sistemática.

El resultado: En solo un día (el 22 de agosto de 1914), el ejército francés sufrió 27,000 muertos. Fue el día más sangriento de toda la historia militar de Francia. 

Horatio Gates

 Horatio Gates (26 de julio de 1727-10 de abril de 1806) oficial del ejército británico, y posteriormente, general estadounidense durante la guerra de independencia. Su nombre se asocia frecuentemente a la victoria norteamericana en la batalla de Saratoga y a la derrota en Camden.

Horatio Gates

Horatio Gates era hijo de una pareja al servicio de Peregrine Osborne, segundo duque de Leeds, en Maldon (Essex), en Inglaterra en 1727.

Gates recibe su diploma de teniente del ejército británico en 1745. Sirve en Alemania durante la Guerra de Sucesión Austriaca, y posteriormente es ascendido a capitán de las tropas provinciales de Nueva Escocia en 1753.

Durante la guerra de los Siete Años, Gates combate bajo las órdenes del general Edward Braddock en América. En 1755, toma parte en la expedición Braddock, que fracasó en su tentativa de apoderarse del acceso al valle de Ohio. En esta expedición participan otros hombres que se convertirían en jefes militares durante la Guerra de independencia, como Thomas Gage, Charles Lee, Daniel Morgan y George Washington. Gates combatirá más tarde en las Antillas y participará en la toma de Martinica.

Horatio Gates era un general estadounidense celoso del prestigio de George Washington y convencido de que su genio militar era superior. Se le dio el mando del ejército del Sur para frenar el avance británico en la batalla de Camden.

·        La estupidez: Gates tomó una serie de decisiones desastrosas antes de la batalla. Alimentó a sus tropas (que ya sufrían de disentería) con raciones de melaza y harina mal cocida la noche anterior, dejando a sus hombres exhaustos y enfermos en las letrinas. Al desplegar el ejército, cometió el error garrafal de colocar a sus milicianos sin experiencia y mal armados justo enfrente de las tropas de élite británicas más veteranas.

·        El resultado: En cuanto empezó el combate, la milicia entró en pánico y huyó. Lo inaudito no fue la retirada de los soldados, sino la del propio Gates: el general montó en su caballo de carreras y huyó del campo de batalla, dejando atrás a sus hombres atrapados. Cabalgó casi 300 kilómetros en tres días, distanciándose por completo del frente y dejando su reputación destruida para siempre.

Fuente: Wikipedia

Zinovy Rozhestvensky

 Zinovi Petróvich Rozhéstvenski (en cirílico ruso: Зино́вий Петро́вич Роже́ственский) (11 de noviembre de 1848 - San Petersburgo, Imperio ruso, 14 de enero de 1909) fue un vicealmirante de la Armada Imperial Rusa responsable de dirigir a la Flota del Báltico durante la batalla de Tsushima en la guerra ruso-japonesa de 1904-1905.

Zinovy Rozhestvensky 
Hijo de un médico militar, su origen se sitúa en la provincia de Smolensk. En 1864, ingresó en el Cuerpo de cadetes navales de Rusia, graduándose en 1868. En 1873, se graduaría en la Academia de Artillería Mijáilovskaya de San Petersburgo, especializándose en artillería naval e ingresando con el grado de teniente. Durante algunos años sirvió como comandante de la compañía del grupo de entrenamientos de la Flota del Báltico. Fue catalogado por alguno de sus compañeros como «una persona especialmente nerviosa, pero valiente y confiable».

Guerra ruso-japonesa (1904-1905)

Antes del estallido de la guerra, Rozhéstventski fue nombrado jefe del Estado Mayor Naval, implantando una política de rearme y fortalecimiento de la Flota del Pacífico que no llegaría a tener éxito. Destacó su énfasis en el empleo de acorazados en detrimento de otro tipo de embarcaciones de guerra, afirmando que la existencia de una flota naval preponderante era imprescindible a la hora de obtener éxito en las contiendas bélicas. En abril de 1904, se le encargó el mando del Segundo Escuadrón del Pacífico, compuesto por: 7 acorazados, 8 cruceros, 9 torpederos y una serie de buques auxiliares; meses después fue ascendido al rango de vicealmirante.

