miércoles, 16 de agosto de 2023

Pedro Blanco Fernández de Trava

 Pedro Blanco Fernández de Trava, conocido como el Mongo de Gallinas (Málaga, 1795 - Génova, 1852? Barcelona, 1854?),1​ fue un pirata y negrero español radicado en río Gallinas (Sierra Leona)

Nació en el barrio de pescadores del Perchel en Málaga. A los diez años ingresa en el Real y Militar Colegio Náutico de Málaga y en 1810 comenzó su carrera como marino mercante tanto en el Mediterráneo como en las duras condiciones de Terranova y finalmente en el comercio triangular entre las Antillas y África. Con el cargo de capitán de bergantín adquirió un ingenio azucarero en Cuba. Durante la etapa del comercio atlántico de esclavos a Brasil desde Costa da Mina (Benín y Dahomey) fue contador del negrero mulato Santiago Cha-Cha en Ouidah. Se asoció al negrero español Joaquín Gómez Hano de la Vega en el comercio de esclavos en el mercado de esclavos de Recife.

Aunque el Congreso de Viena de 1815 había prohibido la esclavitud, estableció entre 1822 y 1838 su propio comercio de esclavos en la Costa del Grano (Liberia), primero en el barco negrero Conquistador en la isla de Lomboko,[1] en la desembocadura del río Gallinas (río Moa) en Sulima (actual Sierra Leona). Contó con la ayuda del rey gallina [2] Siaka para la agitación de las rivalidades intertribales comerciando con hasta 6.000 esclavos negros para su venta. Las instalaciones para el comercio de esclavos se encontraban en la costa, incluidos los barracones de esclavos en las islas de Taro y Kamasun [3] . El negocio era tan lucrativo que tenía a su servicio ciento cincuenta marineros y doce contables y administrativos. Eludía a la escasa West Africa Squadron [4] establecida en Freetown mediante el espionaje y el soborno y con veloces barcos clíper comprados en los Estados Unidos. Pese al abolicionismo el destino de los esclavos eran los Estados Unidos, Antillas Mayores y Brasil, y el Mongo de Gallinas mantuvo delegaciones comerciales en Madrid, Londres, París, Nueva Orleans y Martinica. Compraba cada esclavo por veinte dólares y lo vendía en destino por trescientos cincuenta, y llegó a acumular una fortuna de cuatro millones de dólares de la época.4

En Cuba contaba con la colaboración de Francisco Martí y Torrens, que en 1829 fue nombrado subdelegado de Marina de La Chorrera, encargado oficialmente de reprimir el contrabando, pero que de manera corrupta facilitaba los desembarcos y los traslados bajo la apariencia de personas libres.5

Tras el tratado para la abolición del comercio de esclavos firmado en 1835 entre España e Inglaterra y por la competencia en río Gallinas de los negreros españoles José Ramón Vicuña y Gume Suárez, en 1839 el Mongo de Gallinas deja sus negocios a Pedro Martínez y marcha a Cuba. 6​ 7​ Usando su influencia económica promueve para España el modelo colonial usado en Liberia por los estadounidenses y por Inglaterra en Sierra Leona, es decir, el uso de mano de obra negra forzada sin traslado a América, es decir, en Fernando Poo. En 1844 obtiene de Baldomero Espartero el título de intendente de la Armada. El nombramiento se anula por su participación en la Conjura de los Negreros con el riquísimo negrero Julián Zulueta contra el Capitán General de Cuba, Gerónimo Valdés.8​ En 1845 deja La Habana, repudiado por la alta sociedad cubana, acusado de asesinato, violación y homosexualidad.9​ Dese Estados Unidos llegó a Génova. Es probable que sus sucesores fletaran la goleta La Amistad; pero el negocio de Blanco finalmente se derrumbó en 1848 y en 1849 Lomboko fue arrasada por la Marina Real británica y sus esclavos liberados. La fecha de su muerte no está establecida con seguridad ya que unas fuentes afirman que fue en 1852 pero a mayoría afirma que murió loco en Barcelona en 1854 y otros que fue en Génova en 1854.

