jueves, 2 de noviembre de 2023

Guerra Israel-Gaza de 2023

 

La guerra Israel-Gaza de 2023 es una guerra actualmente en curso que comenzó el 7 de octubre de 2023, mientras los israelíes festejaban la fiesta de Sucot, cuando grupos armados de milicianos palestinos, principalmente de Hamás y la Yihad Islámica Palestina, junto con otras agrupaciones como el Frente Popular para la Liberación de Palestina y La Guarida de los Leones, con el presunto apoyo de Irán,n. 2​ lanzaron un gran ataque contra Israel desde la Franja de Gaza con una andanada de cohetes y vehículos transportados. Considerada como una intifada, el ataque fue inesperado, tomando a Israel completamente por sorpresa. El país respondería poco después con una represalia denominada Operación Espada de Hierro que incluyó bombardeos e incursiones militares contra Gaza.

bombardeo en Gaza. Europa press

Como resultado del ataque sorpresa del grupo militante palestino Hamás en comunidades cercanas a la Franja de Gaza y de las bases de las FDI murieron centenares de personas, mientras otras tantas fueron tomadas cautivas.55​ Al menos 1000 personas entre hombres, mujeres, niños y bebés fueron asesinados el primer día del ataque,56​ incluidos unos 85 ciudadanos de países como Tailandia,57​ NepalArgentinaFranciaEstados UnidosPerúBrasilCanadáUcrania y España, entre otros,58​ y unas 1500 resultaron heridas.59​ Unos 50 milicianos provenientes de Gaza con uniforme militar masacraron a unos 260 jóvenes de entre 20 y 30 años que participaban del festival de música Supernova en celebración del fin del Sucot cerca del kibutz Re'im.60

Los bombardeos que Israel ha lanzado en respuesta desde ese día sobre la Franja de Gaza han provocado la muerte de al menos 8796 personas, entre las que se cuentan 3648 niños y 2290 mujeres, y a los que se suman más de 22 219 heridos y 2030 desaparecidos,33​ en su mayoría civiles,61​ siendo las mujeres y los niños las principales víctimas de los ataques israelíes.6263​ Algunas de las acciones militares de Israel en territorio palestino han sido blanco de críticas de parte de la comunidad internacional porque podrían constituir violaciones al derecho internacional humanitario6465​ calificables como crímenes de guerra,666768​ entre las que se cuentan el empleo contra población civil de armamento prohibido por tratados internacionales,

el asesinato de miembros del personal civil de organismos internacionales que cumplían funciones humanitarias,7273​ el «cerco total» y corte de suministros a la población civil como «castigo colectivo»7454​ y la orden de evacuación de civiles bajo amenaza de un ataque inminente, sin que existan lugares seguros donde ir ni una forma segura de llegar,75​ que han provocado el desplazamiento forzado cerca de un millón y medio de residentes de Gaza, más de la mitad de su población,34​ siendo el mayor desplazamiento sufrido en su historia reciente,76​ y al que la Organización de las Naciones Unidas ya ha catalogado como un crimen contra la humanidad.77

Los bombardeos del campo de refugiados de Jabalia fueron una serie de ataques aéreos llevados a cabo por la Fuerzas de Defensa de Israel el 31 de octubre, el 1 y el 2 de noviembre de 2023,3​ en el curso de la guerra Israel-Gaza de 2023,​​ contra una serie de bloques de edificios en el campamento de refugiados palestino de Jabalia, el más grande de Gaza, situado al norte de la Franja, que estaba repleto de civiles en el momento del ataque, matando al menos a cincuenta personas. Se cree que cerca de un centenar están desaparecidos bajo los escombros.4​ El Ministerio del Interior de Gaza afirmó que el campo había sido «completamente destruido», con estimaciones preliminares de víctimas de alrededor de 400 heridos y muertos.

Raquel Martí, directora de Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) España, describió la escena como «una auténtica masacre», mientras la población intenta recuperar cadáveres y heridos tras el ataque «Israel continúa bombardeando barrios enteros de campos de refugiados en Gaza, presionando a la población para huir al sur, un sur que también es intensamente bombardeado. En el campo de refugiados de Jabalia el número de muertos es enorme»

miércoles, 20 de septiembre de 2023

CONSTANTINA


85 aniversario. CONSTANTINA, 9 de agosto de 1936

José Antonio Jiménez Cubero. Historiador

Mujeres de Constantina pidiendo clemencia

El próximo lunes, 9 de agosto del 2021, se cumplirán 85 años del asalto y ocupación a sangre y fuego de la localidad sevillana de Constantina por las fuerzas golpistas de la llamada columna Buiza, hecho con el que daría comienzo la ignominiosa masacre que las hordas fascistas locales llevarían a cabo en los días, semanas y meses siguientes, contra una población civil inerme y desvalida, sobrepasada y aterrorizada por la saña vesánica de los criminales franquistas que acabarían con la vida de casi un millar de vecinos.