Bajo su mando, los navíos de guerra rusos navegaron 18 000 millas náuticas, desde el Báltico y bordeando el cabo de Buena Esperanza hasta Port Arthur y el estrecho de Tsushima. La travesía estuvo marcada por el despropósito ya desde sus comienzos. El 21 de octubre de 1904, mientras navegaba en aguas británicas, la flota rusa provocó el incidente de Dogger Bank, al disparar sobre botes pesqueros a los que los rusos confundieron con lanchas torpederas. A su paso por el norte de África uno de los barcos de la flota se enredó en un cable submarino y su capitán ordenó cortarlo; resultó ser el cable que unía Tánger con 



Europa, y las comunicaciones con África quedaron interrumpidas durante cuatro días; pocos días después, el buque taller de la flota participó en otra singular batalla naval, al disparar más de 300 obuses a lo que su tripulación pensaba que eran tres torpederos japoneses que, en realidad, eran un pesquero alemán, una goleta francesa y un mercante sueco.

Rozhéstvenski, completamente desesperado, sumido en una profunda crisis nerviosa y aquejado de frecuente migrañas, se enfrentó finalmente a la flota japonesa de Tōgō Heihachirō el 27 de mayo de 1905 en la conocida como batalla de Tsushima, que fue un completo desastre para la flota rusa, destruida o capturada en prácticamente su totalidad, mientras los japoneses sufrían escasos daños.

Togo visitaría a Rozhéstvenski cuando este convalecía en un hospital japonés por las heridas que sufrió en batalla y lo reconfortó con amables palabras, diciéndole que «la derrota es un destino común para un soldado, no hay nada de que avergonzarse; lo que de verdad importa es que hayamos cumplido nuestro deber».[1]

Tras firmarse el Tratado de Portsmouth, Rozhéstvenski regresó a Rusia, donde fue reintegrado en su cargo. Su actuación fue exonerada por el vicealmirante Alexander von Niedermueller. Sin embargo, pronto la prensa comenzó a cargar las culpas sobre Rozhéstvenski. Este renunció a su puesto como jefe del Estado Mayor Naval; las críticas no disminuyeron, siendo obligado a presentarse ante la justicia. Rozhéstvenski trató de exonerar a sus subordinados del fracaso de la batalla, pidiéndose para él la pena de muerte, siendo finalmente absuelto y recayendo la mayor parte de la culpa sobre el almirante Nikolái Nebogatov.

Fuente: Wikipedia

Luigi Cadorna

 Luigi Cadorna (Verbania; 4 de septiembre de 1850-Bordighera, 21 de diciembre de 1928) fue un militar italiano con rango de mariscal de campo, de actuación destacada en la Primera Guerra Mundial, designado comandante en jefe de las tropas italianas en campaña entre los años 1915 y 1917; fue destituido del mando tras la grave derrota sufrida por sus fuerzas en la batalla de Caporetto.

Luigi Cadorna

Luigi Cadorna nació en la localidad de Verbania en el Piamonte[1] el 4 de septiembre de 1850. Era hijo del general Raffaele Cadorna, militar de destacada participación durante las guerras de la Unificación italiana en las tropas del Reino de Cerdeña. La familia tenía una larga tradición militar.[1]

Con diez años, ingresó en la prestigiosa Academia Militar de Milán; a los quince, pasó a la de Turín de la que se graduó como subteniente de artillería a sus 18 años de edad el año 1868.[1] Luego fue ascendido a oficial dos años después y participando en la captura de Roma en septiembre de 1870, después se integró al estado mayor de la división de Verona. En 1892 era ya coronel de un regimiento de bersaglieri distinguiéndose por ejercer una áspera disciplina sobre sus hombres.

