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| Los Reyes católicos |
1. Isabel I de Castilla y Fernando
II de Aragón (Los Reyes Católicos)
- La expulsión de judíos y musulmanes (1492 / 1502): Un error histórico monumental. Por imponer la uniformidad religiosa,
decretaron la expulsión de los judíos (1492) y más tarde de los musulmanes
no conversos. Con ellos se fue la élite financiera, comercial, médica y
científica del país. España se quedó sin clase media mercantil justo
cuando más la necesitaba, dejando el comercio en manos de banqueros
extranjeros (genoveses y alemanes).
- La creación de la Inquisición moderna: Convirtieron el tribunal en una herramienta de control estatal que
persiguió la disidencia, instauró la cultura de la delación y el miedo, y
aisló intelectualmente a España del resto de Europa.
2. Carlos I (V del Sacro Imperio)
- Financiar el sueño imperial con dinero español: Carlos vio a España como la billetera de sus guerras en Europa
(contra los protestantes, Francia y los turcos). Despreció las demandas
locales —lo que provocó la sangrienta revuelta de los Comuneros— y gastó
el oro americano antes de que tocara tierra, provocando una inflación
galopante.
3. Felipe II
- La quiebra del Estado y la Armada Invencible (1588): A pesar de gobernar el imperio más rico del mundo, declaró la
bancarrota del país en varias ocasiones debido a las deudas militares. Su
obsesión por castigar a la Inglaterra protestante culminó en el desastre
de la Armada Invencible, un golpe militar y psicológico del que el imperio
nunca se recuperó del todo.
4. Felipe III
- La expulsión de los moriscos (1609): Si sus
bisabuelos habían expulsado a los pensadores y comerciantes, Felipe III
expulsó a unos 300,000 moriscos, que eran la columna vertebral de la
agricultura en regiones como Valencia y Aragón. El campo quedó devastado,
provocando hambrunas y miseria. (Esto sumado a las Devastaciones de
Osorio en el Caribe ).
5. Felipe IV
- La crisis de 1640 y la pérdida de Portugal: Delegó el poder en el Conde-Duque de Olivares, cuya agresiva política
de centralización fiscal y militar provocó la rebelión simultánea de
Cataluña y Portugal. Portugal se independizó para siempre, partiendo el
imperio peninsular.
6. Carlos II ("El
Hechizado")
- La parálisis total del imperio: Su
incapacidad física y mental (fruto de generaciones de endogamia) dejó al
país a la deriva, convirtiendo a España en el "enfermo de
Europa" y el hazmerreír de las cortes extranjeras, lo que provocó que
las potencias vecinas se repartieran el imperio antes de su muerte.
7. Felipe V (El primer Borbón)
- Los Decretos de Nueva Planta y la Guerra de Sucesión: Su llegada provocó una cruenta guerra civil. Al ganar, abolió por la
fuerza las leyes e instituciones propias de la Corona de Aragón (Cataluña,
Valencia, Aragón y Mallorca), sembrando un resentimiento político y
territorial que dura hasta el siglo XXI.
8. Carlos IV
- Entregar el país a Napoleón (1808): Un rey
débil dominado por su valido, Manuel Godoy. Permitió que las tropas
francesas cruzaran España con la excusa de invadir Portugal. Al final, él
y su hijo Fernando VII se rebajaron a ir a Bayona a entregarle la corona a
Napoleón en bandeja de plata, dejando al pueblo español abandonado ante la
invasión francesa.
9. Fernando VII ("El
Deseado"... y luego el más odiado)
- Considerado el peor rey de la historia de España: Tras la guerra contra Napoleón, el pueblo lo recibió con los brazos
abiertos. Su respuesta fue abolir la Constitución liberal de 1812
("La Pepa"), perseguir y fusilar a los héroes de la guerra que
eran liberales, y reinstaurar el absolutismo más rancio. Bajo su nefasto e
inestable reinado, España perdió casi todo su imperio en América
Continental. Además, cambió la ley de sucesión a última hora solo para que
gobernara su hija, provocando tres sangrientas Guerras Carlistas que
desangraron el país durante el siglo XIX.