  A la luz que arrojan los datos de las últimas investigaciones no hay dudas al afirmar que los alzados en armas contra el Gobierno legítimo, constitucional y democrático de la II República española llevaron a cabo en Constantina, sin ningún tipo de cortapisas o miramientos, uno de los primeros ensayos de su política de exterminio masivo de aquellos grupos de población civil que, el 14 de abril de 1931, habían contribuido a la llegada y establecimiento del régimen republicano o se habían mostrado abiertamente partidarios de este. Tal y como dejara enunciado el historiador Francisco Espinosa Maestre, “en la primera quincena de agosto se decidió desde las más altas instancias golpistas la eliminación masiva de todas las personas relacionadas con la experiencia republicana y la realización de una severa purga sobre la base obrera que le dio su apoyo a aquella”.[1]

  Efectivamente, la matanza de inocentes que las fieras fascistas llevaron a cabo en Constantina tras la ocupación del pueblo sólo puede entenderse cabalmente si la contemplamos bajo la luz de lo expuesto en el párrafo anterior. Para definir la feroz y vesánica represión desatada por estos criminales contra una parte considerable de su vecindario solo caben dos términos: masacre y genocidio. Y podemos y debemos definirla como genocidio en tanto en cuanto se trató del asesinato masivo e indiscriminado de una parte considerable de su población por razones ideológicas y de clase. Y fue una masacre porque la matanza se llevó a cabo con total impunidad por un grupo de militares profesionales y paramilitares armados con material de guerra que actuaron contra civiles inermes y desarmados.

  En Constantina los cachorros fascistas cumplirían al pie de la letra aquella vengativa promesa que hiciera el genocida Queipo de Llano, en una de sus viles locuciones radiofónicas de finales de julio de 1936,  jactándose de que por cada uno de los suyos que hubiera sido asesinado por los republicanos, mataría a otros diez como represalia. Si causan pavor las matanzas llevadas a cabo por los golpistas en localidades como Lora del Río (más de 600 víctimas) o Arahal, Lebrija y Morón (más de 400 víctimas), ¿qué decir de los más de novecientos crímenes de Constantina?

  A estas alturas del siglo XXI parece más que evidente que la masacre de Constantina fue la terrorífica “carta de presentación” que los sublevados en julio de 1936 hicieron llegar al resto de localidades tanto del Partido como de la provincia para que sus habitantes supieran a qué atenerse a la hora de oponer resistencia al avance de sus tropas tal les había ocurrido el día 5 de agosto en Cazalla. De hecho, en poco menos de diez días y después de que miles de personas abandonaran sus hogares y pueblos –entre 10 y 12 mil según los cálculos más prudentes- serían ocupadas sin oposición el resto de localidades de la comarca. Primero cayó Cazalla de la Sierra, el día 12. A esta le siguieron Alanís el 14, San Nicolás del Puerto el 15, Las Navas de la Concepción el 17 y por último Guadalcanal, el día 19. La masacre había surtido efecto, aunque ello no significara una mengua en la saña criminal de los golpistas.

FUENTE: https://todoslosnombres.org/85-aniversario-constantina-sevilla-9-de-agosto-de-1936/

miércoles, 23 de agosto de 2023

disturbios del Día de Acción directa de 1946 en Calcuta,

 El 16 de agosto de 1946 la ciudad de Calcuta (ahora conocida como Kolkata) en la provincia de Bengala de la India británica, se pintó de rojo con la sangre de sus habitantes en lo que ha sido uno de los episodios más oscuros de su historia: la Gran Matanza de Calcuta.

La región más afectada por la violencia fue el sector densamente poblado de la ciudad, delimitado por Park Circus y Lower Circular Road al sur, CIT Road al este, Vivekananda Road al norte y Strand Road al oeste. Según las estimaciones oficiales, las víctimas fueron de 4.000 muertos y 100.000 heridos. Otras fuentes pusieron el número de muertos entre 7.000-10.000. Algunos autores han afirmado que la mayoría de las víctimas eran hindúes. Sin embargo, otros indican que más musulmanes fueron asesinados que el grupo anterior.