En primavera de 1915, Cadorna disponía de veinticinco divisiones de infantería y cuatro de caballería. Agrupadas en cuatro ejércitos, solo poseía ciento veinte piezas de artillería media y pesada, y alrededor de setecientas ametralladoras. A pesar de las carencias en artillería, lanzó ofensivas sobre el territorio de Austria-Hungría en mayo de 1915 usando la táctica del ataque frontal. El mando militar austrohúngaro dispuso construir trincheras rápidamente, y los italianos sufrieron bajas importantes durante sus avances.

Durante las primeras dos semanas de la primera Ofensiva del Isonzo, el ejército italiano perdió sesenta mil hombres entre muertos y heridos, ganando apenas unos pocos kilómetros de territorio. Hacia el invierno de 1915-1916, cuando cesaron los ataques, las bajas italianas ascendían a trescientos mil individuos entre muertos y heridos, y unos tres mil cañones perdidos. Con baja moral y crecientes deserciones, Cadorna autorizó ejecuciones selectivas de sus soldados para «erradicar la cobardía», alegando que la ausencia de avances ocurría por una «falta de disciplina militar» y no por errores de táctica.

Hacia el 28 de octubre, tras cuatro días de severas derrotas, Cadorna dio la orden de retirada de los soldados italianos hacia el río Tagliamento y luego hacia el Piave. Al concluir la ofensiva austrohúngara el Regio Esercito perdió más de trescientos mil hombres entre muertos, heridos, y prisioneros, y la mayoría de su artillería de campaña, debiendo además retroceder sus líneas en más de ochenta kilómetros y abandonar amplio territorio al enemigo, todo ello en apenas diez días de lucha. Ante el desastre bélico, Cadorna fue cesado del mando, destinado a un puesto administrativo, y reemplazado por el general Armando Diaz. El primer ministro italiano, Vittorio Emanuele Orlando, se mostró de acuerdo en la creación de un Mando Supremo Aliado que ayudara a coordinar las operaciones italianas.

Fuente: Wikipedia

martes, 2 de junio de 2026

Serra Pelada

 

mina de oro

Esta mina se encuentra en el norte de Brasil, concretamente en el estado de Pará, en plena región de la Amazonia (dentro del municipio de Curionópolis).

Sebastião Salgado viajó allí en septiembre de 1986, tras pasar años intentando conseguir el permiso de las autoridades militares brasileñas. Las fotografías que tomó en ese inmenso cráter capturaron a unos 50.000 hombres (conocidos como garimpeiros) que trabajaban en condiciones inhumanas, subiendo precarias escaleras de madera cargados con sacos de tierra pesadísimos, cubiertos de barro y movidos por la fiebre del oro. El propio Salgado llegó a describir la escena como un retorno a los albores de la humanidad, comparando la visión con la construcción de las pirámides de Egipto o las visiones del infierno de Dante.

Hoy en día, ese gigantesco agujero excavado a mano ya no funciona como mina; se inundó y se ha convertido en un gran lago contaminado por el mercurio que se utilizó durante los años de la explotación.

La historia de Serra Pelada es uno de los episodios más surrealistas, caóticos y dramáticos de la historia económica y social del siglo XX. Lo que ocurrió allí en la década de 1980 fue una verdadera "fiebre del oro" que atrajo a decenas de miles de personas en cuestión de meses.


El origen del caos (1979-1980)

Todo empezó en 1979, cuando un agricultor local encontró una pepita de oro en su propiedad, al norte de Brasil. El rumor corrió como la pólvora. En pocas semanas, miles de personas de todos los rincones del país —campesinos, obreros, intelectuales, taxistas y parados— dejaron sus vidas atrás y viajaron a la selva amazónica con la esperanza de hacerse ricos. En su momento de máximo apogeo, la mina llegó a albergar a unos 50.000 o 100.000 buscadores de oro (garimpeiros) trabajando simultáneamente en un cráter gigante excavado a mano.