Su biografía fue novelada por el español Lino Novás Calvo (Blanco. El Negrero, vida novelada de Pedro Blanco Fernández de Trava, Espasa Calpe, 1933) y por el historiador, escritor y actor español Carlos Bardem (Mongo blanco, 2019, Plaza & Janés, Barcelona y en 2020 por el Fondo de Cultura Económica de México).

https://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Blanco_Fern%C3%A1ndez_de_Trava

lunes, 27 de febrero de 2023

Masacre de Rincón Bomba

 

La masacre de Rincón Bomba, también conocida como Masacre de La Bomba o simplemente Rincón Bomba, fue un ataque y matanza planificada iniciada el 10 de octubre de 1947 que se extendió durante tres semanas, en cuyo transcurso fueron asesinadasvioladasesclavizadas, desaparecidas y lesionadas miles de personas desarmadas, incluyendo niños, mujeres y ancianos pertenecientes al pueblo pilagá, en el paraje La Bomba, cerca de la población de Las Lomitas, en el entonces Territorio Nacional de Formosa (actual provincia de Formosa), en Argentina.



La matanza fue perpetrada por fuerzas pertenecientes a Gendarmería Nacional, bajo el mando directo del comandante Emilio Fernández Castellanos y un avión de la Fuerza Aérea Argentina, que por disposición constitucional estaban bajo la comandancia del entonces presidente constitucional Juan Domingo Perón. En 2020 fue judicialmente calificada como un genocidio.1

La masacre quedó impune y fue silenciada durante décadas, por el Estado y la cultura hegemónica en Argentina, permaneciendo en la memoria oral colectiva del pueblo pilagá.3​ Medio siglo después, en 2005, la Federación del Pueblo Pilagá demandó al Estado argentino, obteniendo en 2019 y 2020, el reconocimiento judicial del hecho como genocidio, así como la obligación del Estado de conmemorar el crimen y resarcir moral y materialmente al pueblo pilagá.4

Fuentes :Wikipedia

Infobae

 


La Masacre de Napa'alpí

indigenas Napalpis (Infobae)
 La Masacre de Napalpí fue una matanza cometida por una fuerza de más de cien hombres de la Policía Nacional de Territorios, en la que resultaron asesinadas entre quinientas y mil personas pertenecientes a los pueblos Qom y Mocoví-Moqoit,12 el 19 de julio de 1924 en el paraje El Aguará, en cercanías de la reducción aborigen Napalpí, ubicada en el entonces territorio nacional del Chaco. La masacre fue cometida por fuerzas policiales nacionales, con participación de civiles, bajo órdenes del gobernador Fernando Centeno, quien se hallaba bajo supervisión directa del presidente Marcelo Torcuato de Alvear, perteneciente de la Unión Cívica Radical (UCR). Junto con la Masacre de Rincón Bomba perpetrada en octubre de 1947 durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón contra la nación pilagá, la Masacre de Napalpí y la anteriormente mencionada son las masacres de mayor magnitud cometidas contra pueblos originarios en la República Argentina durante el siglo XX.


En noviembre de 2004 la Asociación Comunitaria La Matanza demandó civilmente al Estado Nacional argentino, reclamando indemnización por daños y perjuicios.3 En 2020, la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia dictó sentencia definitiva confirmando que se trató de un crimen de lesa humanidad, y condenando al Estado Nacional a pagar una indemnización equivalente a 1.800 salarios mínimos, vitales y móviles y destinar en los siguientes diez años un total de 19.000 salarios mínimos, vitales y móviles en inversiones públicas en beneficio de los integrantes de la etnia Toba, a los fines de promover su desarrollo.4 La sentencia fue recurrida por el Estado Nacional ante la Corte Suprema.5

En 2022, a iniciativa de la fiscalía federal de Resistencia, se inició un juicio por la verdad para establecer judicialmente los hechos y dar a conocer la verdad de lo acontecido.6

En 2008 el gobierno de la provincia del Chaco pidió perdón por los crímenes de lesa humanidad cometidos en 1924 en la llamada “Masacre de Napalpí” contra el pueblo Qom y Mocoit. En 2022 hizo lo mismo el gobierno nacional argentino.7