Masacres en India
Las escaramuzas entre las comunidades continuaron durante casi una semana. Por último, el 21 de agosto, el gobierno de la Liga Musulmana fue destituido y Bengala fue sometida al gobierno del virrey británico. 5 batallones de tropas británicas, apoyados por 4 batallones indios y Gurkhas, fueron desplegados en la ciudad. Lord Wavell alegó que más tropas británicas debieron haber sido convocadas antes, y no hay indicación de que no estuvieran disponibles. Los disturbios se redujeron el 22 de agosto.

«… ESTE ES EL MOMENTO EN QUE TENEMOS QUE TOMAR REPRESALIAS, Y HAY QUE RESPONDER A LA BRUTALIDAD CON BRUTALIDAD».

Estas palabras pronunciadas por un musulmán y un hindú, respectivamente, en Kolkata, la mañana del 16 de agosto de 1946, sirven como ominosos heraldos de lo que el día traería. Esa jornada se convirtió en tal vez uno de los momentos más importantes de la historia de la India, junto al día de la Independencia del país el 15 de agosto, un año después. No obstante, a diferencia de este último, el primero representa un espectáculo sin precedentes de odio y derramamiento de sangre.

Fuente: https://supercurioso.com/la-gran-matanza-de-calcuta-1946/

miércoles, 16 de agosto de 2023

Pedro Blanco Fernández de Trava

 Pedro Blanco Fernández de Trava, conocido como el Mongo de Gallinas (Málaga, 1795 - Génova, 1852? Barcelona, 1854?),1​ fue un pirata y negrero español radicado en río Gallinas (Sierra Leona)

Nació en el barrio de pescadores del Perchel en Málaga. A los diez años ingresa en el Real y Militar Colegio Náutico de Málaga y en 1810 comenzó su carrera como marino mercante tanto en el Mediterráneo como en las duras condiciones de Terranova y finalmente en el comercio triangular entre las Antillas y África. Con el cargo de capitán de bergantín adquirió un ingenio azucarero en Cuba. Durante la etapa del comercio atlántico de esclavos a Brasil desde Costa da Mina (Benín y Dahomey) fue contador del negrero mulato Santiago Cha-Cha en Ouidah. Se asoció al negrero español Joaquín Gómez Hano de la Vega en el comercio de esclavos en el mercado de esclavos de Recife.

Aunque el Congreso de Viena de 1815 había prohibido la esclavitud, estableció entre 1822 y 1838 su propio comercio de esclavos en la Costa del Grano (Liberia), primero en el barco negrero Conquistador en la isla de Lomboko,[1] en la desembocadura del río Gallinas (río Moa) en Sulima (actual Sierra Leona). Contó con la ayuda del rey gallina [2] Siaka para la agitación de las rivalidades intertribales comerciando con hasta 6.000 esclavos negros para su venta. Las instalaciones para el comercio de esclavos se encontraban en la costa, incluidos los barracones de esclavos en las islas de Taro y Kamasun [3] . El negocio era tan lucrativo que tenía a su servicio ciento cincuenta marineros y doce contables y administrativos. Eludía a la escasa West Africa Squadron [4] establecida en Freetown mediante el espionaje y el soborno y con veloces barcos clíper comprados en los Estados Unidos. Pese al abolicionismo el destino de los esclavos eran los Estados Unidos, Antillas Mayores y Brasil, y el Mongo de Gallinas mantuvo delegaciones comerciales en Madrid, Londres, París, Nueva Orleans y Martinica. Compraba cada esclavo por veinte dólares y lo vendía en destino por trescientos cincuenta, y llegó a acumular una fortuna de cuatro millones de dólares de la época.4

En Cuba contaba con la colaboración de Francisco Martí y Torrens, que en 1829 fue nombrado subdelegado de Marina de La Chorrera, encargado oficialmente de reprimir el contrabando, pero que de manera corrupta facilitaba los desembarcos y los traslados bajo la apariencia de personas libres.5

Tras el tratado para la abolición del comercio de esclavos firmado en 1835 entre España e Inglaterra y por la competencia en río Gallinas de los negreros españoles José Ramón Vicuña y Gume Suárez, en 1839 el Mongo de Gallinas deja sus negocios a Pedro Martínez y marcha a Cuba. 6​ 7​ Usando su influencia económica promueve para España el modelo colonial usado en Liberia por los estadounidenses y por Inglaterra en Sierra Leona, es decir, el uso de mano de obra negra forzada sin traslado a América, es decir, en Fernando Poo. En 1844 obtiene de Baldomero Espartero el título de intendente de la Armada. El nombramiento se anula por su participación en la Conjura de los Negreros con el riquísimo negrero Julián Zulueta contra el Capitán General de Cuba, Gerónimo Valdés.8​ En 1845 deja La Habana, repudiado por la alta sociedad cubana, acusado de asesinato, violación y homosexualidad.9​ Dese Estados Unidos llegó a Génova. Es probable que sus sucesores fletaran la goleta La Amistad; pero el negocio de Blanco finalmente se derrumbó en 1848 y en 1849 Lomboko fue arrasada por la Marina Real británica y sus esclavos liberados. La fecha de su muerte no está establecida con seguridad ya que unas fuentes afirman que fue en 1852 pero a mayoría afirma que murió loco en Barcelona en 1854 y otros que fue en Génova en 1854.