Un hormiguero humano y un sistema medieval

Lo que hace que las fotos de Salgado sean tan impactantes es la total ausencia de maquinaria pesada. Todo se hacía a fuerza de músculo y resistencia. El sistema de trabajo estaba rígidamente organizado por la propia necesidad:

  • Los lotes: El gran cráter se dividía en pequeñas parcelas de 2x3 metros que pertenecían a un "propietario" (muchas veces alguien adinerado que financiaba la operación desde fuera).

  • Los formigas (hormigas): Eran los excavadores y porteadores. Picaban la roca y llenaban sacos de tierra que pesaban entre 30 y 40 kilos.

  • Las "escaleras de la muerte": Como se aprecia en la imagen superior, los trabajadores debían subir por decenas de precarias escaleras de madera (llamadas localmente adias) fijadas a las paredes de barro del acantilado, que medía cerca de 200 metros de profundidad. Un paso en falso o un resbalón significaba una caída mortal, arrastrando a los que venían detrás.

  • El pago: A los porteadores se les pagaba una miseria por saco transportado, pero tenían derecho a elegir uno o dos sacos al final de la jornada para ellos mismos. Si ese saco contenía oro, se hacían ricos; si solo contenía barro, no ganaban nada. Era una lotería diaria.


Control militar y la "sociedad" de la mina

Ante el peligro de que la situación derivara en una guerra civil interna, el gobierno militar brasileño intervino enviando al ejército bajo el mando del carismático y estricto militar Sebastião Curió.

Para mantener el orden en un lugar propenso a la violencia, se impusieron reglas draconianas: se prohibieron por completo las armas, el alcohol y las mujeres en un radio de varios kilómetros alrededor de la mina. Los mineros vivían en un campamento improvisado de chabolas de plástico y madera cercano a la explotación. A pesar de las durísimas condiciones físicas y el lodo constante que cubría sus cuerpos, Salgado destacó que no había sensación de esclavitud, sino de una extraña e intensa comunidad unida por el deseo compartido de riqueza.

El fin de la fiebre y el desastre ecológico

A finales de los años 80, la mina se volvió insostenible. A medida que el agujero se hacía más profundo, las paredes de tierra se volvían extremadamente inestables y los derrumbes empezaron a sepultar a decenas de mineros. Además, el agua subterránea empezó a filtrarse de manera masiva.

Finalmente, el gobierno prohibió la minería manual e intentó mecanizar el proceso, pero el yacimiento ya no era tan rentable. Cuando las excavaciones cesaron por completo, el inmenso cráter se inundó debido a las lluvias amazónicas y las filtraciones.

Hoy en día, Serra Pelada es un lago enorme de aguas verdosas fuertemente contaminadas con mercurio (el metal pesado que usaban los mineros para separar el oro de la tierra), dejando un legado de graves problemas de salud en la población local y un recordatorio imborrable de hasta dónde puede llegar la codicia humana.

Fuente: Gemini, Art Madrid

sábado, 30 de mayo de 2026

Los crimenes de Toboso (Isla de Negros, Filipinas)

 29/04/2026, 15.29 Filipinas

La isla de Negros en Filipinas

Numerosos civiles, incluso dos menores, entre las 19 personas que murieron en una redada del 79.º Batallón de Infantería en la provincia de Negros Occidental. Con la masacre, vuelve el flagelo de la eliminación de activistas y trabajadores sociales en la guerra contra las milicias comunistas del Nuevo Ejército del Pueblo (NPA). Precisamente cuando Manila ostenta la presidencia de turno de la Asean. La Asociación de Parlamentarios por los Derechos Humanos declaró: "También se ha violado el derecho internacional".

