Zinovi Petróvich Rozhéstvenski (en cirílico ruso: Зино́вий Петро́вич Роже́ственский) (11 de noviembre de 1848 - San Petersburgo, Imperio ruso, 14 de enero de 1909) fue un vicealmirante de la Armada Imperial Rusa responsable de dirigir a la Flota del Báltico durante la batalla de Tsushima en la guerra ruso-japonesa de 1904-1905.
![]() |
| Zinovy Rozhestvensky |
Guerra ruso-japonesa (1904-1905)
Antes del estallido de la guerra, Rozhéstventski fue nombrado jefe del Estado Mayor Naval, implantando una política de rearme y fortalecimiento de la Flota del Pacífico que no llegaría a tener éxito. Destacó su énfasis en el empleo de acorazados en detrimento de otro tipo de embarcaciones de guerra, afirmando que la existencia de una flota naval preponderante era imprescindible a la hora de obtener éxito en las contiendas bélicas. En abril de 1904, se le encargó el mando del Segundo Escuadrón del Pacífico, compuesto por: 7 acorazados, 8 cruceros, 9 torpederos y una serie de buques auxiliares; meses después fue ascendido al rango de vicealmirante.
Bajo su mando, los navíos de guerra rusos navegaron 18 000 millas náuticas, desde el Báltico y bordeando el cabo de Buena Esperanza hasta Port Arthur y el estrecho de Tsushima. La travesía estuvo marcada por el despropósito ya desde sus comienzos. El 21 de octubre de 1904, mientras navegaba en aguas británicas, la flota rusa provocó el incidente de Dogger Bank, al disparar sobre botes pesqueros a los que los rusos confundieron con lanchas torpederas. A su paso por el norte de África uno de los barcos de la flota se enredó en un cable submarino y su capitán ordenó cortarlo; resultó ser el cable que unía Tánger con
Europa, y las comunicaciones con África quedaron interrumpidas durante cuatro días; pocos días después, el buque taller de la flota participó en otra singular batalla naval, al disparar más de 300 obuses a lo que su tripulación pensaba que eran tres torpederos japoneses que, en realidad, eran un pesquero alemán, una goleta francesa y un mercante sueco.
Rozhéstvenski, completamente desesperado, sumido en una profunda crisis nerviosa y aquejado de frecuente migrañas, se enfrentó finalmente a la flota japonesa de Tōgō Heihachirō el 27 de mayo de 1905 en la conocida como batalla de Tsushima, que fue un completo desastre para la flota rusa, destruida o capturada en prácticamente su totalidad, mientras los japoneses sufrían escasos daños.
Togo visitaría a Rozhéstvenski cuando este convalecía en un hospital japonés por las heridas que sufrió en batalla y lo reconfortó con amables palabras, diciéndole que «la derrota es un destino común para un soldado, no hay nada de que avergonzarse; lo que de verdad importa es que hayamos cumplido nuestro deber».[1]
Tras firmarse el Tratado de Portsmouth, Rozhéstvenski regresó a Rusia, donde fue reintegrado en su cargo. Su actuación fue exonerada por el vicealmirante Alexander von Niedermueller. Sin embargo, pronto la prensa comenzó a cargar las culpas sobre Rozhéstvenski. Este renunció a su puesto como jefe del Estado Mayor Naval; las críticas no disminuyeron, siendo obligado a presentarse ante la justicia. Rozhéstvenski trató de exonerar a sus subordinados del fracaso de la batalla, pidiéndose para él la pena de muerte, siendo finalmente absuelto y recayendo la mayor parte de la culpa sobre el almirante Nikolái Nebogatov.

No hay comentarios:
Publicar un comentario