
Dwight David «Ike» Eisenhower
El golpe de estado ocurrido en Guatemala en 1954 fue el resultado de la operación encubierta llamada PBSUCCESS (Criptónimo CIA). Esta fue organizada por la CIA estadounidense para derrocar a Jacobo Árbenz Guzmán, el Presidente de Guatemala democráticamente electo, por oponerse a los intereses de la United Fruit Company. El golpe de Estado fue justificado a través de la excusa de que el gobierno de Árbenz había permitido que los miembros del partido comunista de Guatemala —Partido Guatemalteco del Trabajo— influyeran en las decisiones más importantes de su gobierno.[1] Como resultado, se instaló la dictadura militar de Carlos Castillo Armas.
El gobierno de Jacobo Árbenz presentó una serie de reformas que el espionaje estadounidense consideró comunistas y atribuyeron a la influencia soviética. Entonces propagaron el temor a que Guatemala fuese a convertirse en lo que el director de la CIA, Allen Dulles, llamó «una cabeza de playa soviética en América»[2] (posición enemiga para la invasión). Estas acusaciones fueron utilizadas por la CIA y la administración de Eisenhower, durante la era anticomunista del Macarthismo. Principalmente el presidente Árbenz promulgó una reforma agraria que perjudicaba a la multinacional estadounidense United Fruit Company, a los intereses de la oligarquía guatemalteca y movilizó a grupos de presión en Estados Unidos.[3]
La operación, que apenas duró de finales de 1953 a 1954, estaba planeada para armar, entrenar y tomar el país a un "Ejército de liberación" de aproximadamente 400 rebeldes bajo el mando del oficial exiliado del ejército guatemalteco Coronel Carlos Castillo Armas coordinándolo con una compleja artimaña diplomática, económica y propagandista mayormente experimental. La invasión fue precedida desde 1951 por un plan, bautizado PBFORTUNE, para financiar y suministrar armas y provisiones a las fuerzas opositoras al presidente. Tras la invasión estaba la Operación PBHISTORY con el objetivo de dedicarse a reunir documentos gubernamentales para incriminar a Árbenz de ser un títere comunista.[4]
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