Fuente: web

La provincia de Negros Occidental, conocida como "la capital del azúcar" de Filipinas, arrastra un largo y sangriento historial de masacres y asesinatos selectivos. No se trata de explosiones de violencia étnica o religiosa (como en otras partes del país), sino de un conflicto social, económico y de tierras profundamente arraigado que se remonta a la época colonial española.

Para entender por qué esta provincia concentra tanta violencia, hay que analizar la estructura de poder que sostiene la isla.

1. El régimen de las Haciendas y los "Barones del Azúcar"

Desde el siglo XIX, la economía de Negros Occidental gira casi exclusivamente en torno a los monocultivos de caña de azúcar. La tierra está dividida bajo el sistema de haciendas, grandes latifundios propiedad de unas pocas familias de la élite aristocrática (conocidos localmente como los "barones del azúcar").

En el peldaño más bajo de esta estructura se encuentran los dumaan (trabajadores residentes) y los sacadas (obreros estacionales). Estas familias viven en condiciones de pobreza extrema, con salarios que a menudo caen por debajo del mínimo legal y atrapadas en un ciclo perpetuo de deudas con los terratenientes.

2. La reforma agraria fallida y el "Tiempo Muerto"

El principal catalizador de las masacres es la disputa por la tierra. Aunque Filipinas aprobó un Programa de Reforma Agraria Integral (CARP) en 1988 para redistribuir los latifundios entre los campesinos, en Negros Occidental la oligarquía local ha logrado bloquear, retrasar o sabotear legalmente la entrega de tierras.

La tensión alcanza su punto máximo durante el llamado Tiempo Muerto (la temporada muerta entre la siembra y la cosecha, de mayo a septiembre). Durante estos meses no hay trabajo ni ingresos, lo que lleva a los campesinos a la hambruna. Para sobrevivir, muchos grupos de agricultores recurren a la bungkalan: la ocupación y cultivo colectivo de tierras baldías o en disputa para plantar alimentos básicos. Los terratenientes suelen responder a estas ocupaciones con violencia armada.

3. Paramilitares y "Ejércitos Privados"

Para proteger sus extensiones de tierra y sofocar las protestas laborales, los terratenientes históricos han financiado tradicionalmente a sus propios guardias de seguridad y ejércitos privados.

Además, el Estado filipino integró estas fuerzas dentro de estructuras oficiales como las CAFGU (Unidades Geográficas de las Fuerzas Armadas de los Ciudadanos). Estos grupos paramilitares operan con una impunidad casi total en las zonas rurales, actuando frecuentemente como el brazo ejecutor de los intereses de la élite terrateniente.

4. El "Etiquetado Rojo" (Red-tagging) e insurgencia

Negros Occidental ha sido durante décadas uno de los bastiones del Nuevo Ejército del Pueblo (NPA), la insurgencia comunista de Filipinas que comenzó en los años 60. Debido a esto, la isla está fuertemente militarizada.

El problema crítico para la población civil es la práctica estatal del red-tagging (etiquetado rojo). Cualquier activista campesino, líder sindical, abogado de derechos humanos o miembro de la Iglesia que exija la reforma agraria o denuncie abusos laborales es etiquetado públicamente por el ejército y las autoridades como "simpatizante comunista" o "terrorista". Una vez que una comunidad o una cooperativa agrícola recibe esta etiqueta, se convierte en un objetivo legítimo a ojos de las fuerzas de seguridad y los paramilitares.

Masacres emblemáticas que ilustran el conflicto:

  • La Masacre de Escalante (1985): Durante la dictadura de Ferdinand Marcos, fuerzas paramilitares abrieron fuego contra una manifestación de campesinos y pescadores que protestaban por la crisis del azúcar, asesinando a 20 personas.

  • La Masacre de Sagay (2018): Nueve agricultores (incluidas dos mujeres y dos menores) fueron acribillados mientras cenaban en sus tiendas de campaña improvisadas dentro de una parcela de caña de azúcar que habían ocupado pacíficamente durante el Tiempo Muerto.