10. Isabel II
- Inestabilidad, caprichos y corrupción: Su reinado fue un caos de favoritos políticos, corrupción descarada y constantes golpes de Estado militares (pronunciamientos). Su frivolidad y mala gestión provocaron que el pueblo se hartara y la expulsara del país en la Revolución de 1868 ("La Gloriosa").
11. Alfonso XII (quien reinó entre 1874 y 1885). Su omisión
no fue casualidad, sino porque rompe un poco la tendencia de "desastre
tras desastre" de la lista anterior.
Si la pregunta
es si fue un buen rey, la respuesta de la mayoría de los historiadores es que fue uno de los pocos reyes eficaces y
bien valorados de la historia contemporánea de España, ganándose el apodo
de "El Pacificador".
Sin embargo, su
reinado no estuvo libre de sombras y decisiones cuestionables. Vamos a resumir
sus aciertos y sus "errores gordos" bajo la misma lupa:
Los Grandes Aciertos: ¿Por qué se le considera buen
rey?
Alfonso XII
llegó al trono tras el caos del Sexenio Democrático (que incluyó la expulsión
de su madre Isabel II, un rey extranjero fugado y la caótica Primera
República). Su principal objetivo fue traer estabilidad, y lo logró en gran
medida:
·
Trajo la paz
militar: Consiguió poner fin
a la Tercera Guerra Carlista (un conflicto civil sangriento que asolaba el
norte del país) y logró firmar la Paz de Zanjón (1878), que pausó temporalmente
la durísima guerra de independencia en Cuba.
·
Creó estabilidad
política: Junto al político
Antonio Cánovas del Castillo, diseñó la Constitución de 1876. Este texto logró un consenso
histórico entre los principales partidos de la época y puso fin a la constante
tradición de que cada nuevo gobierno redactara una constitución a su medida.
·
Cercanía con el
pueblo: A diferencia de sus
antecesores, mostró una gran empatía pública. Cuando el país sufrió una brutal
epidemia de cólera y terribles terremotos en Andalucía, el rey visitó
personalmente las zonas afectadas y los hospitales a pesar del riesgo de
contagio, ganándose un enorme afecto popular.
Los "Errores Gordos" y las Sombras de su
Reinado
Aunque su figura
está mitificada (en parte por su trágica muerte por tuberculosis a los 27 años
y su famosa historia de amor con María de las Mercedes), su sistema político
sembró los problemas del siglo XX:
·
El
"Turnismo" y el fraude electoral institucionalizado: Para mantener la estabilidad, Alfonso XII y
Cánovas crearon un sistema donde el Partido Conservador y el Partido Liberal se
turnaban pacíficamente en el poder. ¿El problema? Las elecciones estaban completamente manipuladas
desde el Ministerio de la Gobernación mediante la compra de votos y la presión
de los "caciques" locales (lo que se conoció como el encasillado y el pucherazo). Se eliminó la
violencia de los golpes de Estado, pero a costa de destruir la verdadera democracia
y apartar por la fuerza a republicanos, socialistas y nacionalistas.
·
Una visión
cortoplacista en las colonias:
Aunque logró la paz en Cuba, el sistema alfonsino no otorgó la autonomía ni las
reformas comerciales que los cubanos legítimamente exigían. Prefirió mantener
el statu quo colonial para no enfadar a la burguesía peninsular, dejando la
mecha encendida para el desastre definitivo de 1898 que le tocaría vivir a su
viuda y a su hijo.
En conclusión: ¿Fue buen rey? Para los estándares de la monarquía española, sí, fue un rey notable. Trajo orden, modernización y paz a un país exhausto. Sin embargo, el precio de esa estabilidad fue construir un sistema político de cartón-piedra basado en la mentira electoral. Cuando ese sistema fraudulento colapsó décadas después, arrastró consigo a su hijo Alfonso XIII, abriendo paso a la crisis que terminó en la Guerra Civil.
12. Alfonso XIII
- Apoyar una dictadura y cargar la República: Su gran error fue vincular el destino de la monarquía a la dictadura
militar de Miguel Primo de Rivera (1923-1930). Al aplaudir el fin de la
democracia, cuando la dictadura cayó, la monarquía cayó con ella, abriendo
las puertas a la polarizada Segunda República y la posterior Guerra Civil.