Marcelo Torcuato de Alvear 
A muy tempranas horas del día 19 de julio de 1924, un grupo de unos ciento treinta hombres, entre policías, estancieros y civiles criollos de la zona, fuertemente armados con fusiles Winchester y Mauser, rodearon el campamento donde se habían reunido los indígenas alzados que, armados tan sólo con palos, bailaban en una fiesta religiosa organizada por los chamanes en la zona del Aguará, un área considerada sagrada por los qom ubicada dentro de los límites de la colonia. Convencidos de que los dioses les protegerían de las armas de fuego de los hombres blancos, no ofrecieron resistencia a los disparos dirigidos al campamento durante cuarenta minutos. Luego, los blancos entraron al mismo para rematar a machetazos a los indígenas que quedaban, muchos moribundos, incluidos mujeres y niños. Los heridos fueron degollados, algunos colgados.18

A finales de los años veinte, el periódico Heraldo del Norte recordó así el hecho:

Como a las nueve de la mañana, y sin que los inocentes indígenas hicieran un solo disparo, [los policías] hicieron repetidas descargas cerradas y enseguida, en medio del pánico de los indios (más mujeres y niños que hombres), atacaron. Se produjo entonces la más cobarde y feroz carnicería, degollando a los heridos sin respetar sexo ni edad.

El 29 de agosto, cuarenta días después de la matanza, el exdirector de la Reducción de Napalpí Enrique Lynch Arribálzaga escribió una carta que fue leída en el Congreso Nacional:

La matanza de indígenas por la policía del Chaco continúa en Napalpí y sus alrededores; parece que los criminales se hubieran propuesto eliminar a todos los que se hallaron presente en la carnicería del 19 de julio, para que no puedan servir de testigos si viene la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados.

En el libro Memorias del Gran Chaco, la historiadora Mercedes Silva confirma el hecho y cuenta que al mocoví Pedro Maidana, uno de los líderes de la huelga, «se lo mató de manera salvaje y se le extirparon los testículos y una oreja para exhibirlos como trofeo de batalla».

En el libro Napalpí, la herida abierta de 1998, el periodista Mario Vidal detalla: «El ataque terminó en una matanza, en la más horrenda masacre que recuerda la historia de las culturas indígenas en el xx. Los atacantes sólo cesaron de disparar cuando advirtieron que en los toldos no quedaba un indio que no estuviera muerto o herido. Los heridos fueron degollados, también hubo colgados. Entre hombres, mujeres y niños fueron muertos alrededor de doscientos aborígenes y algunos campesinos blancos que también se habían plegado al movimiento huelguista».

Un reciente microprograma de la Red de Comunicación Indígena destacó:

Se dispararon más de cinco mil tiros y la orgía de sangre incluyó la extracción de testículos, penes y orejas de los muertos, esos tristes trofeos fueron exhibidos en la comisaría de Quitilipi. Algunos muertos fueron enterrados en fosas comunes, otros fueron quemados.

En el mismo audio, el cacique toba Esteban Moreno, contó la historia que es transmitida de generación en generación:

En las tolderías aparecieron soldados y un avión que ametrallaba. Los mataron porque se negaban a cosechar. Nos dimos cuenta que fue una matanza porque solo murieron aborígenes, tobas y mocovíes, no hay soldados heridos, no fue lucha, fue masacre, fue matanza, por eso ahora ese lugar se llama Colonia La Matanza.

 

Fuente: Wikipedia

WEB

https://iberinfonoticias.wixsite.com/buenos-aires/single-post/2020/07/18/19-de-julio-de-1924-matanza-de-ind%C3%ADgenas-en-napalp%C3%AD-chaco

Infobae


viernes, 28 de octubre de 2022

Aga Muhammad Khan

 

Agha Mohamed restauró la unidad que Persia no tenía, desde la caída de la dinastía safávida. Fue, sin embargo, un hombre de violencia extremada que mató a casi todos los que podían ser un peligro para su poder. En 1795 devastó el reino de Kartli-Kajetia (Georgia oriental), un reino al norte de Persia, que anteriormente había sido parte del imperio safávida. Redujo Tiflis a cenizas y masacró a su población cristiana, como había hecho con sus súbditos musulmanes. Ese mismo año tomó también Jorasán. El Shah roj, gobernante de Jorasán y nieto de Nadir Sah, fue torturado hasta la muerte debido a que Agha Mohamed pensó que sabía algo de los legendarios tesoros de Nadir.