  • Operaciones Sauron (2018-2019): Una serie de asaltos policiales y militares coordinados en la isla bajo el pretexto de la lucha contraterrorista que resultaron en la ejecución extrajudicial de decenas de líderes comunitarios y defensores de los derechos de los campesinos en sus propios hogares.

El control absoluto que ejerció la dictadura de Ferdinand Marcos (padre) sobre la industria azucarera en los años 70 y 80 hundió a Negros Occidental en una de las crisis humanitarias más oscuras de su historia, ganándose el apodo de "la Etiopía filipina".

El mecanismo de destrucción económica y social se articuló a través de tres factores principales:

1. El Monopolio de "Philsucom" y "Nasutra"

Históricamente, los terratenientes de Negros vendían su azúcar directamente al mercado de Estados Unidos bajo un sistema de cuotas muy lucrativo. Sin embargo, en 1974, ese acuerdo con EE.UU. expiró.

Aprovechando la Ley Marcial, Marcos decretó que el Estado asumiría el control total de la compra y exportación de azúcar. Creó la Comisión del Azúcar de Filipinas (Philsucom) y su brazo comercial, la Corporación Nacional de Comercio de Azúcar (Nasutra).

Al frente de este monopolio colocó a uno de sus amigos más cercanos (cronies), Roberto Benedicto, un poderoso latifundista de la propia Negros.

Nasutra compraba el azúcar a los productores locales a precios artificialmente bajos y confiscatorios, prometiendo venderlo a buen precio en el mercado internacional y redistribuir los beneficios. En la práctica, miles de millones de pesos desaparecieron en cuentas extranjeras de la élite gobernante, descapitalizando por completo a la isla.

2. El desplome internacional y la hambruna

A finales de los 70 y principios de los 80, el precio mundial del azúcar se desplomó de casi 0.65 dólares por libra a menos de 0.03 dólares. Con el monopolio estatal ahogando las ganancias locales y el mercado exterior hundido, la economía de Negros Occidental colapsó por completo.

Los terratenientes, al no obtener beneficios, optaron por abandonar las tierras o detener la producción. Esto dejó a más de 250,000 trabajadores agrícolas sin empleo de la noche a la mañana. Al no tener parcelas propias para cultivar alimentos de subsistencia (debido al monocultivo impuesto por el sistema de haciendas), la hambruna generalizada se extendió por la provincia.

En 1985, UNICEF estimó que más del 70% de los niños menores de 14 años en Negros Occidental sufrían desnutrición severa o moderada. Las imágenes de hijos de campesinos esqueléticos en los hospitales de Bacólod dieron la vuelta al mundo.

3. Radicalización y militarización

La combinación de hambre extrema y corrupción descarada creó el caldo de cultivo perfecto para la insurgencia. Miles de campesinos desesperados se unieron al Nuevo Ejército del Pueblo (NPA), que vio en Negros su bastión más fuerte. La Iglesia católica local, influenciada por la Teología de la Liberación y encabezada por sacerdotes conocidos como los "Sugar Priests", se volcó en la defensa de los derechos humanos y la alimentación de los trabajadores.

La respuesta del régimen de Marcos fue una militarización brutal. Benedicto y los azucareros crearon el "Fondo de Desarrollo de Negros", que en realidad era un impuesto privado para financiar la compra de armamento y el entrenamiento de las CHDF (Fuerzas de Defensa Civil del Hogar), los predecesores de los actuales paramilitares.

Cualquier huelga o protesta por alimentos era tratada como una insurrección comunista. El punto álgido de esta violencia estatal ocurrió el 20 de septiembre de 1985 con la Masacre de Escalante, donde las fuerzas del régimen ametrallaron una protesta pacífica que conmemoraba el aniversario de la Ley Marcial, matando a 20 personas.

El colapso de la industria bajo el "capitalismo de compadres" de Marcos no solo destruyó la economía de la isla, sino que enquistó el odio de clases y la militarización que, todavía hoy, explican por qué Negros Occidental sigue siendo un territorio marcado por las masacres rurales. 