Su biografía fue novelada por el español Lino Novás Calvo (Blanco. El Negrero, vida novelada de Pedro Blanco Fernández de Trava, Espasa Calpe, 1933) y por el historiador, escritor y actor español Carlos Bardem (Mongo blanco, 2019, Plaza & Janés, Barcelona y en 2020 por el Fondo de Cultura Económica de México).

https://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Blanco_Fern%C3%A1ndez_de_Trava

lunes, 27 de febrero de 2023

Masacre de Rincón Bomba

 

La masacre de Rincón Bomba, también conocida como Masacre de La Bomba o simplemente Rincón Bomba, fue un ataque y matanza planificada iniciada el 10 de octubre de 1947 que se extendió durante tres semanas, en cuyo transcurso fueron asesinadasvioladasesclavizadas, desaparecidas y lesionadas miles de personas desarmadas, incluyendo niños, mujeres y ancianos pertenecientes al pueblo pilagá, en el paraje La Bomba, cerca de la población de Las Lomitas, en el entonces Territorio Nacional de Formosa (actual provincia de Formosa), en Argentina.



La matanza fue perpetrada por fuerzas pertenecientes a Gendarmería Nacional, bajo el mando directo del comandante Emilio Fernández Castellanos y un avión de la Fuerza Aérea Argentina, que por disposición constitucional estaban bajo la comandancia del entonces presidente constitucional Juan Domingo Perón. En 2020 fue judicialmente calificada como un genocidio.1

La masacre quedó impune y fue silenciada durante décadas, por el Estado y la cultura hegemónica en Argentina, permaneciendo en la memoria oral colectiva del pueblo pilagá.3​ Medio siglo después, en 2005, la Federación del Pueblo Pilagá demandó al Estado argentino, obteniendo en 2019 y 2020, el reconocimiento judicial del hecho como genocidio, así como la obligación del Estado de conmemorar el crimen y resarcir moral y materialmente al pueblo pilagá.4

Fuentes :Wikipedia

Infobae

 


La Masacre de Napa'alpí

indigenas Napalpis (Infobae)
 La Masacre de Napalpí fue una matanza cometida por una fuerza de más de cien hombres de la Policía Nacional de Territorios, en la que resultaron asesinadas entre quinientas y mil personas pertenecientes a los pueblos Qom y Mocoví-Moqoit,12 el 19 de julio de 1924 en el paraje El Aguará, en cercanías de la reducción aborigen Napalpí, ubicada en el entonces territorio nacional del Chaco. La masacre fue cometida por fuerzas policiales nacionales, con participación de civiles, bajo órdenes del gobernador Fernando Centeno, quien se hallaba bajo supervisión directa del presidente Marcelo Torcuato de Alvear, perteneciente de la Unión Cívica Radical (UCR). Junto con la Masacre de Rincón Bomba perpetrada en octubre de 1947 durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón contra la nación pilagá, la Masacre de Napalpí y la anteriormente mencionada son las masacres de mayor magnitud cometidas contra pueblos originarios en la República Argentina durante el siglo XX.


En noviembre de 2004 la Asociación Comunitaria La Matanza demandó civilmente al Estado Nacional argentino, reclamando indemnización por daños y perjuicios.3 En 2020, la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia dictó sentencia definitiva confirmando que se trató de un crimen de lesa humanidad, y condenando al Estado Nacional a pagar una indemnización equivalente a 1.800 salarios mínimos, vitales y móviles y destinar en los siguientes diez años un total de 19.000 salarios mínimos, vitales y móviles en inversiones públicas en beneficio de los integrantes de la etnia Toba, a los fines de promover su desarrollo.4 La sentencia fue recurrida por el Estado Nacional ante la Corte Suprema.5

En 2022, a iniciativa de la fiscalía federal de Resistencia, se inició un juicio por la verdad para establecer judicialmente los hechos y dar a conocer la verdad de lo acontecido.6

En 2008 el gobierno de la provincia del Chaco pidió perdón por los crímenes de lesa humanidad cometidos en 1924 en la llamada “Masacre de Napalpí” contra el pueblo Qom y Mocoit. En 2022 hizo lo mismo el gobierno nacional argentino.7

