Esta guerra fue el principal conflicto durante el reinado de Felipe II. Entrado el siglo XVI, Flandes estaba dividido en 17 provincias diferentes más o menos unidas al Ducado de Flandes. La fuerte oposición a la forma de governar de la Monarquía Española desencadenó la guerra. La situación empeoró y se radicalizó con la represión de los protestantes especialmente en las provincias del norte del Ducado (provincias de Holanda, Zeeland y Utrech). La guerra de Flandes se desarrolló en un terreno húmedo cortado por brazos de mar, ríos, canales y pantanos y con ciudades bien protegidas y fortificadas. Por lo cual las tácticas más utilizadas fueron principalmente los sitios y las emboscadas con muy pocas batallas de campo debido a la imposibilidad para organizar y desplegar un gran ejército. Sellada la paz con Francia, los españoles concentraron sus fuerzas en el frente holandes. El primer ataque se produjo de manos holandesas con una batalla sangrienta a Nieuport. Los nuevos generales españoles (Príncipe Alberto y Spinola) emprenderían la ofensiva con la llegada de renfuerzos y aunque llevaron a cabo varias campañas de éxito sobre el rio Rin no lograrían conquistar Holanda.
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