El entramado de latifundistas en Negros Occidental —muchas veces llamados la oligarquía de Negros o la sacarocracia— es extenso y está muy interconectado a través de matrimonios dinásticos, alianzas políticas y herencias coloniales.

Los apellidos de estas familias terratenientes se repiten tanto en los registros de propiedad de las grandes haciendas como en los cargos de gobernadores, alcaldes y congresistas de la provincia desde hace más de un siglo.

1. El clan Cojuangco (Hacienda Luisita y Negros)

Aunque su centro de poder original y su latifundio más famoso —la gigantesca Hacienda Luisita— está en la provincia norteña de Tarlac, la familia Cojuangco extendió sus tentáculos azucareros con mucha fuerza en la región de Visayas occidentales.

  • Eduardo "Danding" Cojuangco Jr.: Primo hermano de la expresidenta Corazón Aquino pero archienemigo político de ella, Danding fue uno de los cronies (oligarcas aliados) más poderosos de Ferdinand Marcos. Adquirió vastas plantaciones de caña de azúcar, cocoteros y refinerías en Negros y en todo el país. Controló durante décadas la icónica corporación San Miguel y financió ejércitos privados para salvaguardar sus tierras frente a los reclamos de la reforma agraria.

2. La dinastía Lacson

Es uno de los apellidos coloniales más antiguos e influyentes de la isla, con raíces directas en el siglo XIX.

  • Aniceto Lacson: Fue un terrateniente histórico clave que lideró la Revolución de Negros contra el dominio español en 1898. Desde entonces, la familia ha mantenido inmensas extensiones de tierra divididas en múltiples haciendas. Un sector de la familia construyó el famoso Balay Negrense en Silay, una de las mansiones coloniales más imponentes que muestra la opulencia de la época dorada del azúcar.

    3. La familia Lizares

    Este apellido está ligado a la fundación y expansión de los ingenios azucareros modernos (sugar centrals) en Bacólod y Talisay.

    • Controlaban vastos campos y construyeron algunas de las propiedades más extravagantes de la región, como la Mansión Lizares en Bacólod (un palacio de estilo neoclásico e italiano que hoy funciona como escuela y capilla, pero que en su momento personificó el poder económico de la familia). Durante la Segunda Guerra Mundial, debido a su tamaño y posición estratégica, la mansión fue confiscada y utilizada por el ejército imperial japonés como cuartel general.

    4. El clan Yulo

    Otra de las familias históricas de la sacarocracia que logró dar el salto definitivo de las plantaciones agrarias a los despachos de la alta política nacional en Manila.

    • José Yulo: Empezó controlando inmensas haciendas azucareras en Negros Occidental (y más tarde en la provincia de Laguna, con la célebre Canlubang). Llegó a ser presidente de la Corte Suprema y Portavoz del Congreso. El clan Yulo ha sido un ejemplo clásico de cómo el dinero del monocultivo de Negros se tradujo directamente en blindaje legal y legislativo para evitar que las sucesivas reformas agrarias fragmentaran sus propiedades familiares.

    5. Los Montelibano

    Una familia que históricamente ha manejado con puño de hierro tanto la producción agrícola como la administración pública de la provincia.

    • Alfredo Montelibano Sr.: Fue el primer alcalde de la ciudad de Bacólod y gobernador de la provincia. Durante las décadas centrales del siglo XX, fue el rostro público de la resistencia patronal contra los primeros intentos de sindicalización de los sacadas (los jornaleros temporales). El clan ha mantenido un control estricto sobre miles de hectáreas cultivables y ha colocado a varios de sus miembros en puestos clave del Congreso filipino.

    El factor común de la permanencia

    A diferencia de lo que ocurre en los países occidentales, donde las aristocracias agrarias decayeron con la industrialización, en Negros Occidental estas familias mutaron en conglomerados empresariales y partidos políticos.