Fuente: Wikipedia

domingo, 24 de julio de 2022

Genocidio en Indonesia

 

Fuente: Quora

Las masacres en Indonesia de 1965-1966, también conocidas como el genocidio indonesio, la purga comunista indonesia o la tragedia de 1965, consiste en la represión desatada contra el Partido Comunista de Indonesia (PKI) y sus simpatizantes por parte de las milicias del partido islamista Nahdlatul Ulama y del Partido Nacional Indonesio. Se considera como un evento que buscó la eliminación del Partido Comunista como fuerza política dentro del país en un contexto de Guerra Fría. La convulsión del período significó la caída del gobierno del presidente Sukarno y el inicio del mandato autoritario de tres décadas del líder político y militar indonesio Suharto

Las cifras de asesinados en el genocidio oscilan entre 500 000 y un millón de personas, según las fuentes mayormente citadas. Otras hablan de dos a tres millones de víctimas durante las masacres.5 Las matanzas tuvieron lugar en YakartaBali y posteriormente otras islas de Indonesia. Los asesinatos en masa no sólo apuntaron a miembros del partido comunista, sino que también fueron víctimas simpatizantes de izquierda y personas de etnia china.

Documentos desclasificados en 2017 revelaron que el gobierno estadounidense tenía un conocimiento detallado sobre los asesinatos en masa desde un comienzo y que de hecho apoyaron las acciones de las Fuerzas Armadas de Indonesia. La complicidad norteamericana en las matanzas incluyó proveer listas con nombres de los miembros oficiales del PKI a los escuadrones del Ejército de Indonesia.

Por su parte, el gobierno indonesio tiene una postura negacionista acerca de las matanzas, incluso algunos portavoces oficiales consideran que corresponde a un hecho que "está en el pasado" por lo que el Estado ha adoptado una posición de negar cualquier tipo de sentencia que aluda al genocidio. Aun así algunos civiles perpetradores de los asesinatos reconocen actualmente haberlos cometido.11

Fuente Wikipedia


miércoles, 1 de junio de 2022

Masacre de el Mozote


 La masacre de El Mozote es el nombre que reciben un conjunto de masacres contra población civil cometidos por el batallón Atlácatl de la Fuerza Armada de El Salvador, durante un operativo de contrainsurgencia, realizado los días 91011 y 12 de diciembre de 1981, en los cantones (aldeas) de El Mozote, La Joya y Los Toriles, en el norte del departamento de Morazán, en El Salvador

Monumento a las víctimas de la masacre; elementos del BIRI Atlacatl masacran a 988 campesinos, concentrados previamente en el caserío y cantón El Mozote, Morazán. De ellos, 475 eran niños de 0 a 12 años de edad.

Según las investigaciones posteriores de la Comisión de la Verdad (organismo de la ONU creado para investigar los hechos de violencia cometidos durante la Guerra civil salvadoreña3 fueron 978 personas ejecutados, 553 eran menores de edad, fueron asesinados en El Mozote y los cantones aledaños. 4 El Estado salvadoreño hace oficial el número de víctimas 36 años después de la masacre y las eleva a 1,658 al tomar en cuenta a los familiares de los asesinados, a los sobrevivientes y a los desplazados. 4 Se la considera no solo el mayor acto de violencia contra población civil cometida por agentes gubernamentales, durante la Guerra Civil de El Salvador, sino también la peor masacre del Hemisferio Occidental en tiempos modernos. 

