Julio César Arana del Águila fue un empresario, político y genocida peruano, cauchero, que nació en Rioja en 1864 y murió en su retiro del distrito de Magdalena del Mar (cerca de Lima) en 1952. Hijo de un sombrerero y sin educación universitaria.
La explotación del caucho en la selva peruana a finales del siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX despertó la llamada fiebre del caucho.
Arana se inicia en el comercio y la explotación del caucho en Yurimaguas a partir de 1890. Casi una década después, hacia 1899, se trasladó a Iquitos y en algunos años amplió sus operaciones caucheras en las riberas del Putumayo.
En 1899, Arana observa que a lo a largo del Putumayo, zona toda ella cauchera, hay una extensa población indígena; imagina entonces las grandes ventajas que le reportaría una mano de obra esclava a fin de competir hasta la destrucción de sus rivales más inmediatos, los Casa Suárez, Fitzcarrald, Vaca Díez y demás "siringueros" o extractores de caucho. Aprende los procedimientos criminales de la "Calderón", compañía cauchera del Putumayo que, a partir de 1900, esclaviza a los indígenas para colocarse en envidiable situación productiva. Los infelices habitantes naturales de las riberas de los ríos Cara-paraná, al alto Cahuinarí e Igara-paraná --es decir, los huitoto, andoque, bora y nonuya-- serán utilizadas para la extracción de goma, su carga y transporte y los oficios propios de los campamentos. Sus tradiciones como el cultivo, la caza y otras actividades propias de sus comunidades les fueron entonces prohibidas.
Su creciente poder le permitió adquirir gran número de explotaciones caucheras en la margen colombiana del Putumayo. Sus anteriores propietarios alegaron ante el gobierno colombiano que el método de adquisición de Arana consistía en la amenaza directa con sus hombres armados
En las explotaciones caucheras de la Peruvian Amazon Rubber Co., guardias armados obligaban a los indígenas al trabajo sin descanso. Había allí dependencias donde se les torturaba si no aportaban las cantidades de caucho requeridas. Latigazos, mutilaciones, un tronco convertido en cepo para pies y manos, la muerte por inanición, insolación o incineración... tal era la suerte de los infelices indígenas bajo los esbirros de los Arana.
El autor Wade Davis hace un recuento de algunos de los hechos más horripilantes en su libro El río, exploraciones y descubrimientos de en la selva amazónica:
"En 1904 contrató a doscientos guardianes de Barbados y les encomendó la tarea de acorralar a cualquiera que intentara escapar (...) Los caucheros, a quienes se les permitía 'civilizar' a los indios, atacaban al alba, atrapando a sus víctimas en las malocas y ofreciéndoles regalos como excusa a su esclavitud. Una vez en garras de deudas que no podían comprender y a riesgo de la vida de sus familias, los huitotos trabajaban para producir una sustancia que no podían usar. Los que no cumplían con su cuota, los que veían que la aguja de la balanza no pasaba de la marca de los diez kilos, caían de bruces a la espera del castigo. A unos los golpeaban y azotaban, a otros les cortaban las manos o los dedos. Se sometían, porque si oponían resistencias sus esposas y sus hijos pagarían por ello."
http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_C%C3%A9sar_Arana_del_%C3%81guila
La explotación del caucho en la selva peruana a finales del siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX despertó la llamada fiebre del caucho.
Arana se inicia en el comercio y la explotación del caucho en Yurimaguas a partir de 1890. Casi una década después, hacia 1899, se trasladó a Iquitos y en algunos años amplió sus operaciones caucheras en las riberas del Putumayo.
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| Arana del Águila |
En 1899, Arana observa que a lo a largo del Putumayo, zona toda ella cauchera, hay una extensa población indígena; imagina entonces las grandes ventajas que le reportaría una mano de obra esclava a fin de competir hasta la destrucción de sus rivales más inmediatos, los Casa Suárez, Fitzcarrald, Vaca Díez y demás "siringueros" o extractores de caucho. Aprende los procedimientos criminales de la "Calderón", compañía cauchera del Putumayo que, a partir de 1900, esclaviza a los indígenas para colocarse en envidiable situación productiva. Los infelices habitantes naturales de las riberas de los ríos Cara-paraná, al alto Cahuinarí e Igara-paraná --es decir, los huitoto, andoque, bora y nonuya-- serán utilizadas para la extracción de goma, su carga y transporte y los oficios propios de los campamentos. Sus tradiciones como el cultivo, la caza y otras actividades propias de sus comunidades les fueron entonces prohibidas.
Su creciente poder le permitió adquirir gran número de explotaciones caucheras en la margen colombiana del Putumayo. Sus anteriores propietarios alegaron ante el gobierno colombiano que el método de adquisición de Arana consistía en la amenaza directa con sus hombres armados
En las explotaciones caucheras de la Peruvian Amazon Rubber Co., guardias armados obligaban a los indígenas al trabajo sin descanso. Había allí dependencias donde se les torturaba si no aportaban las cantidades de caucho requeridas. Latigazos, mutilaciones, un tronco convertido en cepo para pies y manos, la muerte por inanición, insolación o incineración... tal era la suerte de los infelices indígenas bajo los esbirros de los Arana.
El autor Wade Davis hace un recuento de algunos de los hechos más horripilantes en su libro El río, exploraciones y descubrimientos de en la selva amazónica:
"En 1904 contrató a doscientos guardianes de Barbados y les encomendó la tarea de acorralar a cualquiera que intentara escapar (...) Los caucheros, a quienes se les permitía 'civilizar' a los indios, atacaban al alba, atrapando a sus víctimas en las malocas y ofreciéndoles regalos como excusa a su esclavitud. Una vez en garras de deudas que no podían comprender y a riesgo de la vida de sus familias, los huitotos trabajaban para producir una sustancia que no podían usar. Los que no cumplían con su cuota, los que veían que la aguja de la balanza no pasaba de la marca de los diez kilos, caían de bruces a la espera del castigo. A unos los golpeaban y azotaban, a otros les cortaban las manos o los dedos. Se sometían, porque si oponían resistencias sus esposas y sus hijos pagarían por ello."
http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_C%C3%A9sar_Arana_del_%C3%81guila

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