    Cuando la reforma agraria (el CARP) amenazaba con dividir sus haciendas a partir de 1988, recurrieron a tecnicismos legales (como declarar sus tierras "zonas agroindustriales" o "parques de conservación") o directamente a la intimidación de cooperativas campesinas mediante guardias armados para mantener el control territorial que hoy en día siguen ostentando.

Fuente : Gemini 

viernes, 29 de mayo de 2026

Nicolás Franco

Nicolas con su hermano Francisco

 Nicolás Franco Bahamonde (Ferrol, 1 de julio de 1891-Madrid, 15 de abril de 1977) fue un militar y político español, participante en la sublevación militar contra la II República que dio origen a la guerra civil española. Era el hermano mayor de Ramón, Pilar, María de la Paz y Francisco Franco Bahamonde, que encabezó la posterior dictadura.

En 2008, fue uno de los treinta y cinco altos cargos del franquismo imputados por la Audiencia Nacional en el sumario instruido por Baltasar Garzón por los presuntos delitos de detención ilegal y crímenes contra la humanidad que supuestamente habrían sido cometidos durante la Guerra civil española y los primeros años del régimen de Franco. El juez declaró extinguida la responsabilidad criminal de Nicolás Franco cuando recibió constancia fehaciente de su fallecimiento, acaecido treinta y un años antes.[4][5][6] Posteriormente la instrucción de la causa fue tan polémica que Garzón llegó a ser acusado de prevaricación, y juzgado y absuelto por el Tribunal Supremo.[7

Fuente: Wikipedia

Demetrio Carceller Segura

 

Demetrio Carceller Segura 

Demetrio Carceller Segura (Las Parras de Castellote, 22 de diciembre de 1894-Madrid, 16 de noviembre de 1971) fue un ingeniero textil y político español. Fue ministro de Industria y de Comercio en el segundo gabinete de Franco y asesoró al dictador sobre la necesidad de una aproximación a los Estados Unidos.[1

La guerra le sorprendió en zona republicana de la que logró evadirse, participando posteriormente en la comisión de Industria y Comercio de la Junta de Defensa de Burgos.

El 13 de septiembre de 1940 Ramón Serrano Súñer partía hacia Alemania acompañado de una serie de personas inclinadas en favor del nacionalsocialismo, en este séquito figura Demetrio Carceller Segura junto con Miguel Primo de Rivera, Dionisio Ridruejo, Antonio Tovar, Manuel Halcón y Manuel Mora-Figueroa.[7] Como experto en cuestiones económicas de esta comisión analizó las intenciones alemanas de suplantar la influencia que Francia e Inglaterra ejercían en España, señalando como España no había luchado para escapar a una dependencia y venir ahora a caer en otra.[8] Su opinión influyó en la entrevista entre Serrano Súñer y Von Ribbentrop celebrada el 27 de septiembre que concluyó con la no adhesión de España al Pacto Tripartito.

El día 17 de octubre de 1940 sustituyó en la cartera de Industria y de Comercio a Luis Alarcón de la Lastra. Inmediatamente viajó a Berlín acompañando a Serrano Súñer a fin de preparar un proyecto de tratado con Alemania e Italia en un período de aguda tensión.[9

Demetrio Carceller Segura fue el padre de Demetrio Carceller Coll –quien presidió durante una larga etapa el Banco Comercial Transatlántico (absorbido por el Deutsche Bank)– y abuelo de Demetrio Carceller Arce, nacido en 1962, quien posee una de las mayores fortunas de España. Demetrio Carceller Arce es consejero y accionista de Sacyr (6,04%), consejero de Gas Natural y presidente y accionista, con el 23%, de la cervecera S.A. Damm, presidente de la petrolera Disa además de accionista de Sacyr, Gas Natural, Ebro y CLH.[16][17][18][19][20

Fuente: Wikipedia