El gobierno militar salvadoreño realizó una acción antiguerrillera en el norte de El Salvador, denominada Operación Rescate. En ella participaron el batallón Atlácatl, participaron unidades de la Tercera Brigada de Infantería y del Centro de Instrucción de Comandos de San Francisco Gotera.5

En la tarde del 10 de diciembre de 1981, unidades del batallón Atlácatl del ejército salvadoreño llegaron al alejado cantón de El Mozote en busca de insurgentes del FMLN. El Mozote era una pequeña población rural con cerca de veinticinco casas situadas alrededor de una plaza, además de una iglesia católica y, detrás de ella, una casita conocida como el Convento, que usaba el sacerdote durante sus visitas a la población. Cerca de la aldea había una pequeña escuela. A su llegada, los soldados ordenaron a los pobladores que salieran de sus casas y se formaran en la plaza. Allí les pidieron información sobre las actividades de la guerrilla y luego les ordenaron que volvieran a sus casas y permanecieran encerrados hasta el día siguiente,6 advirtiendo que dispararían contra cualquier persona que saliera. Los soldados permanecieron en la aldea durante toda la noche.

A la madrugada del 11 de diciembre de 1981, los soldados volvieron a reunir a la población entera en la plaza. Separaron a los hombres y ancianos de las mujeres y de los niños, y los encerraron en grupos separados: en la iglesia al primer grupo y en una casa al segundo.7 Durante toda la mañana procedieron a interrogar mediante torturas a los pobladores. Cada hombre, mujer y niño, al terminar la sesión de tortura, era ejecutado.

El mismo 11 de diciembre de 1981, los soldados mataron a más de veinte personas en el cantón La Joya; el día 12, unas treinta personas en el caserío La Ranchería; el mismo día, por unidades del batallón Atlácatl, los moradores del caserío Los Toriles; y el día 13, a los pobladores del caserío Jocote Amarillo y del cantón Cerro Pando.2

En El Mozote y en los demás caseríos fueron asesinadas más de quinientas personas identificadas, y varios centenares de víctimas que no han podido ser identificadas.2

De estas masacres existe el relato de testigos que las presenciaron, así como de otros que posteriormente vieron los cadáveres, que fueron dejados insepultos. En el caso de El Mozote, fue plenamente comprobada, además, por los resultados de la exhumación de cadáveres practicada en 1992, realizada por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

A pesar de las denuncias públicas del hecho, de las fotografías de Susan Meiselas y de un enorme cúmulo de pruebas, las autoridades salvadoreñas no ordenaron ninguna averiguación y negaron permanentemente la existencia de la masacre.2

El ministro de Defensa y el jefe del Estado mayor han negado a la Comisión de la Verdad tener información que permita identificar a las unidades y oficiales que participaron en la Operación Rescate. Han expresado que no existen archivos de la época. 2

El presidente de la Corte Suprema ha tenido una injerencia parcializada y política en el proceso judicial iniciado sobre la masacre en 1990.

El 16 de enero de 2012 en el marco del veinte aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz de Chapultepec y en nombre del Estado y en su calidad de comandante general de la fuerza armada salvadoreña el presidente Mauricio Funes pidió perdón a los familiares de las víctimas por los hechos ocurridos durante la masacre, y mencionó como responsables de la matanza al teniente coronel Domingo Monterrosa Barrios, el lugarteniente José Azmitia y el teniente coronel Natividad de Jesús Cáceres, causando un cierto nivel de repudio dentro de la Fuerza Armada. Además anunció una serie de medidas para la reparación moral y económica en favor de los habitantes del asentamiento, y su reconocimiento como “Bien Cultural” del país. El 2 de junio de 2019 fue retirado el nombre del coronel Domingo Monterrosa del cuartel militar de San Miguel por orden directa del recién juramentado presidente Nayib Bukele.2

Posteriormente, en una cadena nacional, realizada el día 25 de septiembre de 2020, el presidente Bukele aclaró que los archivos se encuentran extraviados y pudieron haber sido destruidos por los gobiernos anteriores.

Fuente:Wikipedia

 

El subsecretario del Estado, Thomas Enders, de la Administración Reagan sobre la masacre de El Mozote, el 8 de febrero de 1982, señaló: "No hay ninguna evidencia que confirme que las fuerzas gubernamentales [de El Salvador apoyadas por EE.UU.] masacraron sistemáticamente a los civiles en la zona de operaciones".


Enders hizo esta declaración una semana después de que en los periódicos norteamericanos empezaran a aparecer los testimonios de la masacre de cerca de 800 aldeanos inocentes en una campaña de contrainsurgencia contra las guerrillas de izquierda efectuada por el Gobierno salvadoreño derechista.