13. Juan Carlos I
- El colapso ético de la corona: Aunque
clave en la Transición democrática y el fracaso del golpe de Estado del
23-F, sus últimos años destruyeron su legado. Sus escándalos financieros
opacos, cuentas en Suiza, cacerías de elefantes en plena crisis económica
y una vida privada plagada de excesos forzaron su abdicación en 2014 y su
posterior autoexilio a los Emiratos Árabes.
Para completar el cuadro, aquí
tienes a los "olvidados" de la lista y sus respectivos errores
gordos:
1.
Juana I de Castilla ("La Loca") — La reina que nunca dejaron gobernar
·
El error (ajeno): Técnicamente ella no cometió los errores,
sino que fue la gran víctima de la ambición masculina. Su padre (Fernando el
Católico), su marido (Felipe el Hermoso) y su propio hijo (Carlos I) se
compincharon para encerrarla de por vida en el castillo de Tordesillas usando
su inestabilidad mental como excusa. Al apartarla, permitieron que una dinastía
extranjera (los Austrias) tomara el control de Castilla, priorizando los
intereses de Europa Central por encima de los españoles.
2.
Luis I ("El Bien Amado") — El rey relámpago (1724)
·
El error gordo: Su reinado duró exactamente 229 días. Su padre, Felipe
V, abdicó en él en un ataque de depresión (y para intentar postularse al trono
de Francia). Luis I tenía 16 años y dedicó su brevísimo reinado a salir de
fiesta por Madrid, robar fruta de los huertos reales de incógnito y lidiar con
los escándalos de su esposa. Murió de viruela a los 17 años, obligando a su
desequilibrado padre a volver al trono. Una parálisis institucional absoluta en
plena época ilustrada.
3.
Fernando VI ("El Prudente") — El rey que murió de pena (1746-1759)
·
La sombra de su
reinado: Al igual que
Alfonso XII, suele considerarse un rey bastante decente porque mantuvo a España
fuera de las guerras europeas y saneó la hacienda. Sin embargo, su final
desestabilizó el reino: tras la muerte de su esposa, Bárbara de Braganza, cayó
en una locura profunda (melancolía severa). Se encerró en el castillo de
Villaviciosa de Odón, se negaba a vestirse, se lavaba a la fuerza y agredía a
sus médicos. El imperio estuvo más de un año acéfalo, sin un rey capaz de
firmar un solo papel, hasta que falleció.
4.
José I Bonaparte ("Pepe Botella") — El rey intruso (1808-1813)
·
El error gordo: Aunque fue impuesto por su hermano Napoleón
tras la vergonzosa traición de Carlos IV y Fernando VII, su gran error fue creer que los españoles lo
aceptarían. Intentó modernizar el país, abolió la Inquisición y trajo ideas
ilustradas, pero gobernaba escoltado por bayonetas francesas. El pueblo lo
odiaba (le colgaron el falso mito de ser alcohólico, cuando era abstemio) y su
gestión provocó una de las guerras de guerrillas más sangrientas de la
historia, dejando a España destruida económicamente.
5.
Amadeo I de Saboya — El rey que tiró la toalla (1871-1873)
·
El error gordo: Traído por las Cortes españolas tras la
expulsión de Isabel II para intentar tener un monarca democrático y moderno. El
pobre Amadeo era un aristócrata italiano educado y de buena fe, pero su error
fue subestimar lo
ingobernable que era España. Nadie lo quería: la iglesia lo odiaba, los
nobles le hacían el vacío, los republicanos querían echarlo y los carlistas le
declararon otra guerra. Tras sufrir un atentado y ver que los propios políticos
que lo habían traído no dejaban de apuñalarse por la espalda, pronunció su
famosa frase de que los españoles eran "inalcanzables a toda reforma" y abdicó
por voluntad propia, dejando al país sumido en el caos de la Primera República.
El balance final: Si sumamos a estos, el panorama queda
completo. Salvo contadas excepciones de reyes que intentaron hacer las cosas
bien (como Carlos III o el breve Alfonso XII), la historia de la corona
española parece un péndulo constante entre monarcas absolutistas y crueles,
reyes deprimidos e incapacitados, o gobernantes marioneta que veían el país
como su finca privada.

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