Marcelo Torcuato de Alvear 
A muy tempranas horas del día 19 de julio de 1924, un grupo de unos ciento treinta hombres, entre policías, estancieros y civiles criollos de la zona, fuertemente armados con fusiles Winchester y Mauser, rodearon el campamento donde se habían reunido los indígenas alzados que, armados tan sólo con palos, bailaban en una fiesta religiosa organizada por los chamanes en la zona del Aguará, un área considerada sagrada por los qom ubicada dentro de los límites de la colonia. Convencidos de que los dioses les protegerían de las armas de fuego de los hombres blancos, no ofrecieron resistencia a los disparos dirigidos al campamento durante cuarenta minutos. Luego, los blancos entraron al mismo para rematar a machetazos a los indígenas que quedaban, muchos moribundos, incluidos mujeres y niños. Los heridos fueron degollados, algunos colgados.18

A finales de los años veinte, el periódico Heraldo del Norte recordó así el hecho:

Como a las nueve de la mañana, y sin que los inocentes indígenas hicieran un solo disparo, [los policías] hicieron repetidas descargas cerradas y enseguida, en medio del pánico de los indios (más mujeres y niños que hombres), atacaron. Se produjo entonces la más cobarde y feroz carnicería, degollando a los heridos sin respetar sexo ni edad.

El 29 de agosto, cuarenta días después de la matanza, el exdirector de la Reducción de Napalpí Enrique Lynch Arribálzaga escribió una carta que fue leída en el Congreso Nacional:

La matanza de indígenas por la policía del Chaco continúa en Napalpí y sus alrededores; parece que los criminales se hubieran propuesto eliminar a todos los que se hallaron presente en la carnicería del 19 de julio, para que no puedan servir de testigos si viene la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados.

En el libro Memorias del Gran Chaco, la historiadora Mercedes Silva confirma el hecho y cuenta que al mocoví Pedro Maidana, uno de los líderes de la huelga, «se lo mató de manera salvaje y se le extirparon los testículos y una oreja para exhibirlos como trofeo de batalla».

En el libro Napalpí, la herida abierta de 1998, el periodista Mario Vidal detalla: «El ataque terminó en una matanza, en la más horrenda masacre que recuerda la historia de las culturas indígenas en el xx. Los atacantes sólo cesaron de disparar cuando advirtieron que en los toldos no quedaba un indio que no estuviera muerto o herido. Los heridos fueron degollados, también hubo colgados. Entre hombres, mujeres y niños fueron muertos alrededor de doscientos aborígenes y algunos campesinos blancos que también se habían plegado al movimiento huelguista».

Un reciente microprograma de la Red de Comunicación Indígena destacó:

Se dispararon más de cinco mil tiros y la orgía de sangre incluyó la extracción de testículos, penes y orejas de los muertos, esos tristes trofeos fueron exhibidos en la comisaría de Quitilipi. Algunos muertos fueron enterrados en fosas comunes, otros fueron quemados.

En el mismo audio, el cacique toba Esteban Moreno, contó la historia que es transmitida de generación en generación:

En las tolderías aparecieron soldados y un avión que ametrallaba. Los mataron porque se negaban a cosechar. Nos dimos cuenta que fue una matanza porque solo murieron aborígenes, tobas y mocovíes, no hay soldados heridos, no fue lucha, fue masacre, fue matanza, por eso ahora ese lugar se llama Colonia La Matanza.

 

Fuente: Wikipedia

WEB

https://iberinfonoticias.wixsite.com/buenos-aires/single-post/2020/07/18/19-de-julio-de-1924-matanza-de-ind%C3%ADgenas-en-napalp%C3%AD-chaco

Infobae


viernes, 28 de octubre de 2022

Aga Muhammad Khan

 

Agha Mohamed restauró la unidad que Persia no tenía, desde la caída de la dinastía safávida. Fue, sin embargo, un hombre de violencia extremada que mató a casi todos los que podían ser un peligro para su poder. En 1795 devastó el reino de Kartli-Kajetia (Georgia oriental), un reino al norte de Persia, que anteriormente había sido parte del imperio safávida. Redujo Tiflis a cenizas y masacró a su población cristiana, como había hecho con sus súbditos musulmanes. Ese mismo año tomó también Jorasán. El Shah roj, gobernante de Jorasán y nieto de Nadir Sah, fue torturado hasta la muerte debido a que Agha Mohamed pensó que sabía algo de los legendarios tesoros de Nadir.

Fuente: Wikipedia